OPINION

Lazos amarillos

por
  • Santiago Mendive
Una pancarta con el lazo amarillo en Barcelona.
Alejandro García / Efe

Deberían multarnos a todos. Es lo que deberían hacer. La Generalitat tendría que empezar a sancionar a miles de ciudadanos que no quieren bañarse rodeados de lazos amarillos en las playas de la Costa Dorada, que no les parece pertinente dar un paseo acompañado de hileras de esteladas adosadas a las farolas. A esos ciudadanos, que son millones, habría que multarlos por infringir la ley de seguridad ciudadana, por ser un unos tipos perversos, unos fascistas que no entienden que Puigdemont no es un huido de la Justicia sino un salvador de patrias. La Generalitat se ha endosado una triple dosis de locura y se halla en el límite de la demencia persiguiendo a ciudadanos que quieren limpiar las calles de símbolos partidistas, una labor que supuestamente deberían realizar de oficio las propias instituciones que reciben el dinero de los contribuyentes. Aquí hay unos señores que viven del ‘procés’ de manera estupenda y que el día en que les falte la gasolina del soberanismo se encontrarán con la realidad de su propia incompetencia. Entre tanto, siguen ondeando la estelada con una mano mientras que con la otra recaudan del Estado opresor.

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