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Frutos Secos

En lo alto del podio y con récord

Los agricultores aragoneses comienzan a recoger el fruto de sus almendros. Una cosecha que, según las últimas previsiones, superará las 18.000 toneladas, un 45,6% más que la media de los últimos cinco años. Estas cifras de absoluto récord mantienen a Aragón como primer productor nacional.

Chus García 10/09/2018 a las 12:34
Recolección de la almendra en una explotación de Aragón, comunidad que se mantienen como la principal productora del país.Heraldo


La cosecha de la almendra comienza en Aragón. Los primeros frutos de las variedades más tempranas, que aunque parezca paradójico son las de floración tardía, ya han comenzado a llegar a los almacenes y en las semanas posteriores se iniciará el grueso de la recogida de uno de los cultivos más rentables de la agricultura de la Comunidad que ha ido ganando terreno en los últimos años impulsado por una demanda creciente y unos precios que llegaron a hacer historia en 2015.

Las cifras podrían invitar al optimismo. Es cierto que no se sabe cuál será el resultado final de la cosecha, pero las previsiones -«demasiado optimistas», para algunas voces representativas del sector-, apuntan a una cosecha récord en España y cifras nunca conocidas antes en Aragón. En las casi 70.000 hectáreas que ya ocupa este fruto seco en la Comunidad, se esperan recoger más de 18.000 toneladas de almendra en pepita, lo que supone nada menos que un incremento del 18% respecto a la campaña anterior. La cifra supera además en un 45,58% a la media de los últimos cinco años.

Con esta marca, Aragón vuelve a situarse en lo alto del podio de los productores españoles. Un puesto que arrebató a Andalucía en 2014 y que, tras un ligero descenso un año después, ha mantenido con fortaleza durante las últimas tres campañas. Y eso a pesar de que la superficie dedicada al cultivo en el sur español duplica el número de hectáreas aragonesas dedicadas a este fruto seco.

Las últimas estimaciones realizadas por la Mesa Nacional de Frutos Secos, de la que forman parte las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA, Cooperativas Agroalimentarias de España, y la Asociación Española de Organizaciones de Productores de Frutos Secos y Algarrobas (Aeofruse), sitúan a Andalucía en el segundo lugar, con una producción estimada este año de 11.500 toneladas ( un 15% más que en 2017). Y se sube al podio, en tercera posición, Castilla-La Mancha, donde se prevé una cosecha de 10.724 toneladas, con lo que incrementa un 60% la obtenida en 2017 y duplica la cosecha media recogida por esta comunidad durante el periodo 2013-2017.

Pero, aunque los datos deberían ser motivo para la alegría, lo cierto es que los productores aragoneses comienzan la campaña con incertidumbre. Los precios no dejan de caer presionados además por unas masivas «e injustificadas» importaciones de almendra californiana.

En los diez últimos años, Aragón ha logrado en varias campañas arrebatar el título de primer productor de almendra a la todopoderosa Andalucía, donde la superficie dedicada a este cultivo duplica el número de hectáreas que ocupa en la Comunidad aragonesa. Según los datos de Cooperativas Agroalimentarias, la producción fue superior en las campañas de 2010 y 2014, cuando los agricultores aragoneses cosecharon 8.208 toneladas y 15.596 toneladas en grano, respectivamente, mientras la producción andaluza se quedaba rezagada con 7.000 y 13.000 toneladas respectivamente.

Aragón perdió en campañas posteriores tan privilegiado lugar hasta que llegó la cosecha de 2016. Con las previsiones de la Mesa Nacional -15.394 toneladas de almendra grano- la Comunidad se subía a lo más alto del podio español y se comenzaba a codear con los grandes productores mundiales, solo superada -y a mucha distancia, eso sí- por Estados Unidos y en reñida pugna con Australia por ocupar el segundo lugar.

Para convertirse en el campeón nacional contó con la colaboración del clima. Las altas temperaturas y la falta de lluvias que tuvo que soportar en plena floración el almendro andaluz durante el mes de febrero de aquel año, y las heladas que se produjeron cuando el fruto estaba recién cuajado, provocaron una merma del 21% de su producción de almendra, que apenas sumó sumó las 10.000 toneladas. No es que los caprichos del clima no hicieran mella en los cultivos aragoneses durante aquella campaña, pero lo cierto es que los árboles no tuvieron que sufrir la sequía que soportó el sur español.

Aunque fue una ayuda, el verdadero impulso de la producción aragonesa se produjo por el avance que el cultivo ha tenido -y así continúa- en los últimos años en tierras de regadío, especialmente en el Bajo Aragón zaragozano, las Cinco Villas, el bajo Ebro o las comarcas oscenses de Somontano y Bajo Cinca.

En esa misma posición se mantendrá durante esta campaña, cuya recolección acaba de empezar con las variedades más tempranas. Lo dicen las últimas previsiones realizadas por la Mesa Nacional de Frutos Secos, de la que forman parte las organizaciones agrarias COAG, Asaja y UPA, Cooperativas Agroalimentarias de España y la Asociación Española de Organizaciones de Productores de Frutos Secos y Algarrobas (Aeofruse), que estiman una cosecha total en España superior a las 61.000 toneladas, lo que supone un incremento superior al 15% respecto a la campaña anterior y del 35% si se compara con la media de los últimos cinco años. De toda esta producción, 18.588 toneladas saldrán de los almendros aragoneses. La cifra supera en un 18,08% a la del pasado año y supone un incremento del 45,58% respecto a la media del periodo 2013-2017.

Andalucía mantiene la segunda posición, con una cosecha estimada de 11.500 toneladas, un 15% más que el pasado año. Pero le pisa los talones la producción de Castilla-La Mancha, que se ha alzado a la tercera posición al incrementar en más de un 60% su producción hasta las 10.724 toneladas.

«Estamos en cifras récord, no en vano hay muchas hectáreas nuevas de plantaciones en intensivo en regadío que están ahora entrando en producción», reconoce Bernando Funes, responsable del sector de frutos secos de UAGA, que augura que «esto va a ser la tónica de futuro, porque el aumento de superficie es ya una constante».

Funes matiza que el clima -especialmente durante el mes de septiembre- es todavía un factor determinante en el resultado final de la cosecha, pero explica que hasta ahora no ha habido graves daños en el cultivo, con alguna excepción puntual, eso sí, que han podido ocasionar las últimas y cuantiosas tormentas. Pero reconoce también que al elaborar los aforos por comunidades hay algunos detalles que chirrían (en lo que a rendimientos se refiere) por lo que «hay que unificar criterios», matiza.

El representante del sector en Asaja Aragón, José María Alcácera, se muestra cauto. Asegura que las cifras reales siempre son «un poco menores» a las estimaciones. Y aunque reconoce que se espera una buena cosecha se muestra convencido de que «no será de récord». Todo lo contrario, según sus estimaciones, la producción de esta campaña estará por debajo de la del pasado año. «El árbol estaba bien preparado, pero ha sido una primavera muy fría, con mucha lluvia y viento y ha habido problemas en la floración tanto de variedades tempranas como tardías», explica Alcácera para justificar sus previsiones a la baja.

Precios e importaciones

Sea más o menos de lo estimado, lo cierto es que la campaña, que acaba de comenzar, se espera «buena» en volumen y en calidad. Pero los agricultores no están precisamente contentos. Más bien «preocupados», asegura el representante de UAGA.

El motivo, los precios. «Hay una constante bajada, es cierto que no es una caída en picado, pero sí un descenso ligero pero continuo de las cotizaciones que van acumulando una pérdida de valor del fruto», lamenta Funes. Y advierte que con el comienzo de la campaña y «todos los agricultores sacando al mercado el producto a la vez», los precios puede sufrir un nuevo revés. Lo reconoce también el representante del sector de Asaja-Aragón. José María Alcácera destaca que las cotizaciones del kilo de almendra grano están por «muy por debajo» de aquellos ocho e incluso nueve euros que llegaron a alcanzar hace pocos años. Pese a ello, matiza que con precios a 4 o 5 euros por kilo el cultivo continúan manteniendo un margen de rentabilidad.

Lo que inquieta a ambos representantes sindicales es la producción californiana, las masivas importaciones de este producto en nuestro país y que el precio del fruto seco estadounidense sea superior al de la almendra española que tiene una mejor calidad y hasta ahora más altas cotizaciones. «No sabemos a que se debe, a no ser que sean movimientos especulativos del mercado», dice Alcácera.

El representante de UAGA detalla que en los últimos años el volumen de la almendra californiana duplica la producción española, que queda relegada a un segundo plano cuando sus cualidades organolépticas superan en mucho al producto que llega de Estados Unidos. «Sería bueno e importante para el cultivo español que los industriales del país tuvieran claro que hay que apostar por la almendra nacional», insiste Funes. El sindicalista alerta de que la expansión de este cultivo hace prever que en apenas dos o tres años la producción de este fruto seco puede llegar a superar las 100.000 toneladas -incluso las 140.000 según las previsiones más optimismas- con lo que «si no se prima la salida de la almendra española vamos a generar una presión brutal sobre la oferta», insiste. Genera también incertidumbre en este inicio de campaña las tensiones comerciales entre Estados Unidos (primer productor de frutos secos) y China (el principal consumidor y cliente de la almendra de California). Y genera inquietud porque no se sabe si la guerra que ambos países libran en los mercados tendrá efectos negativos para la producción española. O todo lo contrario.

«Puede suceder que cuánto menos puedan vender los productores estadounidenses en este inmenso mercado asiático o más se graven sus producciones por los aranceles, más presión para la producción española por un exceso de oferta», señala Funes y coincide en destacar Alcácera. Pero también es cierto, como ambos representantes sindicales reconocen, que la situación podría tornarse en una oportunidad para el producto español, muy reconocido en los mercados internacionales por su elevada calidad. «No sé lo que puede pasar, por eso se está generando tanto incertidumbre», señala Funes.

Sin ayuda estatal

Esta es además la primera campaña en la que los productores no dispondrán de la ayuda a la superficie, una prima pensada para el mantenimiento y mejora de las explotaciones de secano. Es la ayuda que recibían los agricultores de Aragón, donde más del 80% de este cultivo esta situado en tierra de secano de la que se recoge apenas 500 kilos por hectáreas -muy lejos de las casi 4.000 kilos que se recolectan en el regadío-. «Sin duda es un quebranto para muchas familias», señala Funes, aunque Alcácera matiza que «apenas se va notar», ya que la ayuda había quedado quedado reducia a 9 euros por hectárea. «Es más una pérdida simbólica porque da sensación de abandono», concluye.

Más información en el Suplemento Heraldo del Campo

 

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