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Hungría

Orban se revuelve contra la UE y agrava la brecha del Partido Popular

El líder húngaro desafía a una Eurocámara que hoy podría sancionar sus políticas y advierte que no cederá "al chantaje".

Salvador Arroyo Actualizada 12/09/2018 a las 08:42
Viktor Orban, primer ministro de Hungría.Efe


Viktor Orban tenía dos opciones: calmar las aguas o agitarlas con más fuerza; atemperar su discurso o revolverse. ¿Por cuál se decantó? Respuesta acertada. No lo dijo de forma expresa, pero el martes el primer ministro húngaro acusó a la Eurocámara de meterse donde no le llaman, de "herir a Hungría y a su honor", de juzgar las decisiones de la mayoría de los ciudadanos de un país que respaldó a su partido, Fidesz, con el 56% de los votos en 2009 y el 52% en 2014. Orban se enfrentó ayer desafiante a una suerte de juicio sumarísimo a su política reaccionaria, pero lo rebotó interesadamente como el castigo a todo un país que "no cederá al chantaje".

Así intentó maniobrar el controvertido dirigente en un debate inédito en la historia del Parlamento Europeo, que podría activar este miércoles el artículo 7 del Tratado de la UE, un mecanismo sancionador (de largo recorrido, eso sí) que dejaría en suspenso el derecho a voto de este país en las grandes decisiones comunitarias por algo tan sumamente grave como la vulneración de los derechos humanos y las libertades civiles. Sobre la mesa, el conocido como 'informe Sargentini', que ayer defendió personalmente su ponente, la eurodiputada holandesa del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, Judith Sargentini.

Un informe en el que se denuncian abusos de las autoridades a solicitantes de asilo y migrantes, límites a la libertad de prensa, corrupción política -con licitaciones bajo sospecha de contratos de alumbrado público al propio yerno de Orban-, menosprecio al papel de la mujer o cerco al acceso a la información. Solo unas píldoras. Las críticas arreciaron en Estrasburgo.

Decisión tomada

El líder húngaro, en una intervención que apenas duró siete minutos, se mostró desafiante. Dejó claro desde el primer momento que no tendrá en cuenta la opinión de la UE. "Ya tienen la decisión tomada", reprochó al arco europarlamentario. Y fue más allá: "Ustedes van a juzgar a un país, un pueblo con más de 1.000 años de relación con los pueblos cristianos" sirviéndose de un informe que consideró "un abuso de poder" y que, a su juicio, pretende "condenar" a una Hungría que "decidió que nuestra patria no iba a ser un país de inmigrantes".

Desde las filas del Partido Popular Europeo (PPE) -en el que están integrados los 12 eurodiputados de Fidesz- su portavoz, Manfred Weber, que recientemente obtuvo el aval de Angela Merkel para relevar a Jean-Claude Juncker al frente de la Comisión Europea, le cuestionó con cierta blandura. Pero lo hizo. Le reprochó, por ejemplo, "fracturar a la sociedad" al haber infundido el miedo a los ciudadanos musulmanes.

Un golpe medido que se producía apenas unas horas después de que desde Austria, su canciller, Sebastian Kurz, jefe del Partido Popular de su país, asegurase que sus eurodiputados iban a apoyar el inicio del procedimiento sancionador contra Hungría. Un suma y sigue de varapalos desde las tripas del PPE, para el que Orban se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza. ¿Acabará sacrificado?

Los apoyos al líder húngaro en Estrasburgo llegaron desde las filas de la extrema derecha y los euroescépticos, como no podía ser de otra forma. Sirva como ejemplo el agradecimiento que recibió de Nigel Farage, uno de los impulsores del 'Brexit', por mantenerse firme "ya que usted ha sido elegido democráticamente por los ciudadanos". Lanzado, incluso le invitó a avanzar hacia el 'Hungarexit'.





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