Francisco Pradilla: un pintor y seis homenajes

El centenario de la muerte del artista aragonés se conmemorará con exposiciones en Madrid, Pontevedra, Zaragoza y Villanueva de Gállego

El cuadro que Pradilla dedicó a Doña Juana 'la Loca', unad e sus obras emblemáticas.
Museo del Prado

El aniversario de Francisco Pradilla –este año se inicia la conmemoración del centenario de la muerte del pintor– no va a pasar inadvertido. Hasta seis exposiciones, una de ellas ya con carácter permanente, se van a inaugurar en los próximos meses en distintos puntos de España. Pero no ha habido una comisión que coordine actos y rentabilice gastos y esfuerzos. Cada una de las instituciones que ha querido recordar al genio de Villanueva de Gállego ha funcionado de manera independiente.

La situación que se vive en España, unida al hecho de que ya se ha convertido en habitual celebrar los aniversarios en el año natural que sigue a la efeméride que se quiere conmemorar, ha hecho que algunas actividades de relumbrón se hayan llevado al año que viene. Pradilla falleció el 1 de noviembre de 1921 y, por eso, en teoría el centenario no comienza hasta dentro de ocho meses y durará hasta el 1 de noviembre de 1922.

Madrid honrará a Pradilla con dos grandes exposiciones, ambas el año que viene. Una de ellas correrá a cargo del Museo del Prado, del que fue director entre 1896 y 1898, y aunque salió escaldado de la experiencia –en una carta publicada en HERALDO lo describía como un «semillero de disgustos»–, la pinacoteca se va a volcar. Allí están obras emblemáticas, como ‘La reina doña Juana la Loca, recluida en Tordesillas’ o ‘Cortejo del bautizo del príncipe don Juan’. La muestra estaba prevista para 2019 pero tuvo que retrasarse y al final se vio adecuado hacerla coincidir con el aniversario. Se centrará en la faceta más conocida del artista, su pintura de historia.

La segunda exposición se ofrecerá al público en el Museo de Historia de Madrid. Coincidirá en el tiempo con la del Prado –se celebrará de abril a septiembre de 2022– y estará comisariada por Soledad Cánovas del Castillo y Sonia Pradilla, bisnieta del pintor.

«Fue mucho más que un pintor de Historia y por eso hemos querido centrarnos preferentemente en el resto de las facetas –revela Sonia Pradilla–. Vamos a reunir más de medio centenar de obras, algunas de ellas nunca expuestas anteriormente. Llevamos varios años trabajando en este proyecto y todas las novedades, no solo de obras sino también de información, quedarán recogidas en un catálogo».

El Museo de Pontevedra, institución sorprendentemente rica en fondos de pintura aragonesa, tiene previsto realizar también una exposición en torno al artista. Allí se conservan pinturas de gran belleza, como ‘Flores acuáticas silvestres’, tomada del natural en 1904 durante unas vacaciones del artista en el Monasterio de Piedra. Pero el centro atesora también más de 50 dibujos, muchos de ellos apenas conocidos.

Ya en tierras aragonesas se celebrarán al menos otras tres exposiciones. Una de ellas será en el Museo de Zaragoza, que posee varias obras del artista, tanto pinturas como dibujos que ayudan a entender su forma de trabajar, entre ellos un boceto de la figura del caballo que protagoniza el emblemático ‘El último suspiro del moro’. Desde el Gobierno de Aragón no se confirman fechas o contenidos, aunque se subraya que el proyecto «se presentará públicamente».

El Ayuntamiento de Zaragoza, por su parte, lleva tiempo trabajando en una antológica de Pradilla. Se le encargó al historiador del arte Wifredo Rincón, especialista en el pintor y comisario de la mayoría de las exposiciones de referencia que se han organizado hasta ahora sobre él: a la inaugurada en el Museo Municipal de Madrid en 1987 han seguido otras en la Universidad de Zaragoza (1993), Fuendetodos (1998), Madrid y Logroño (2001), Villanueva de Gállego (2003) y Zaragoza (2006). Además, Rincón es autor del estudio de más de 600 páginas publicado por Ediciones Aneto en 1999. De la exposición de la Lonja, que se inaugurará en octubre y se prolongará hasta entrado 2022, se esperan novedades.

«En la muestra se han incluido obras cuya existencia desconocía hasta hace unos meses», asegura el historiador del arte, que no revela el contenido de la exposición pero subraya que es una antológica y que el visitante podrá ver en ella «cuadros de grandes dimensiones, hasta de más de cuatro metros de longitud, junto a piezas más delicadas, miniaturas de apenas 10 centímetros». En la muestra han colaborado numerosas instituciones públicas y privadas, y llegará acompañada de un catálogo en el que se recogerán las novedades. «Y algo habrá que pensar para 2023 –concluye Rincón–, porque se celebrará entonces el 175 aniversario del nacimiento del pintor».

El centenario de la muerte de Francisco Pradilla va a dejar huella en su localidad natal. El Ayuntamiento se ha empleado a fondo en la organización de actividades en recuerdo del pintor, y al menos una de ellas va a quedar para el futuro. Para el 29 de octubre, según la concejal de Cultura de la localidad, Frinnette Reynoso, está prevista la inauguración de un espacio que se va a habilitar para exponer permanentemente obra de Pradilla. «El Ayuntamiento, en la medida de sus posibilidades económicas, ha ido adquiriendo obras del artista, la última la compramos hace un año y medio –asegura Reynoso–. La colección está integrada por ocho pinturas y 35 acuarelas».

Francisco Pradilla y Ortiz nació en Villanueva de Gállego el 24 de julio de 1848. Fue uno de los mejores pintores españoles del siglo XIX y gozó de una fama como muy pocos tuvieron en la época (él presumía en privado de ser el que más caro vendía sus obras). Trabajó mucho y tuvo variadas facetas: fue director de la Real Academia de España en Roma y del Museo del Prado, si bien en periodos cortos porque no soportaba la burocracia ni las camarillas. Como otros creadores, mantuvo una relación ambivalente con su tierra natal: se enorgullecía de ser aragonés y ayudaba en lo que podía a su tierra (fue decisivo en la declaración del Pilar como Monumento Nacional) pero en privado también se quejaba del trato que recibía: en una carta a Gascón de Gotor le preguntaba «¿por qué nuestra tierra tuvo siempre un ‘no’ para mí?». Aunque también le dio ‘síes’: cuando Pradilla tenía solo 40 años y a Augusto Ferrán se le encargó la decoración del techo del salón de baile del Casino Principal (hoy en las dependencias de la DPZ) éste le representó en su ‘Alegoría de Zaragoza’ junto a Palafox, Pignatelli y Goya.

El ‘Año Pradilla’ más cercano en el tiempo se celebró en 1998, cuando se cumplían 150 de su nacimiento. La conmemoración, al menos por lo planeado hasta ahora, fue más humilde que la que se está gestando actualmente.

En junio de ese año, el Consorcio Goya Fuendetodos le organizó una exposición de dibujos (la primera que se le hacía hasta entonces) con más de 60 obras fechadas entre 1870 y 1900. Fue su comisario Wifredo Rincón, que aprovechó la efeméride para actualizar su catálogo de obras del pintor, que pasó de 800 a 1.200 (hoy son más).

La mayor parte de los actos conmemorativos se celebró en su localidad natal, Villanueva de Gállego, y arrancaron con un acto académico el 24 de julio. En días siguientes hubo conferencias, presentaciones de libros, inauguración de una plaza con su nombre, un busto en bronce, un concierto...

Pese a que Villanueva de Gállego mantiene viva la llama de Pradilla, en 2012 el Ayuntamiento de entonces derribó la que había sido la casa del pintor, que no gozaba de protección alguna, y lo hizo el mismo día en que la DGA mandaba paralizar las obras para intentar salvarla. El caso no ha sido suficientemente aclarado.

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