La concha no es el único símbolo del peregrino, ni el de Santiago su único camino

Un cáliz hecho con arcillas de Teruel es el nuevo símbolo de la Ruta del Santo Grial y acompañará al peregrino de La Jacetania a Valencia.

El nuevo símbolo de la Ruta del Santo Grial
Diputación de Teruel

Todo el mundo ha oído hablar del Camino de Santiago en Aragón. Tanto del aragonés como de las variantes que atraviesan la Comunidad para llevar a los peregrinos a Santiago. Peregrinos que se identifican al instante al verles portar la reconocible concha con la cruz de Santiago.

Pues bien, hay otro camino, igual de místico y legendario y a la vez menos explotado, para el que no hay que elegir provincia para disfrutarlo en Aragón, pues atraviesa las tres, cruzando la Comunidad de norte a sur y de oeste a este, enlazando La Jacetania con la comarca de Gúdar-Javalambre en una peregrinación que arranca en el Pirineo y que tiene como destino final la catedral de Valencia.

¿El objetivo? Seguir el mismo recorrido que supuestamente siguió el Santo Grial desde que, según una mezcla de historia y tradición católica, San Lorenzo lo trajese a Huesca desde Italia para protegerlo de la persecución que sufrían los cristianos.

Se trata de la Ruta del Santo Grial, también conocida como la Ruta del Conocimiento o el Camino de la Paz y a día de hoy asociaciones, ayuntamientos, diputaciones y voluntarios a nivel individual tratan de impulsarla como un producto turístico de calidad, susceptible de atraer en el futuro a peregrinos de todo el mundo y de generar "una vena de vida" en la Comunidad.

Un apasionado y una artesana

Para tratar de promocionarla y darle visibilidad, la provincia de Teruel acaba de impulsar el que aspira a ser su símbolo universal: un cáliz de barro hecho a mano con arcillas de la tierra por una ceramista turolense. Un objeto que fue presentado en FITUR y en el que ya se trabaja para ver cómo hacerlo llegar a todos los peregrinos interesados en comenzar el camino en algún punto de Aragón.

Carmen Igual es la ceramista que ha dado forma a la idea de Francisco Miguel Gómez. Él es natural de Fortanete y un enamorado del Maestrazgo, de la provincia de Teruel y de los paisajes de Aragón que ha visto en la Ruta del Santo Grial una oportunidad para llevar de nuevo la esperanza a su comarca, la que considera "una de las zonas más maltratadas de Aragón". Ella es una artesana afincada en Villarroya de los Pinares que no dudó a la hora de involucrarse en el proyecto.

Juntos, han diseñado una réplica de barro del cáliz que se conserva en la catedral de Valencia y que, según la tradición, es el que habría utilizado Jesucristo en la última cena con sus apóstoles. De momento, se han hecho 60 piezas por encargo de la Diputación de Teruel, que son las que se llevaron a FITUR, pero la asociación cultural valenciana El Camino del Santo Grial ya se ha interesado por incluir su comercialización y envío entre los servicios que ofrece su oficina del peregrino. Junto con la credencial oficial de la ruta que se puede ir sellando en las oficinas de turismo y Ayuntamientos y el bordón que se presentó el año anterior.

Mientras, en Aragón se intentará mover el producto para que se pueda adquirir en las localidades por las que pasa la ruta, un camino que tal y como está diseñado involucra a algo más de medio centenar de municipios aragoneses, en torno a una veintena en cada una de las tres provincias.

Un "símbolo de vida"

Francisco, como impulsor principal de la idea, explica que llevaba años con el interés de crear un símbolo para la Ruta del Santo Grial. Se barajaron varias ideas y se hicieron pruebas con madera y piedra pero finalmente cuajó la idea de la arcilla como una forma de utilizar materiales de la zona y de generar algo artesano que el peregrino pueda llevar encima y utilizar durante todo el camino.

"Pensamos en qué tipo de vajilla habría en aquel entonces, probablemente de barro, y como en Teruel tenemos alfarerías de toda la vida y somos exportadores de arcillas, decidimos hacer con este material un diseño similar al de la copa de Valencia, con las mismas medidas, al que le pusimos un cordón de cuero para que el peregrino lo pueda llevar colgando y tenga que cuidarlo durante todo el camino", expone este turolense para el que el Grial y esta ruta son "un signo de vida": "Está pensado para beber en las fuentes del camino, que no solo son de agua, sino también de comida, cultura y sensaciones. De vida, en definitiva. Eso representa el Grial y eso puede ser la Ruta del Santo Grial para Aragón".

Carmen, la ceramista que lo ha hecho posible, coincide y sobre todo incide en que el valor de la réplica turolense del Grial es que está hecho a mano y con materiales de la zona, para que "no todo se vaya a sitios grandes".

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