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SD Huesca

Cuatro puntos y muchas razones para creer en el Huesca

El conjunto altoaragonés clausuró en Barcelona el arranque liguero, periodo en el que ha atrapado una notable cantidad de puntos y ha dibujado una clara línea de juego

R. Lahoz 04/09/2018 a las 05:00
Festejo goleador del Huesca en San Mamés.Miguel Toña/Efe


A vueltas con el cambio de hora, con Juncker y tal, el Huesca ha sabido llegar a tiempo al despegue de la competición. Ni ‘jet lag’ ni nada. Cuatro puntos y muchas más razones para creer quedan como bagaje de estas tres primeras jornadas a domicilio, avituallamiento material y moral antes de iniciar el recorrido en que se jugará el pellejo, el estadio de El Alcoraz.

La aventura comenzó en Ipurúa, un campo de fútbol excavado en una montaña de Éibar. Allí, sin parquin, en un cerro después de tanta cuesta, el Eibar muestra su manual de supervivencia desde hace cinco años. A esas condiciones tan singulares supo adaptarse el Huesca para atrapar los tres puntos en su estreno en la élite. Reúne un enorme mérito esa captura. Por mucho que el Eibar encarne la humildad, nadie discute la dificultad que aglutina el club armero, un equipo educado en el sufrimiento que siempre ha sabido sobrevivir.

El Huesca supo transformar la cuesta arriba que conduce a Ipurúa en cuesta abajo. Más que una cuestión geográfica fue una cuestión volitiva. Cuando todo visitante, mucho más tratándose de un recién llegado, tiende a pisar con cuatela en todo ingreso, el conjunto altoaragonés saltó al verde con una autoridad insultante. En un periquete ya mandaba en el marcador. En media hora ya tenía el partido ganado con los goles de Gallar. La renta la supo defender hasta el final, aunque lo esencial fue que desde el primer día mostró capacidad para hacer daño arriba. El 1-2 plasmaba la acaecido, la primera conquista del curso.

San Mamés confirmó todo lo bueno que apuntó el Huesca en Éibar. Incluso elevó el rango y el mérito azulgrana. En un escenario de tronío, el cuadro aragonés fue capaz de levantar un 2-0. Exigido por el siempre enérgico Athletic, el Huesca se fue arriba en un final memorable. Si en Éibar el triunfo lo había apadrinado Álex Gallar, la Catedral significó el bautismo goleador de Cucho y Chimy Ávila, que firmó una señora taba, uno de esos goles que habrían llenado los telediarios de la semana pasaba si los hubieran marcado Messi o Griezmann. Golazo al margen, el cuadro de Leo Franco destiló sensaciones muy agradables en Bilbao. Repitió once, pintó el mismo dibujo táctico (1-4-4-2), la misma ambición. Y encima rascó un puntico. Qué digo, un puntazo.

Y llegamos al Camp Nou. ¿Se puede obtener alguna conclusión positiva después de haber encajado ocho goles? Sí, si, ocho. Uno tras otro hasta hacer ocho. La respuesta es sí. El Huesca hizo cosas bien sobre el Camp Nou. Por cierto, bastantes cosas durante la primera mitad. Incluso antes, cuando Leo Franco tripitió alineación. Es decir, jugó con el mismo once que en Éibar y en Bilbao, con la misma idea de fútbol. La frase del técnico («No me arrepiento del planteamiento»), articulada a la conclusión del choque, reitera la suposición: el Huesca tiene un plan y lo defiende en todo momento y en todo lugar. Cree en lo que hace. Creer para luego crear. Se parecen tanto creer y crear... Solo una letra diferencia a los dos verbos. El Huesca demuestra su proximidad, su íntima relación.

En el Camp Nou, pese al ostensible ‘8’ que lucía el casillero local, el Huesca encontró más motivos para seguir creyendo. A saber: volvió a mostrarse ambicioso mientras las fuerzas le acompañaron, volvió a llegar con claridad, logrando a marcar dos goles en 45 minutos. Paradójicamente, el Huesca ha metido dos goles en los tres careos de liga disputados: dos en Ipurúa, dos en San Mamés y dos en el Camp Nou. En Éibar le sirvieron para ganar, en Bilbao para empatar y en Barcelona para salir goleado. La diferencia no reside en el Huesca, sino en el rival. El ataque del Éibar no le hizo ni cosquillas a la defensa aragonesa, Iñaki Williams sí hizo pupa (menos mal que le pegó dos veces a los palos), y Messi y compañía la destrozaron. Ahí puede localizarse el desequilibrio oscense, atrás. Todo lo demás pinta bien antes de que la competición llegue al Alcoraz, donde tanto se jugará el Huesca.

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