Los osos superan los 50 ejemplares en el Pirineo y amplían su territorio

Los desplazamientos exploratorios de Goiat hacia el sur de Cataluña y Aragón explican en parte el aumento del área de distribución de la especie. 

Son más y repartidos por un territorio más amplio. Por primera vez, la población de osos supera la barrera de los 50 ejemplares en el Pirineo. El censo actual es de 52 individuos, como mínimo, según el recuento correspondiente al 2019, frente a los 40 que inicialmente se identificaron en 2018, aunque indicios posteriores situaron esta cifra en 49. Los datos los ha hecho públicos el Grupo de Seguimiento Transfronterizo, reunido recientemente, con la participación de representantes de Cataluña, Francia, Andorra, Aragón, Navarra y el valle de Arán, junto con la Fundación Oso Pardo. La cita se realizó de forma telemática por la crisis del coronavirus.

Es el mejor dato en décadas, ya que hace 25 años apenas quedaban media docena y la especie estaba abocada a la extinción. De hecho solo un oso, Canelito, nacido en 2004, hijo de una hembra autóctona abatida por un cazador y de un macho esloveno, conserva los genes originales. El resto proceden del programa de reintroducción Pyros Life apoyado por Francia y Cataluña, al que se oponen Aragón y Navarra.  

El año pasado nacieron 10 crías de cinco hembras distintas, igualando el récord de 2016. El crecimiento es "lento", como corresponde a esta especie, pero "sostenido", afirma Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, quien advierte de que en las comarcas aragonesas más cercanas a Cataluña, como Sobrarbe y Ribagorza, "cada vez habrá más".

Curva de evolución de la población de osos en las últimas décadas. Proyecto Piroslife

El crecimiento es "lento", como corresponde a esta especie, pero "sostenido", afirma Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, quien advierte que en comarcas aragonesas más cercanas a Cataluña, como Sobrarbe y Ribagorza, "cada vez habrá más individuos". 

La publicación de las cifras ha coincidido con la petición del valle de Chistau de retirar al oso Goiat. Este ejemplar reintroducido por Cataluña ha protagonizado cuatro ataques en ese valle del Sobrarbe en 10 días y otro en una localidad de la Ribagorza desde que finalizó el periodo de hibernación. 

Mapa de los movimientos de los osos. Proyecto Piroslife

El área de distribución de los osos también aumenta en 3.000 kilómetros cuadrados más que en 2018, de manera que la especie se mueve ya por una superficie de 10.400 km, de acuerdo con los datos hechos públicos por la Generalitat de Cataluña. El oso Goiat es en gran parte responsable de este fuerte aumento con grandes movimientos hacia el sur entre Cataluña y Aragón durante el período de celo. Fue un desplazamiento exploratorio puntual en la primavera del 2019, durante el cual visitó zonas muy meridionales de la comarca catalana del Pallars Jussà y la aragonesa de la Ribagorza, alejadas de sus áreas habituales. 

La mayor parte del censo se concentra en el Pirineo central. A esta subpoblación pertenece Sarousse, asentada en la zona más oriental de Aragón, en torno al macizo del Turbón, desde que hace años llegó de Cataluña. En la parte occidental del macizo se ha localizado a las hembras Sorita y Claverina y a los machos Neré, Canelito y Rodri, que se mueven entre Francia, Navarra y Aragón. 

La osa Caramelles con sus crías. Fundación Oso Pardo

En cuanto al número de nacimientos, se vuelve a los índices de natalidad más elevados de los últimos años. Las hembras que se reprodujeron fueron Sorita, Isil, Caramelles, Bambou y Fadeta. Después de dos años sin tener ejemplares muertos, el año pasado se dieron por fallecidos seis, entre ellos los dos oseznos de Sorita, víctimas de la depredación de un macho. A estas bajas hay que añadir ya este año, la del macho Cachou, en el valle de Arán, que según el informe preliminar de la autopsia fue atacado por un congénere y cayó por un cortado. 

Los resultados del censo se obtienen por observaciones, huellas, fotos y análisis genéticos. Cada año se realiza el censo provisional de los ejemplares del año anterior, denominado Mínimo de Efectivos Detectados (EMD), a partir del conjunto de indicios. Y a su vez se revisan los datos de dos años antes para incluir los ejemplares que no se hubieran detectado, y obtener el censo revisado, el denominado Mínimo de Efectivos Revisado (EMR).

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