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Opinión

¿Buque a la deriva?

Que Pedro Sánchez gane de una vez las elecciones, que hasta ahora siempre las ha perdido, es el objetivo primordial del PSOE y son las tácticas de Iván Redondo lo que marca el rumbo del buque sanchista, que por momentos parece un buque a la deriva.

Antonio Pérez Henares 28/08/2018 a las 05:00
Pedro Sánchez, durante su estancia en Doñana.Marcelo del Pozo / Reuters


El que manda en el Gobierno después de Sánchez, aunque Carmen Calvo se crea que es ella, es Iván Redondo. Ella se limita a decir lo que le dicen que diga, bastante mal por cierto, dada su persecución pertinaz contra la lengua castellana. Carmen Calvo y la ristra de ministros 'spot' que se diseñaron para abrir plaza no se han enterado todavía que solo son parte del atrezzo para que Sánchez gane de una vez, que hasta ahora siempre las ha perdido y cada vez por más, las elecciones y así no le llamen el ‘okupa’ de la Moncloa.

Ese es el objetivo primordial y son las encuestas y barruntos de Redondo lo que marca el rumbo del buque sanchista que por momentos parece buque a la deriva. Por eso y a tenor de como sopla el aire es como se mueve el timón ahora en una dirección y a la mañana siguiente exactamente a la contraria.

Lo de traerse el Aquarius fue una gigantesca operación publicitaria. Muy lucida, pero de luces muy cortas y nada lúcida. El tropel de pateras, de las que no se habla, fue la respuesta inmediata a la llamada. Se sumó con entusiasmo Marlaska que quería quitar concertinas y agasajar a quienes la violaban y agredían a quienes las defendían.

Pero las gentes empezaron a removerse y ponerse cada vez más ariscas y en contra, aunque el control mediático sea (con las purgas y destierros de RTVE, autoproclamadas como «regeneración y pluralismo») casi total con el añadido de los ‘medios adictos’. Lo de que nos invadan a palos y una vez colados ya estén a gastos pagados tiene mala venta por mucho que se grite racista y xenófobo al que ose poner un pero a la doctrina de la bondad universal. Vamos que el personal no tragaba. Y eso no se le pasó a Redondo. Conclusión. De la noche a la mañana se puso sin contemplaciones a los últimos asaltantes de patitas al otro lado de la frontera. Se hizo lo que si lo llega a hacer otro gobierno estamos ya denunciados, no solo en todas las tertulias, sino en todos los tribunales mundiales y celestiales como violadores sempiternos de todos los derechos humanos mundiales. Pero como ha sido Sánchez y aunque quien ha puesto la medida como ejemplo ha sido el partido filonazi alemán, aquí no ha pasado nada. Bueno ha pasado mucho pero como que no se note. Ahora es al revés y sal Carmen y lo cuentas. Y acusa de paso a la oposición de ultraderecha por habernos criticado.

La cosa pinta mal y no tiene pinta sino de empeorar, pero otro asunto ha sido todavía mas penoso. Lo que han hecho con la Justicia española, personificaba en el juez Llarena, es de una irresponsabilidad de efectos incalculables a todos los niveles, y desde luego en primer lugar lo de el propio ser y estar de España como nación y como democracia. Al Gobierno se le notó la querencia y los siniestros pactos con los separatistas catalanes, pues otra explicación no existe. Que no es de extrañar, Iceta que es ahora quien marca la doctrina de apaciguamiento y sumisión, está siempre mas cerca de los lazos amarillos que de quienes los quitan, Podemos ya te digo y los separatistas son quienes los ponen.

El clamor fue profundo y serio. Y ante ello, a Redondo se le volvieron a encender las luces de alarma: «Por ahí sí que no ganamos presidente». Frenazo y marcha atrás. Del «Ahí te quedas saco paja», a ahora te vamos a defender. Así que ale: ¡Carmen sal y lo cascas!.

Porque esto Iván sí lo tiene todavía más claro. Sabe que lo que va a decidir todo es Cataluña y que la estrategia es muy complicada de trazar y de explicar y que solo en el golpe final del Día D y la Hora H es cuando rendirá sus frutos. Que en realidad el plumero oculta otra voluntad. Pero en eso no debiera estar nada confiado Iván Redondo. Eso es lo que él cree, que al final se estará donde se debe y los españoles lo reconocerán en las urnas. Pero cada día es una pluma, cada día es más el mismo plumero, cada día es más verdad lo de la entrega a la extrema izquierda y a aceptar las amenazas separatistas.

A ver si te van a engañar a ti, Iván Redondo, porque no olvides que al fin y al cabo «tú no eres de los nuestros» y Carmen Calvo sí es de los «suyos». Y te lo pueden decir cualquier día.





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