La adolescente sueca en huelga cada viernes por el clima brilla en Davos

Greta reclama al Gobierno de su país que cumpla con los compromisos asumidos en el Acuerdo de París para limitar el calentamiento del planeta.

Greta Thunberg, la adolescente sueca en huelga cada viernes contra el cambio climático.
Efe

Greta Thunberg, la adolescente sueca que hace huelga cada viernes frente al Parlamento en Estocolmo para exigir a los políticos de su país que actúen para mitigar el cambio climático, ha sido una de las participantes más esperadas y la más popular en el último día del Foro de Davos.

Su movimiento ha superado las fronteras de Suecia y se ha empezado a extender a otros países, en particular Alemania, donde cientos de adolescentes se manifestaron este mismo viernes en Múnich y Berlín haciéndose eco de las demandas de Greta, quien reclama al Gobierno de su país que cumpla con los compromisos asumidos en el Acuerdo de París para limitar el calentamiento del planeta.

Su llegada a Davos, la pequeña localidad de los Alpes suizos donde el Foro Económico Mundial celebra anualmente su reunión más importante, fue seguida por una multitud de periodistas de todo el mundo que cubren el evento.

La joven llegó acompañada por su padre tras un viaje de treinta horas en tren porque una de las decisiones que ha tomado -y que ha convencido a sus padres de seguir- es no ir más en avión para no contribuir a las emisiones de dióxido de carbono.

Greta -de 16 años, con apariencia tímida, pero con un discurso bien articulado- fue invitada por el influyente Foro de Davos a participar este viernes en una sesión titulada 'Preparándonos para la alteración climática' y en la que participaron, entre otros, el presidente del Banco Nacional de Francia, François Villeroy, y el consejero delegado de Expedia, Mark Okerstrom.

Luego, la joven compareció ante los periodistas y, poco después, cumplió su decimotercera semana de huelga de los viernes frente al Palacio de Congresos, donde se celebra el Foro de Davos, acompañada esta vez de adolescentes suizos que apoyan su causa.

Greta Thunberg, la adolescente sueca en huelga cada viernes contra el cambio climático.

La campaña de Greta se basa en gran medida en las redes sociales, a través de las cuales ha pedido a jóvenes de otros países que un día a la semana, en lugar de ir a la escuela, se sienten frente al Parlamento o al edificio donde trabajan las autoridades locales y reclamen medidas para reducir las emisiones.

En su encuentro con la prensa, la activista dijo que se siente afortunada por haber emprendido una acción que cualquier persona puede imitar para hacer que su voz se escuche.

Greta empezó su movimiento con 15 años, aunque su toma de conciencia sobre la contaminación y el calentamiento global empezó a los 8 años y fue desarrollándose hasta el punto de que a los 11 empezó a deprimirse por ello y "a dejar de comer". Ese fue el momento en que sus padres y ella entendieron que había que pasar a la acción.

Aunque Greta es ahora un modelo para cientos de miles de adolescentes en Europa y reconoce que su vida ha cambiado mucho con la notoriedad que ha adquirido, afirma que no le gusta hablar en público o ser el foco de la atención y que pasear con sus dos perros y escribir son algunas de las cosas que más le gusta hacer.

Faltar todos los viernes a clase desde que se inició el curso en Suecia parece no tener consecuencias graves en su escolaridad, en parte porque sus profesores ven con simpatía su acción y le ayudan a ponerse al día.

Greta, quien durante el Foro fue felicitada por numerosos participantes y frente a quien la directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, se detuvo para darle ánimo, instó a todos a actuar porque "nunca se es demasiado pequeño" para cambiar las cosas.

"Soy una niña y cuando digo algo los adultos se sienten culpables", comenta la joven, a quien algún periodista vio un parecido con Pipi Calzaslargas, la heroína creada en los años cuarenta por la escritora sueca Astrid Lindgren. Una niña soñadora, idealista, con una voluntad de hierro y ciertamente terca cuando se trata de seguir sus convicciones, como Greta.

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