Los disparos marroquíes contra una patera ponen pausa a una oleada inédita

Los dos españoles que tripulaban la lancha rápida, más un tercer marroquí residente en España, han sido detenidos y están en manos de la policía de Tetuán.

LOCALIZAN UNA CUARTA PATERA EN TABARCA (ALICANTE) CON INMIGRANTES MAGREBÍES

Los disparos ayer de la Marina Real marroquí contra una lancha rápida que transportaba emigrantes ilegales parecen mostrar la voluntad de Rabat de atajar la salida de pateras, que en los últimos días había alcanzado proporciones preocupantes.

Hay una mujer muerta y tres heridos, según confirmaron las autoridades locales de la región, mientras que los dos españoles que tripulaban la lancha rápida más un tercer marroquí residente en España han sido detenidos y están en manos de la policía de Tetuán, según han confirmado a Efe fuentes diplomáticas.

La lancha a la que disparó la Marina Real y que transportaba a cerca de veinte emigrantes es del tipo 'go fast', muy utilizada por los grupos de narcotráfico por su ligereza y velocidad al ser capaz de incorporar varios motores.

Sin embargo, las fuentes oficiales no se han pronunciado sobre la identidad o pertenencia de los dos españoles, limitándose a señalar que hay una investigación en curso que lo dilucidará.

En todo caso, el incidente de ayer parece poner freno a una oleada de pateras de proporciones inéditas en muchos años y que ha sacado a cientos de personas a las playas del norte del país durante varias noches ante el rumor -propagado principalmente por las redes sociales- de la inminente llegada de pateras para transportar gratis a los voluntarios.

En uno de los múltiples vídeos que estos días han circulado en las redes, se ve a cientos de jóvenes en la playa de Martil -precisamente la misma zona donde ayer la lancha fue tiroteada- a la espera de la llegada de una embarcación mientras gritan: "El pueblo quiere patera gratis".

El lema es una deformación de los que en 2011 sacudían las calles marroquíes y árabes durante la "Primavera árabe" y que entonces decían "El pueblo quiere el fin de la corrupción" o "El pueblo quiere la caída del sistema".

Desde hace ya un año, fuentes policiales españolas han detectado una gran proporción de marroquíes (entre el 17 y el 20 % del total) entre los inmigrantes llegados ilegalmente a España, pero este mes de septiembre, sin cifras todavía disponibles, es previsible que esa cifra crezca exponencialmente.

El gobierno marroquí ha minimizado hasta ahora el alcance de la 'hrig', palabra que en los países del Magreb designa la emigración clandestina, asegurando que de los 54.000 intentos de salida abortados en los primeros ocho meses del año, la mayoría eran subsaharianos y los locales "solo" sumaron 7.200 personas.

Los medios locales atribuyen esta reciente explosión en el tráfico de pateras a diversas razones políticas (la situación en el Rif) o económicas (alto desempleo juvenil), a las que se añade el sorpresivo anuncio el pasado agosto del servicio militar obligatorio para todos los jóvenes, hombres y mujeres, de entre 19 y 25 años.

Los campos de fútbol, terreno de expresión privilegiada del descontento juvenil, son tribunas donde se corean cánticos contra el servicio militar y la situación social; recientemente, los "hinchas" del equipo de Berkane (noreste del país) desplegaron una enorme pancarta que decía: "Lo siento patria mía, nos han machacado y hemos preferido emigrar".

Ayer, tres poblados de la periferia de Casablanca (Hasibu, Riki y Yadid), al parecer amenazados de expulsión por un plan urbanístico, firmaron un escrito para anunciar que renuncian a toda compensación y que el próximo viernes comienzan "una marcha a pie hasta Ceuta para reclamar el asilo humanitario".

Precisamente, en la siempre conflictiva frontera con Ceuta, un grupo de jóvenes que viven del contrabando tuvieron hace unos días un rifirrafe con la policía marroquí que controla la frontera, y como reacción se pusieron a gritar que renunciaban a la nacionalidad marroquí.

Este clima de descontento social está siendo amplificado en las redes sociales, donde se pueden leer críticas hasta hace poco impensables contra los símbolos de la patria, incluido el rey Mohamed VI.

Las redes se han llenado asimismo de múltiples chistes y bromas sobre las ansias de emigrar: en uno de ellos, un hombre se presenta a la costa del Mediterráneo preguntando por los horarios de las pateras, y otro le responde: "La de Algeciras acaba de salir; ahora viene la de Tarifa. No desesperes, cada diez minutos pasa una". 

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