La peor cuenta del Gobierno Sánchez

En el creciente registro de incompetencias de su Ejecutivo, lo peor son los pasos y vaivenes insensatos que viene dando Sánchez en sus tratos con el separatismo.

 

Las cuentas que hace el Gobierno de Sánchez resultan extrañas.

La ineptitud de algunas ministras se suma a los gestos infamantes de Sánchez, empecinado en pactar con un separatismo que viola la ley y desprecia la Constitución.

La cuenta de Robles

La de Defensa, señora Robles, se autorretrata al declarar "importante" a Risto (Ricardo) Mejide, ir a su cazadero y admitirle el tuteo. Acude al señuelo por creer que con sonrisas y algo de tablas saldrá ilesa. Pero el predador le ha puesto el cebo en una gráfica: los euros que los Presupuestos del Estado destinan a Defensa, Educación y Sanidad: a los ejércitos, 8 mil millones y pico; a la sanidad pública, 4,3; y la enseñanza, 2,7. Una orgía belicista, "porque las armas son para matar, ¿no?", enfatiza el sujeto, ignorante o alevoso (’tertium non datur’).

Robles balbucea que "la Defensa es importante" y repite (tres veces) que "crea empleo". Extraviada e incapaz, no atina con la evidencia principal, con la obviedad elemental de que Sanidad y Educación están transferidas hace muchos años a las Comunidades Autónomas. Por eso, su presencia en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) es residual, suplementaria, mínima. La cuenta que ignora la ministra, la de verdad, guarda esta proporción: 9 para Defensa, 50 para Educación y 73 para Sanidad. Robles sabe del asunto lo mismo que el artero Mejide, en cuyo predio se atreve a pacer. La incauta presa ha sido engullida de un bocado por un depredador que se relame, ufano.

La cuenta de Montero

Jesús Morales (‘20 Minutos’) ha sintetizado así el cariz económico del año en curso: el paro ha dado un gran susto en enero; la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) y el Banco de España objetan con vigor a los Presupuestos en ciernes; y se les oponen, además, los separatistas catalanes, socios de Sánchez en la moción de censura contra el inerte Rajoy.

En efecto. La Airef cree "improbable" que España cumpla con el deseable déficit del 1,3% y anuncia un 2,2 (casi un punto más), que el Banco de España sitúa en el 2%.

La ministra Montero, que habla del "treceavo" (sic) mes de cobro del IVA, prevé incrementar los ingresos tributarios en un 9,5%. La Airef replica que quedará en el 7,6% y la mera magnitud de tal diferencia prueba por sí sola que alguien no sabe bien de qué habla. Los 5.654 millones más de ingresos que prevé Montero no serán ni 3.000 (diferencia: un 48,5%). Y donde Montero calcula una ‘tasa Google’ por valor de 1.200 millones, la Airef apunta que serán ¡190! Alguien, pues, disparata en las estimaciones.

Para el déficit de la Seguridad Social, el Gobierno da el 0,9% y los técnicos el 1,5%: 500 o 600 millones de diferencia. Pero acaso la diferencia mayor entre los cálculos del Gobierno y de la Airef resida en el Impuesto de Patrimonio: los 339 millones que prevé Montero son, para el organismo independiente, sencillamente cero: nada de nada.

La cuenta de Valerio

Ignorancia (Robles) y cuentas (Montero) como las expuestas generan en la calle recelo y temor. Por eso, tras saber que, en enero, la merma en afiliados a la Seguridad Social ha sido de 205.000, es sospechoso un inesperado anuncio de la ministra Valerio: todos los becarios en prácticas del sistema educativo español se convertirán en cotizantes; a cargo, claro, de las empresas que los acogen y de los centros docentes que tutelan sus prácticas. Cabe inferir que la intención real de Valerio es lograr, de golpe, el aumento en medio millón, o más, del número de afiliados a la Seguridad Social. Una medida así, con alma irreal y burocrática, maquillaría la apariencia del grave problema. Pero el impromptu ha sido tan rudo que ni aun este Gobierno podrá pechar con él: nada sabían quienes habrían de pagarlo, ni se estudió un método alternativo de subsidio para carga tan súbita. La ministra Celaá (Educación) no conocía este placebo vestido con ropajes de ‘medida social’: de un día para otro, medio millón más de cotizantes, sin cambiar nada en el fondo. Tarea de mal prestímano (porque se le ve el truco) y no de buen gobernante, que ha sido desechada in extremis.

La peor cuenta de Sánchez

Con todo, la peor cuenta del Gobierno es la del presidente, deferente con un separatismo dirigido por golpistas vocacionales, lo que debiera sonrojar al socialismo. Ha sido una afrenta haber propuesto un posible tercero ‘neutral’ -su nombre es lo de menos-, pero lo dramático es que Sánchez no entiende el caso, hecho necesario para intentar mejorarlo. Dice que quiere lograr el ‘encaje de Cataluña en España’. Pero lo que intenta, aunque su insolvencia le impida percatarse de ello, es ‘encajar’ en España no a Cataluña, sino al separatismo catalán, irreductible por definición. Integrar el separatismo catalán es un objetivo necio y un imposible ontológico. El separatismo debe ser combatido legal y políticamente y llevado a su paulatina mengua mediante políticas de estado y pactos en consonancia que Sánchez no sabe trazar. Errar en cuenta tan obvia es el desatino peor del sanchismo y una prueba de su incapacidad para gobernar sensatamente España. (Carmen Calvo es solo otra más). 

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