¿Cómo hay que guardar los bañadores y bikinis tras el verano?

El cloro, la arena y las cremas protectoras son solo algunos de los factores que dañan estas prendas casi tan delicadas como la ropa interior.

En cuanto comienza el buen tiempo, estamos deseando sacarlos del armario para que se conviertan en nuestra segunda piel durante el verano. Los bañadores y bikinis (y toda la ropa de baño) son las prendas más deseadas para el estío, pues son sinónimo de vacaciones, buen tiempo y hasta de fiestas en las piscinas y en las playas. Pero con la llegada de septiembre la mayoría de estas prendas regresan (con tristeza para muchos) al fondo del armario. El cloro, la arena (tan difícil de quitar de nuestro bañador favorito) el sudor, la sal y las cremas protectoras son solo algunos de los factores que dañan estas prendas casi tan delicadas como la ropa interior. Por ello, dejarlas completamente limpias y guardarlas de la forma adecuada es fundamental para que su vida útil sea más larga. Si no sabes cómo hacerlo, sigue estos consejos.

  1. Lavar la prenda a mano. Aunque hay trucos para recuperar la ropa desteñida conviene no arriesgarse con estas prendas y no meterlas a la lavadora. Por ello, nada más finalizar la temporada de verano conviene lavarlas a mano con agua tibia y jabón suave y dejarlas en remojo durante media hora.
  2. Secado. Se tienen que secar por completo al aire libre y mejor si no les da el sol. Además, para que le color del tejido no pierda intensidad es mejor tenderlas del revés.
  3. Nudos fuera. Los bikinis o bañadores que se anudan deben guardarse con los nudos deshechos para evitar que los tejidos de los pliegues se deterioren.
  4. Por último, hay que guardar la ropa de baño en una bolsa de plástico hermética, sin que las prendas queden apelmazadas. Incluso puede estar forrada de papel para protegerlas de la humedad. La bolsa también puede ser de tela.
Además, antes de guardarlos también puedes hacer algo para que tus prendas estén siempre como nuevas. Antes de estrenarlo, es recomendable ponerlas en remojo con agua y sal o vinagre para que se fijen los colores. Tampoco estará de más tener cuidado a la hora de aplicar el protector para no dejar mancha en los bordes y fijarse dónde nos sentamos con estas prendas, pues el césped podría reverdecerlas y las superficies ásperas rozarlas. Lavarlas a mano con jabón después de cada uso durante el verano también ayudará.
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