Iván Castell apela a la magia del kitsch sonoro en su filme 'The Rise of the Synths'

El realizador aragonés investiga junto a Javier Moreno (con micromecenazgo en Kickstarter) el misterio de una generación musical indómita, muy activa en los 80.

La banda sonora del proyecto, en cassette de edición limitada.
C/M

"Esta música... bueno, o la odias a muerte, o la amas. No hay término medio". El realizador aragonés Iván Castell tiene una larga trayectoria en el videoclip, y su filme ‘Trovadores’ le valió múltiples reconocimientos del gremio en 2013. Ahora se ha sumergido hasta las orejas en el homenaje fílmico a una escena rebelde, pasada de rosca hasta entrar en lo indómito: cierto segmento del ‘synth pop’ de los primeros años 80, enfocado al telefilme y los videojuegos; sus estrellas han permanecido soterradas varias décadas, hasta resurgir por medio la plataforma You Tube en grupos temáticos, como New RetroWave o NRW Gaming. Castell, junto a su socio Javier Moreno, ha diseñado el proyecto documental ‘The Rise Of The Synths’ –‘El resurgir de los sintetizadores– con miras amplias y un ambicioso ‘crowdfunding’ en la plataforma Kickstarter.


"Cierto día –recuerda Castell– me pasaron música de ‘Cobra’, película de 1982 protagonizada por Stallone. Era de una escena en la que dice ‘no trato con psicópatas’; mi adolescencia tuvo a Nirvana como referencia, y aquello me pareció lo más hortera del mundo. Estaba escribiendo un guión, y cuando trabajo en una historia escucho música; con Bon Iver no llegaba a donde quería, quise cambiar, y de nuevo salió este tema en el ordenador. Fui siguiendo el hilo en Youtube:apareció gente como Miami Nights 1984, Lazerhawk, Dynatron… cosas muy raras. A los pocos días tenía más de 100 temas de ‘sintes’ ochenteros, la idea empezó a tomar forma… y hasta hoy".


Los padres del invento

Castell empezó entonces a investigar hacia atrás, para entender de dónde salía este sonido sintético y kitsch, casi juguetón. Encontró referencias comunes en muchos de los artistas investigados: los trabajos de Edgar Froese con Tangerine Dream, a John Carpenter y al gran Giorgio Moroder. La lista no acababa ahí: Vangelis, Harold Faltenmeyer, los italianos Goblin y sus trabajos para los filmes de Darío Argento... y ‘Drive’, la impactante cinta de 2011 protagonizada por Ryan Gosling, que triunfó en Cannes. "Su banda sonora iluminó la escena de los ‘synths’ durante unos meses, todo el mundo preguntaba por esa música –recuerda Castell– pero la fiebre no duró. Trascendieron Electric Youth, o Kavinsky, que llena estadios en Francia, pero poco más. Lo que sí ocurrió es que chavales muy jóvenes empezaron a experimentar con estos sonidos, como otro francés: Perturbator, alias de James Kent, quizá el más activo de todos ellos".


Cuando esta ‘neo-retro-wave’ empezó a ser millonaria en impactos de You Tube, y ante la evidencia de que no había un trabajo fílmico que documentara esta escena, Castell se animó a dibujar el proyecto. Su idea es una narración hacia atrás, desde el presente a la raíz sonora de este movimiento: un viaje con paradas en 2011 y el éxito de ‘Drive’, la actividad de los músicos galos en la semiextinta web My Space a mitad de la primera década del siglo XXI, el rechazo de los 90 hacia el legado de la ‘ominosa’ década anterior, la eclosión de los grandes nombres en los 80 y los mentados pioneros en los años previos. Todo va narrado en inglés: el interés por la cinta es planetario, no hay referentes hispanohablantes concretos y esta opción era la más lógica. Como voz principal usa la figura del Synth Rider, que camina por las vidas de los protagonistas, escucha sus testimonios, documenta los cambios de registro (de seres anónimos a estrellas totémicas) y se solaza, naturalmente, en la música.


"Es un proyecto caro: hay que pagar muchos derechos de cine y televisión, hacer entrevistas en lugares remotos, transportar equipo... si el ‘crowdfunding’ no culmina con éxito, pararemos para tomar aire y seguiremos adelante. Creo que hay chicha. Es un universo fascinante, y me apetece mucho enseñárselo al mundo", concluye Castell.

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