Francisco Bono: "En 35 años Aragón ha ganado en la complejidad de su economía"

El exconsejero de Economía del Gobierno de Aragón y exdirectivo de Ibercaja presenta el jueves un libro en el que recorre la historia económica de la comunidad autónoma entre 1982 y 2017.

Francisco Bono: "En 35 años Aragón ha ganado en la complejidad de su economía"
José Miguel Marco

¿A qué debe el nombre de su nuevo libro, ‘El discreto encanto de la economía aragonesa’?

Acabando el libro me ratifiqué en la idea de que la economía aragonesa normalmente está mejor posicionada en términos relativos de lo que los propios aragoneses creemos y también de lo que se puede conocer fuera de Aragón. Al poner el título me vino a la cabeza un artículo en Heraldo que escribí hace tiempo que titulaba así y en el que ya se reflejaba eso. Además, rememora a Buñuel. El encanto es el de la economía y la discreción es propia de los aragoneses, que somos poco dados a la alharaca.

¿Eso es bueno o malo?

Yo creo que no es bueno. Lo bueno en esta vida es el equilibrio, lo pongo al final del libro. Ser excesivamente echados para adelante no es bueno, pero excesivamente discretos, tampoco. Nos iría mejor si fuésemos algo más proactivos en determinados lugares de presión de la política o de la economía nacional. Me ratifiqué en esto cuando estaba en la consejería y fuimos a Madrid, Barcelona y Valencia a ‘vender’ Aragón. Los principales empresarios de ahí nos venían luego sorprendidos por todo lo que teníamos aquí. A efectos de captar inversiones eso puede ser negativo.

El libro recoge la evolución de la economía aragonesa en 35 años. ¿Qué es lo que más ha cambiado en este tiempo?

Dos cosas. Una, la acción pública de la comunidad autónoma, o sea, la labor de promoción. Le correspondía hacerla y creo que la ha hecho en muchas cosas. En logística, por ejemplo, o en la promoción del turismo. Por otro lado, lo que ha cambiado muchísimo ha sido la complejidad del tejido productivo y el alto nivel de los directivos. La empresa familiar en Aragón, por ejemplo, está jugando un papel muy importante. Más importante en términos relativos que muchas otras comunidades españolas, cosa que antes no ocurría. Dentro de este nivel directivo importante, la empresa familiar tiene una cuota importante.

O sea, que los relevos generacionales han sido beneficiosos.

Sí, han sido muy beneficiosos. Ejemplos, todos los que queramos poner. Y luego, se ha ganado en la complejidad de la economía, en el tejido productivo. Lo cual ha dado más diversificación y, por tanto, un colchón mayor para las crisis. Yo hago una comparación entre lo que eran los complejos industriales, según las tablas input-output, en los finales de los 70, y hoy. El ranquin de las empresas de entonces y el de ahora no tienen nada qué ver. ¿Como en todas las comunidades españolas? De acuerdo. Pero aquí con rasgos distintivos, positivos. Y hay un elemento puntual que es la fábrica de Opel.

¿Hay un antes y un después de la llegada de Opel, filial entonces de General Motors?

Sí. Por supuesto por la incidencia en la renta, en el PIB, en el empleo, etc., pero también por el efecto demostración en los niveles directivos en Aragón. Para temas de calidad, planificación estratégica, control. La empresa copió muchísimas técnicas de gestión de Opel y eso supuso una modernización del nivel directivo.

¿Algún otro hecho fundamental?

En el libro me he atrevido a poner algunos hitos. El descubrimiento de la logística es otro de ellos.

¿Por qué hemos tardado tanto en darnos cuenta de la ventaja de la ubicación de Zaragoza?

Sí, eso es curioso. Cuando éramos jóvenes, en los seminarios de economía aragonesa hablábamos de la renta de situación, de la situación geoestratégica, y nada. Se notaba en algunos almacenes de distribuidores. En Villanueva de Gállego Sabeco tenía uno, había empresas de transporte que tenían sedes… Pero cosas muy sueltas. Y claro, cuando a algunos se les ocurrió lo de la plataforma logística dijimos: ¡Pues anda, esta es la ubicación geoestratégica!

La llegada de Inditex fue crucial.

Sí, fue definitiva. Si va Zara ahí, se dijo, es porque aquello es importante. Otra cosa importante es la llegada del AVE, quizás más de lo que pensamos. De modo más puntual, el aeródromo de Caudé es un bombazo. También hay que destacar el haber tenido un sistema financiero sólido.

En el libro habla de debilidades, retos pendientes. Destaca el de la demografía y el de la dimensión empresarial. ¿Son esas las principales?

El demográfico, unido a la desvertebración, sí. Este es importante, sobre todo porque hemos llegado en muchos sitios a un punto de difícil retorno. Y no se le puede imputar a Zaragoza ninguna culpa en esto, que quede claro. La segunda ciudad de Aragón es Huesca, y entre 700.000 y 50.000 habitantes hay diferencia. No hay cabeceras con suficiente tirón para ir mejorando la despoblación. En cuanto a la dimensión empresarial, es un problema común a toda España y la mayoría de países europeos. Hay que hacer políticas para tener más empresas medianas, no grandes. Que tengan capacidad para adoptar buenos sistemas de gestión y flexibilidad para los cambios.

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