El ejemplo sueco

Miles de personas alzan la voz en Zaragoza al grito de "no es abuso, es violación"

Suecia ya considera que cualquier acto sexual sin consentimiento previo es una violación. No hace falta demostrar que ha habido fuerza por medio. El hecho de que una persona esté borracha o drogada y no pueda dar un consentimiento verbal o gestual supondrá aprovecharse de un estado de vulnerabilidad y será considerado una violación.

En realidad, el cuerpo de la mujer pasa así a tener la misma consideración que una cartera o una vivienda. Si te roban cuando estás borracho o dormido, si te roban despierto y no te enfrentas al atracador con uñas y dientes, la consideración del delito sigue siendo la misma y el castigo, también. Así que las mujeres suecas están de enhorabuena, la integridad de su cuerpo es tan respetable como sus joyas o su televisor.

No podemos decir lo mismo las españolas. Harvey Weinstein, el productor cinematográfico que acosó y abusó de múltiples actrices, se ha entregado a la Justicia. Gracias a la denuncia de una actriz nació el movimiento ‘#MeToo’, una suerte de tsunami que se extiende por el mundo y va colocando las cosas en su sitio. O al menos, cerca.

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