500 años de títeres de España y Aragón

Adolfo Ayuso coordina la gran exposición ‘Magia y memoria de las marionetas’ en el Centro de Historias

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Fernando Rivarés, concejal de Hacienda y de Cultura, dijo en la presentación de la muestra ‘Magia y memoria de las marionetas’, que se ha inaugurado en el Centro de Historias, que quería dejar muy claro que “ es uno de los grandes sabios del mundo de los títeres y marionetas”, y ha sido él, el especialista y narrador oscense afincado en Zaragoza desde hace más de 40 años, quien ha montado una exposición sugerente que reivindica los 500 años de existencia de esta escenificación artística, desde Cervantes y la máquina real, vinculada el Retablo de Maese Pedro del Quijote, hasta nuestros días.

Adolfo Ayuso recordó que había trabajado mano a mano con el gran diseñador Fernando Lasheras. Y también con la titiritera Helena Millán, de los Títeres de la Tía Elena, que ha hecho una máquina real, a escala 1:8, y ha reproducido también al general Franco de los montajes del Teatro La Tarumba, que dirigía Miguel Prieto durante la Guerra Civil en la retaguardia del ejércico republicano. Además, la muestra, realmente espectacular y cuidadísima en su puesta en escena, se inicia con el Gigante Jorge, construido por Helena Millán en 2006, que ha venido desde Italia.

La marionetista Helena Millán construyó esta máquina real, a escala 1:8, para la muestra. Se usaba ya en el Siglo de Oro, en las obras de Cervantes. / José Miguel Marco.

La primera sala es un como un viaje en el tiempo, desde la llamada Edad de Oro de los títeres, su evolución, las piezas catalanas del siglo XIX, talladas en madera, la presencia de la compañía La Tarumba, y algunas individualidades: el albeceteño Pepe Otal, que vivió el esplendor de los 70 en Barcelona y estrenó en 1981 ‘El apocalipsis’ y residió unos años en Zaragoza; el argentino Javier Villafañe, que recorrió durante cuatro años los caminos de Aragón con el carromato de Los Títeres de la Andariega. “Más que técnicas o métodos, este narrador y cuentista, un poco embaucador también, no enseñó a amar los títeres y nos enseñó su filosofía de la vida”.

En esta primera parte, entre otras cosas, puede verse parte de la decoración de Joan Miró para la obra ‘Mori el Merma’, que se estrenó en el Liceo. “En esta muestra queremos reivindicar algunas cosas: durante 400 años los títeres han sido para adultos, y en el último siglo se han reducido a los niños. Esta es una exposición para adultos, y lo ideal que es que vengan a verla los mayores con los niños y no al revés. Y también queríamos desmontar que sea un espectáculo pobre y pequeño, únicamente de sala. En el Teatro Real de Madrid, en el Liceo de Barcelona o en el Arriaga de Bilbao se hacen montajes con figuras inmensas, muy ambiciosos”, dijo Adolfo Ayuso.

La segunda sala reivindica la importancia que han tenido los títeres en Aragón, sobre todo desde la Transición. Ha habido una programación extensa, variada y sostenida en el tiempo, que ahora se centra en el Parque de las Marionetas y en el Festival de la Almozara, en proceso de reconversión, “una idea espléndida, en un barrio, que se debe al trabajo de Carmen Sánchez”. Entre los carteles, se ve uno de los primeros que hizo Francis Meléndez, Premio Nacional de Ilustración en 1986. Aquí también se observa cómo distintas compañías teatrales han incorporado los títeres a sus funciones: El Silbo Vulnerado, Viridiana, Teatro Che y Moche y Caleidoscopio, que celebró en el Centro de Historias su XXX aniversario con un gran éxito.

Paco Paricio y Pilar Amorós, de Los Titiriteros de Binéfar, con el montaje de 'El bandido Cucaracha' de 1989. / José Miguel Marco.

Por otra parte, también se recuerda la colaboración de los artistas con los espectáculos de marionetas, como sucede con Isidro Ferrer, Germán Díez, José Luis Cano, Nacho Fortún, el citado Meléndez, Jesús Ciscneros o, entre otros, David Vela, asiduo colaborador de Los Titiriteros de Binéfar.

Adolfo Ayuso sostiene que los títeres se inscriben en un desarrollo integral de la cultura que abraza la música, la danza, las artes plásticas, el diseño, el teatro y, por supuesto, la literatura. Se recordó, por ejemplo, la importancia del ya citado Cervantes, pero también de Calderón de la Barca o Federico García Lorca, a los que se les podrían sumar Valle-Inclán, Rafael Dieste, Jacinto Benavente, Blanco-Amor y Rafael Alberti.

Aunque se recuerdan a los distintos grupos que han hecho títeres en la Comunidad durante muchos años, desaparecidas y vivas -Taraneya, Garabaita, desaparecidas ya; Teatro de la Medianoche y Títeres de la Tía Elena, aún en activo- y se alude a compañías con mucho presente y más porvenir, como la de Javier Aranda y la de El Mar del Norte, las dos últimas salas se dedican a dos empresas capitales en Aragón, en España y en el mundo: Los Titiriteros de Binéfar y Teatro Arbolé.

Momento de la representación de 'Pelegrín' de Títeres Arbolé. / José Miguel Marco. 

 

Se recordó que son más conocidas y respetadas fuera que aquí, pero que tienen muchas cosas en común. Poseen sala propia, en Abizanda y en el Parque del Agua, una programación constante, atesoran una gran trayectoria, cuentan con museo propio, editan libros y salen de gira. De Los Titiriteros se pueden ver escenarios de espectáculos como ‘Almogávares’, ‘El bandido Cucaracha’. ‘Retablo de Navidad’, entre otros; de Arbolé pueden verse figuras de ‘Pelegrín’’, ‘Tragedias de amor y cuernos’ o ‘Pinocho’.

También se ha grabado un vídeo en el que Adolfo Ayuso resume la historia y sus investigaciones sobre las marionetas, y Helena Millán explica que hay títeres de mesa, de guante y de hilo. Apostilla Ayuso: “El títere es una figura inerte que ha de tener vida en un escenario”. La tuvo, la tiene y parece más que evidente que la seguirá teniendo.

No hay nada más moderno que alguien que sepa animar una historia e invite a soñar.

FICHA

Magia y memoria de las marionetas. Aragón-España. Comisario: Adolfo Ayuso Roy. Coordinación y producción: Centro de Historias de Zaragoza. Diseño gráfico y expositivo: Fernando Lasheras. Montaje: Brigadas Municipales de Arquitectura. Video: Laboratorio Audiovisual de Zaragoza. Centro de Historias. Hasta el 14 de abril.

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