Mordiscos en los mares del Paleozoico

Cráneo del pez Carolowilhelmina geonostica. Devónico Medio. Hace 390 millones de años.
Gonzalo Bullón

<div class="tit_blue">El Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza invita, literalmente, a sumergirse en los mares del Paleozoico, plenos de organismos diversos entre los que reina una pieza estrella: el cráneo de un pez extinto rodeado por una proyección que recrea el fondo marino y nos permite nadar junto a la imagen reconstruida de esta especie.</div>



El ejemplar expuesto es el único de Carolowilhelmina geonostica que se conoce en todo el mundo. Canudo explica que se trata de «un pez acorazado, con grandes placas dérmicas en vez de escamas, casi más parecido a una tortuga». Su morro afilado recuerda a un pez espada, «aunque no tienen nada que ver, solo se trata de una convergencia evolutiva». El grupo de los placodermos, al que pertenece, es «el primero que desarrolla mandíbulas». Las crestitas que se aprecian en su morro «hacen pensar en una función sensorial».


Este singular fósil fue hallado en Monforte de Moyuela (Teruel) por el investigador alemán Peter Carls. «No buscaba fósiles de peces, pero halló por casualidad un fragmento enorme de un cráneo. Durante 15 años volvió al mismo afloramiento… hasta que recuperó lo que faltaba». La preparación, disgregando con ácido la roca que rodeaba el fósil, duró 20 años.

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