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Gastronomía

Ni blando ni duro: cómo hacer el arroz blanco perfecto

Pasado y con exceso de almidón o duro y quemado... Aunque en la teoría preparar este cereal no presenta dificultades, en la práctica no siempre se consigue el resultado esperado. 

20/08/2018 a las 05:00
Los granos del arroz perfecto deben estar sueltos y completamente blancos, sin transparencias.


El arroz es uno de los alimentos más universales, pues está presente en las dietas de prácticamente todo el mundo y en forma de innumerables recetas. Por eso, es una de las primeras preparaciones a las que se enfrentan los inexpertos culinarios para asegurar, al menos, el disfrute de un plato de arroz a la cubana cuando el hambre apremia. Sin embargo, ni los mejores cocineros consiguen siempre que este cereal tenga el aspecto y textura que denotan su perfección: granos sueltos y blancos, esponjosos y suaves.

Para evitar dramas gastronómicos y conseguir un arroz digno, tan solo hay que conocer bien los pasos y trucos que abuelos y padres han puesto en práctica durante años. Pero conviene no olvidar que hay distintas variedades (alrededor de 10.000 distintas), y que cada una pide unos tiempos, proporciones y trato diferentes

  1. Elegir las proporciones adecuadas. Ni 'al dente' ni que se deshaga en la boca. Las proporciones con las que se cuece el arroz aseguran la victoria o el fracaso. Teniendo en cuenta las variedades, las medidas deberán ser las siguientes: para el arroz largo, dos partes de agua por cada una del cereal; para los de grano medio, parte y media de agua por cada una de arroz; para el corto, parte y cuarto por cada una del alimento; y para el integral, parte y tres cuartos. 
  2. El arroz hay que lavarlo siempre. Si se quiere huir de la gelatina viscosa de almidón que en ocasiones recubre el arroz, hay que lavarlo en un colador para retirar el exceso de esta sustancia hasta que el agua salga totalmente transparente, sin impurezas. 
  3. El fuego, ¿a qué temperatura? Una vez lavado, es hora de cocer el arroz y el agua con una pizca de sal (si se quiere que tenga un poco más de sabor). Cuando el agua rompa a hervir, hay que remover para que no se pegue, bajar la potencia a fuego lento y poner la tapadera a la cazuela. Los tiempos que habrá que respetar son: 18 minutos para el largo y el medio, 15 para el corto y 45 para el integral. Durante estos minutos no hay que abrir la tapa nunca, pues el vapor se escapará y el arroz no quedará bien. 
  4. Dejar reposar para conseguir la textura. Retirada del fuego la cazuela, y sin destapar, dejar reposar cinco minutos más para que el arroz se asiente, y ¡listo! Un arroz perfecto para disfrutar de tantas maneras como cada cocinero invente. 

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