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Arte

Francisco de Goya y Manuel Azaña, unidos por una exposición en Fuendetodos

Alejandro Santos Actualizada 07/09/2018 a las 17:22
El grabado 'Lo mismo', obra de Francisco de Goya.Stern Collection


Con el objetivo de recaudar fondos y granjearse el apoyo internacional, el Gobierno de Manuel Azaña decidió en 1937 realizar una nueva edición de los ‘Desastres de la guerra’ de Francisco de Goya cuyos ejemplares fueran puestos a la venta o regalados a dirigentes internacionales como Josef Stalin, Winston Churchill o Eleanor Roosevelt.

Pese al bombardeo que por aquel entonces sufría Madrid, el maestro estampador Adolfo Rupérez logró hacerse con los materiales necesarios y comenzar la estampación –que sería la séptima y estaba planeado que fuera la última–, aunque no llegaría a terminarla. De los 150 ejemplares previstos, solo pudieron completarse la mitad. Tampoco se sabe con seguridad si los grabados dirigidos a esas personalidades influyentes llegaron a su destino.

Pero varios de ellos sí lograron venderse, como los 34 grabados que guardan los coleccionistas canadienses Marisa y Peter Stern y que han sido cedidos al Consorcio Cultural Goya-Fuendetodos que, junto a la Diputación Provincial de Zaragoza, ha organizado una exposición en el Museo del Grabado de Goya de la localidad para que estas estampas puedan ser vistas hasta el próximo 27 de septiembre.

Junto a los grabados también se exponen otros objetos pertenecientes a la colección como un prospecto del plan de la edición completa de todas las series de grabados de Goya, dos cartas manuscritas del estampador y un plano de los bombardeos de la aviación franquista en los alrededores de la sede de la Calcografía Nacional que pusieron en peligro todo el proyecto artístico republicano.

Esta muestra es especial por diversos motivos. Entre otros, el perfecto estado de conservación de las estampas o la alta calidad de la edición, que empleó el mejor papel posible e incluso tinta de la época del genio de Fuendetodos para su realización. Los grabados expuestos dan buena cuenta de la violencia de la Guerra de la Independencia, un mensaje que el Ejecutivo de Manuel Azaña pretendía trasladar a su época.

Algunos de los grabados expuestos son ‘No se puede mirar’, que muestra a un grupo de hombres, mujeres y niños siendo fusilados; ‘Tampoco’, en el que un guerrillero se ahorca con su propia correa en un árbol; o ‘Lo mismo’, que muestra a un español blandiendo un hacha contra un soldado francés. ‘Grande hazaña! Con muertos!’ es uno de los más explícitos, ya que muestra cadáveres mutilados en un camino. Otro de los grabados, ‘Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer’, muestra a un hombre rodeado por una negrura con seres monstruosos.

La idea de este proyecto la tuvo el director general de Bellas Artes de la época, José Renau, mientras ejercía de responsable del pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937 para la que se le encargó a Pablo Picasso que pintara su famoso cuadro ‘Gernika’.

Goya como símbolo

Según el gerente del Consorcio Cultural Goya-Fuendetodos, Ricardo Centellas, el gobierno republicano "buscaba usar a Goya como ariete de la política española". "Fue un proyecto de Estado", explicó en la presentación que se realizó ayer junto a la diputada delegada de Cultura, Cristina Palacín, y el alcalde de Fuendetodos, Enrique Salueña.

Este último apeló a lo que significa el artista para la localidad, no solo cuantitativamente –18.000 turistas se acercaron durante el año pasado al municipio atraídos por la obra del artista–, sino también cualitativamente. "La marca ‘Goya’ es la más potente que tenemos en Aragón", afirmó.

Por su parte, Palacín reivindicó que la obra de Goya sigue vigente "dos siglos después" y que este espacio debe servir "para reflexionar".





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