Una bacteria para tratar la obesidad y perder peso

En el campo de los probióticos, los investigadores han hallado una bacteria, la akkermansia, que se está intentado desarrollar a nivel industrial para tratar a personas con perfil inflamatorio intestinal.

Los investigadores han encontrado que algunas bacterias tienen un efecto preventivo sobre la acumulación de grasa intraabdominal.
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Hay una bacteria, la akkermansia, que puede desempeñar un papel fundamental para prevenir los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad y el sobrepeso. Este es uno de los últimos avances que la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP) acerca a la capital aragonesa con motivo del IX Workshop que se celebra estos días en el Auditorio de Zaragoza.

"En los últimos diez o quince años -explica el doctor Francisco Guarner- se ha empezado a dar importancia a las bacterias que conviven con nosotros. Antes pensábamos que eran una carga innecesaria y se ha visto que la inmensa mayoría de ellas a cambio del alojamiento que les damos nos ayudan en diferentes funciones", indica este especialista, director saliente y miembro de la SEPyP.

Así, entre los últimos avances científicos que demuestran el impacto positivo del uso de los prebióticos y probióticos en la salud de la población destaca el descubrimiento de ciertas bacterias que se alojan en el aparato digestivo -pero también en la piel, la vagina o la boca-, y que podrían ayudar a mejorar el funcionamiento del organismo. "La ciencia, en diferentes sitios, ha identificado y aislado a bacterias que pueden ayudar en alguna función: los probióticos. Científicamente, durante años, estas bacterias habían quedado un poco ignoradas; solo conocíamos a las que infectaban, pero hemos empezado a ver que en muchas enfermedades hay déficit de estas bacterias y eso está sirviendo para desarrollar nuevos probióticos", indica este experto. 

Por ejemplo, en el campo de la obesidad, los investigadores han hallado una bacteria, la akkermansia, que se está intentado desarrollar a nivel industrial para tratar a personas con perfil inflamatorio intestinal. "Hay varias bifidobacterias que se han investigado, algunas con estudios en marcha en España, y se ha visto que mejoran la barrera intestinal, teniendo un efecto preventivo sobre la acumulación de grasa intraabdominal", detalla este médico al explicar la efectividad de estas bacterias en un tipo concreto de obesidad, la más "agresiva", por ser aquella que depende del colesterol, los triglicéridos y la diabetes de tipo 2. "Hay una obesidad que es más de michelines y otra que abomba más la barriga porque se ha metido por dentro, por los intestinos. Esa grasa que se acumula dentro depende de que en el intestino haya demasiadas bacterias inflamatorias, y varios probióticos han demostrado que mejoran la obesidad y reducen la cintura logrando la pérdida de peso y mejorando el resto de marcadores", informa Guarner, quien añade que el consumo de algunos probióticos –que son sobre todo bifidobacterias– de manera permanente favorece también la pérdida de grasa intraabdominal, la más peligrosa.

Los yogures, aliados de la microbiota

En el campo de la alimentación, este experto subraya que hay bastantes empresas del sector -como Danone, Ordesa y Mead Johnson- y farmacéuticas -como Bayer- que tienen productos de calidad, y en este momento -puntualiza- no es "difícil" acceder a ellos, puesto que además de médicos y nutricionistas el propio farmacéutico puede aconsejar a la población acerca de un terreno en el que se ha ido formando. 

"La mayoría de los probióticos que han surgido vienen de los tradicionales, como el 'sacalombrices', una levadura que se usa para hacer el pan, la cerveza… Hay también muchos productos fermentados que son interesantes a este respecto, pero ahora estamos en la fase de saber qué es lo que hace cada uno y qué garantía de seguridad hay; y esto no podemos hacerlo en productos artesanales con los que por ahora no se han hecho estudios", afirma Guarner, quien añade no obstante que "lo artesanal en conjunto es bueno", pero a veces falta la garantía de seguridad.

Por el contrario, en el caso de los probióticos que han sido estudiados en niños y personas inmunodeprimidas para ver si causaban infecciones, los expertos señalan que el riesgo es menor de uno en 8.000. "La mayoría de los estudios que se han hecho con probióticos son para una indicación. Lo mejor para demostrar la eficacia es buscar un objetivo concreto, pero ahora tenemos bastantes ejemplos ya, desde aquellos que reducen el eccema atópico a otros que son eficaces para casos de intestino irritable y al mejorar las molestias intestinales reducen también la ansiedad y depresión de estos pacientes", destaca este especialista.

En el caso de personas de edad avanzada que con frecuencia en invierno cogen infecciones respiratorias de vías altas se han hecho también estudios con varias bacterias –en yogures y en cápsulas– que demuestran que quienes las toman regularmente durante el periodo de invierno tienen menos incidencia de vía respiratoria y menos mortalidad. Sucede lo mismo, señala este experto, en la infancia, donde hay estudios controlados que prueban que el consumo de probióticos de manera continuada en niños en edad escolar que están en guarderías -y que padecen también con mucha frecuencia infecciones gastrointestinales y respiratorias, aunque menos graves- entraña menos riesgo de infecciones de este tipo que los que no toman de manera continuada estos productos.

Su recomendación, en cualquier caso, para la población general pasar por seguir una dieta equilibrada y ser conscientes de que hay probióticos y prebióticos que mejoran el tránsito intestinal y ayudan a una mejor digestión. "Una dieta equilibrada y dietas de cereales integrales o de variedad de frutas y verduras –más que ensaladas– ayudan a mejorar mucho las bacterias que viven en el intestino humano, mejorando la diversidad y la flora intestinal (o microbiota)”, concluye este experto.

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