Los fruticultores anuncian movilizaciones contra los bajos precios de las comercializadoras

Las comarcas orientales son las más perjudicadas por estas prácticas al ser las grandes productoras de fruta dulce.

José Florences, en una de sus fincas en Tamarite, con tres temporeros de los cinco contratados.
C. Silván

Los productores de fruta del Bajo Cinca y de la Litera tienen previsto sumarse a las protestas preventivas ante grandes superficies comerciales y supermercados que el viernes iniciaron los agricultores de Lérida, con el objetivo de informar a los consumidores de lo que consideran "márgenes comerciales inaceptables" de las empresas de distribución, a las que acusan de aprovecharse de su trabajo tirando los precios de la fruta de temporada en origen. Estas protestas se enmarcan en un inicio de campaña tranquilo y con baja contratación de temporeros para los trabajos de aclareo, porque los altibajos meteorológicos de esta primavera han aclarado los frutales de hueso –los primeros que se recolectan– de forma natural.


Los profesionales calculan que la producción en estas comarcas oscenses se reducirá en un 15%, lo que los lleva a predecir que los precios deberían ser mejores que en pasadas campañas. No obstante, atendiendo a la experiencia de los últimos años, muestran sus recelos y, en algunos casos, manifiestan su temor hacia la imposición de las denominadas tarifas planas de las grandes redes de distribución europeas, que, al margen de la ley de la oferta y la demanda, "fijan precios inamovibles". Así lo explica el responsable de UAGA en el Bajo Cinca, Manuel Rausa, que aplaude el paso al frente dado por productores de Lérida y se muestra dispuesto a participar en próximas movilizaciones, en las que ya se han producido las primeras acciones para sensibilizar al consumidor.


Por su parte, el responsable nacional de fruta dulce del sindicato Asaja, Ramón Portolés, que es productor en el Bajo Cinca, comparte estos temores y apoya cualquier tipo de movilización. En su opinión, la campaña actual será "un calco" de las cuatro anteriores, en las que "el agricultor ha vendido por debajo de coste y de forma sistemática, ha sufrido un descenso artificial de los precios". Portolés asegura que de la mano de las grandes comercializadoras, los profesionales han visto descender los precios en los mismos periodos: la tercera semana de junio, la segunda de julio y la segunda de agosto.


Aunque es imposible de demostrar sobre el papel, solo el acuerdo de estas grandes comercializadoras puede explicar la repetición de estos hechos, según explica Portolés, que, al mismo tiempo, ofrece un claro ejemplo. "En la última campaña, una ola de calor incrementó el consumo de fruta en el conjunto de Europa durante la segunda semana de julio y, sin excedentes en las cámaras, los agricultores sufrimos un descenso del precio de 15 céntimos por kilo", señala. Ante esta situación, el responsable de Asaja mira con preocupación la campaña y en general, el futuro del sector frutícola, al que solo ve una solución: "Cambiar la orientación de los cultivos, ya que es casi imposible luchar contra estas grandes comercializadoras".


A ello hay que unir la delicada situación económica de los productores de fruta aragoneses. Además de llevar cuatro campañas vendiendo por debajo de costes, un alto porcentaje acudió a las líneas de crédito durante el pasado año y ahora deberán hacer frente a los pagos. Tampoco ayuda el veto ruso.

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