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Videojuegos

Fortnite: así engancha el juego de moda

El éxito de este juego de Epic Games es combinar diferentes fórmulas constructivas y destructivas en partidas rápidas, generar conexiones únicas entre jugadores y causar verdadera devoción. Es necesario que los adultos vigilen la adicción de sus hijos a este fenómeno, sin oponerse frontalmente para no provocar el efecto rebote.

E. R. A. Actualizada 30/08/2018 a las 10:01
Imagen del juego FortniteEpic Games


Fortnite tiene poco más de un año de vida, se juega con auriculares, micrófono y una buena conexión a internet si se quiere disfrutar al máximo, puede interactuar entre consolas, ordenadores y móviles (hasta hace poco, solo iPhone, ahora también los que usan Android y son de alta gama), hay un modo de pago y otro gratuito aunque se supone que los dos serán gratis antes de que acabe el año, trata de construir y destruir, de supervivencia y destrucción, de encontrar cosas y bailar por los triunfos. Una curiosa mezcla de actitud feroz y colaborativa, de obtener logros y hacer barbaridades para disfrutarlos; nada que no estuviese inventado en juegos que exploraban estas posibilidades por separado, pero algo revolucionario al mezclarlo todo: ahí está la novedad.

El Fortnite está en boca de todo el mundo, desde quienes lo juegan hasta los adultos que no lo entienden, y el nivel de adicción que ha generado es incluso mayor que el del Pokemon Go de hace tres años. Se trata de un juego desarrollado por la compañía Epic Games, destinado sobre todo a adolescentes, que también tiene éxito entre los más jóvenes y quienes ya entraron hace tiempo en la veintena o, incluso, la treintena; este año repartirá 100 millones de dólares en competiciones oficiales, convirtiéndose oficialmente en un e-sport.

¿Es necesario que lo padres se preocupen?

La preocupación de los padres con Fortnite es creciente; cualquier fenómeno que roba la atención de sus hijos durante horas o les impide incluso conciliar el sueño se convierte en un problema. En este caso, los especialistas no aconsejan una oposición radical a este entretenidísimo pasatiempo, sino el establecimiento de unas normas básicas que hagan posible la convivencia del juego con otras actividades dentro de la vida de los más jóvenes.

Además, como hay posibilidad de interactuar con desconocidos, las salas de chat del juego y las propuestas de conocerse en el mundo real pueden ser un peligro potencial para los más pequeños. A esas salas se les puede aplicar el control parental y desactivar las conversaciones por voz.

Dos modalidades de juego: ‘Save The World’ y ‘Battle Royale’

Hay dos modos de juego: el de pago se llama ‘Save The World’ y trata de unir fuerzas con otros supervivientes de una catástrofe inexplicable. Unos monstruos depredadores y la amenaza de una tormenta devastadora son los enemigos de los jugadores, que deben construir defensas, unir fuerzas y combinar los ataques para conseguir el objetivo de la salvación. Recuerda un poco a la serie ‘Los 100’, disponible en Netflix. La versión gratuita de Fortnite salió tres meses después, en septiembre de 2017, y es la que verdaderamente ha creado todo este revuelo; se llama ‘Battle Royale’ y es un todos contra todos, que se puede jugar en solitario, por parejas (dúos), grupos de cuatro (escuadrón) o 50 contra 50: 100 personas pelearán para ser los que queden en pie después de la batalla. 

La idea del ‘Battle Royale’ es sencilla, y se complica según quieran o puedan los jugadores. Se lanzan a una isla desde un autobús volador en ala delta, eligen el punto de aterrizaje y una vez abajo tratan de sobrevivir, haciendo todo lo necesario para ello; si juegas solo, solamente tú debes quedar en pie. Si es en equipo, tu equipo, ya sea a dúo, cuarteto o 50 contra 50, y no, no puedes matar a tus compañeros. El modo de lograr el objetivo de la supervivencia es conseguir armas y objetos beneficiosos, hacer construcciones, esconderse, moverse rápido y con inteligencia, defenderse y matar. Consideraciones morales aparte, el juego en equipo desarrolla las habilidades sociales, el pensamiento estratégico y la creatividad. Es un poco maquiavélico por lo de que ‘el fin justifica los medios’, eso sí.

Cómo se juega

Cada jugador elige un seudónimo y se le asigna un personaje. Se selecciona el punto de aterrizaje de tu ala delta y tratas de conseguir desde el principio recursos de construcción con tu pico (una especie de hacha, parecido al del popular juego ‘Minecraft’), además de defenderte de los ataques de otros jugadores. La dificultad añadida es que el mapa de juego se va haciendo más pequeño por acción de la tormenta. Cada vez es más complicado esconderse y más necesario enfrentarse con los rivales. Las partidas son rápidas, unos veinte minutos de media pero no se pueden pausar, porque son en línea; si quitas la atención, te matan o perjudicas a tu equipo. Por supuesto, la suerte también influye; en determinadas zonas del mapa hay más recursos y menos enemigos al principio, lo que aumenta las posibilidades de durar en la partida. Eso sí, precisamente porque no duran mucho, las partidas son apasionantes y lo normal es no ganar, el cuerpo pide más y más intentos hasta conseguir el premio, la llamada ‘victoria magistral’. Además, también hay multitud de sitios y aplicaciones en los que se pueden seguir partidas ajenas por entretenimiento o ganas de aprender nuevos trucos.

Peculiaridades

Para hacer más atractivo el envoltorio, Fortnite tiene un diseño colorista y llamativo, y muchas cosas que motivan a probar más y más. El juego tiene su propia moneda para mejorar la experiencia, los ‘pavos’, que se obtienen con dinero real. Lo curioso es que las compras no ayudan a ganar batallas, son más cosa de adornos, apariencias, gestos como los bailes que han hecho famosos deportistas y artistas de alto nivel como el francés Griezmann en el Mundial de Fútbol o regalos virtuales, pero Epic Games factura cientos de millones de dólares al mes por ellas. Ahí está otro punto que se debe controlar entre los adolescentes con acceso a tarjetas de débito o crédito; el gasto excesivo en estos extras.

Las temporadas del Fortnite

Fortnite se organiza en temporadas, como el fútbol o el baloncesto, aunque duran menos. Este mes de julio empezó la quinta, en la que seguimos.


Trailer de la 5ª temporada

Cada temporada marca unos objetivos concretos y cuando se cumplen, además de ganar experiencia en el juego, llegan las recompensas que puedes conservar para la siguiente. El desembolso por el pase de batalla, un pago único de 10 euros, se hace al principio de cada temporada y trae disfraces exclusivos, además de dar derecho a conseguir recompensas especiales; eso sí, Epic Games también facilita pases gratuitos para jugar en las batallas sin acceso a esos extras. En los últimos meses ha surgido un curioso gasto adicional: padres preocupados porque sus hijos mejoren socialmente gracias a sus habilidades en Fortnite pagan clases a entrenadores para que les ayuden a mejorar. Incluso hay padres que aprovechan el tirón para apuntar a clases de baile de Fortnite ‘Battle Royale’ a sus hijos para que hagan deporte.

Multitud de guías en la red

Para entender un poco más el vocabulario que emplean los jugadores hay cientos de guías en la red. Muchas son derivados del inglés, como ‘banear’ (prohibir el juego a alguien que haga trampas) o ‘emote’ (los bailes o gestos que adornan las victorias parciales o totales). También se usa ‘farmear’, del inglés ‘farm’, que habla de buscar recursos y armas, o ‘grifeo’, acciones molestas de jugadores a los que en los foros de internet se suele llamar ‘trolls’. Un ‘kill’ es matar a un rival, un ‘loot’ es el botín que se encuentra o se consigue al acabar con un enemigo y un ‘respaun’ es revivir en una partida después de ser eliminado.

Conclusiones

¿Es Fortnite violento? Sí, negarlo sería ridículo, por su temática. ¿Lo es más que otros juegos? No, porque evitan el hiperrealismo y los detalles macabros de otros juegos de disparar y correr para salvar tu vida; los personajes son dibujos animados.

¿Saca a los jugadores de sus casillas? Sí, no es raro ver a los chavales gritando o incluso insultando a los compañeros a través de las pantallas; algo parecido a lo que ocurre en un recreo con un gol fallado. Lo juegan chicos y chicas casi por igual, aunque todavía los primeros sean mayoría. Y parece que ha llegado para quedarse. Es bueno aprender a disfrutarlo sin que la obsesión se abra camino en nuestras casas.





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