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Gastronomía

La segunda juventud de la hamburguesa

Su ajustado precio y sus posibilidades culinarias hacen proliferar en Zaragoza los locales dedicados al clásico bocadillo. Los hados de las tendencias elevan de categoría a este plato asociado a la comida rápida y lo introducen en el ámbito 'gourmet'

Ana Usieto. Zaragoza Actualizada 24/04/2013 a las 09:37
Imagen de una hamburguesa


No es que se haya puesto de moda, porque nunca ha dejado de estarlo. Es que vuelve renovada. Solamente en Zaragoza y sin contar las de los nuevos centros comerciales, se han abierto en el último año cinco nuevos negocios orientados exclusivamente a servir hamburguesas. Este sencillo bocado de carne picada se ha hecho un 'lifting' y ha entrado por la puerta grande en el universo 'gourmet', alejándose así de una leyenda negra que lo mantenía ligado a conceptos nada edificantes como el de 'comida basura', 'comida rápida' o, como poco, lo ultracalórico o insalubre.

«La hamburguesa ha sido minusvalorada», opina Carmen Baquer, socia de las Hamburgueserías Cebrián, con dos establecimientos en Zaragoza y otro en ciernes, para Semana Santa, en el barrio del Actur. Baquer asegura que, en realidad, la hamburguesa es «como un filete». En su caso, ofrecen una 100% natural, «sin conservantes, solo de ternera, lo que la convierte en un alimento de calidad, sano y, además, barato. Hay que desmitificar: la hamburguesa no tiene por qué ser tóxica». En la misma línea se expresa Pedro Martínez Vara del Rey, responsable del último exponente del 'boom hamburguesil': la Omburguesería, que ocupa el lugar de una antigua frutería en la calle Ossau y que abrió sus puertas el mes pasado. «Los socios siempre hemos sido muy de hamburguesas, es un plato fácil, de calidad, y además, tal y como están las cosas, es asequible», cuenta Pedro.

Rompiendo moldes

El precio es uno de los atractivos de este bocata, que ahora rompe moldes culinarios y, paradójicamente, deriva sin complejos hacia el 'slow food'. Por alrededor de 10 euros, con bebida, uno puede disfrutar de una experiencia culinaria reposada y en un ambiente cuidado, porque en las nuevas hamburgueserías la decoración cuenta.

Carmen Baquer sitúa el fenómeno en una moda internacional que ahora llega a Zaragoza. «Nosotros provenimos de la promoción inmobiliaria, buscábamos nuevos horizontes, viajamos y vimos que en Londres triunfaban». Ella forma parte de un equipo multidiciplinar en el que hay cocineros y decoradores, como Jorge Blecua, que ha sido el encargado de darle a los Cebrián su característica atmósfera retro con toques nórdicos.

Tampoco en La City, inaugurada el pasado mes de septiembre en la calle Pilar Lorengar, se descuidó el entorno. Antonio García es el responsable junto a su hija Laura. Ambos pertenecen a una familia dedicada al negocio de las hamburguesas desde hace años. «Nuestra oferta se centra en la hamburguesa 'gourmet' que ya se estila en ciudades como Madrid y Barcelona. Hay que adaptarse», sentencia Antonio. En La City se ha buscado que el cliente «se sienta a gusto, que haya confort, y eso antes, en el mundo de las hamburgueserías, era de lo de menos. Como la gente se sienta tranquilamente, hemos decidido, por ejemplo, atender en las mesas, para que el cliente no tenga que levantarse. Ahora se va a una hamburguesería como el que va a un restaurante».

Estas hamburgueserías de nuevo cuño se unen a otras ya existente que forman parte del paisaje de sabores de los zaragozanos. Tener una hamburguesa favorita forma parte de la expresión del ser de una ciudad. Ahí están, viendo pasar el tiempo, el Nevada, el Timple, el Rapid, la Mostaza, el Hamburgo, el Patio o el Burguer Paco. David Calvo es la siguiente generación de los fundadores de Burguer Paco, que lleva 32 años sirviendo hamburguesas en la calle Espoz y Mina. «Esta hamburguesería se abrió para atender a los militares, cuando estaba el CIR. Querían comer algo rápido para luego salir por ahí», recuerda David. Desde entonces, el Burguer Paco se ha convertido en parada fija para muchos amantes de este bocata que Calvo reivindica: «No se me ocurre nada más sano que un trozo de ternera con verdura fresca del día. Además, la plancha desaloja mucha grasa y, en nuestro caso, el pan también lo cuidamos mucho». «Se le ha llamado comida basura porque arrastra una leyenda negra contagiada de las cadenas estadounidenses», insiste David.

De esa mala fama también son conscientes en Tommy Mel's, ejemplo en Zaragoza, junto a Peggy Sue, de la tercera pata de la tendencia, esa que asocia este plato a lo más genuinamente americano y que ahora, encara el futuro... mirando al pasado. La nostalgia de aquellos Estados Unidos de los 50 que retratan éxitos como 'Grease', 'American Graffiti' o 'Regreso al futuro' preside la imagen de estos dos establecimientos decorados a imagen de los 'dinner's'.

Jacobo Domínguez, de Tommy Mel's, una empresa, por cierto, «enteramente española», cuenta que se trata de «algo más que tomar una hamburguesa» y augura larga vida a la propuesta: «Creo que no tienen fecha de caducidad, primero porque no se ha llegado a un punto de ebullición; segundo, porque hay una apuesta por la calidad, y tercero porque hay un factor, que es la música y ese espíritu de los 50 optimista y divertido. Elvis no pasa de moda».




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