Real Zaragoza y Albacete se reparten un punto cada uno en un gran partido de fútbol

El 0-0 final no hizo honor a un duelo de alto calibre, en el que los aragoneses plantaron cara al líder a través de un juego lleno de ocasiones y bonitas jugadas de ataque.

Partido Real Zaragoza - Albacete
Oliver Duch/Toni Galán

El Real Zaragoza y el Albacete, que llegó como líder a La Romareda, se repartieron un punto cada uno tras un duelo de alto calibre en la Segunda División, lleno de ocasiones y plásticas jugadas de ataque en ambas áreas a las que solo le faltó el acierto rematador a la hora de la verdad. Fue un partido igualado, jugado de tú a tú, con un notable Zaragoza en todas sus líneas ante el mejor equipo que ha pasado este año por el estadio municipal.

El partido fue bonito de ver desde el pitido inicial. Ambos equipos apostaron claramente por el juego ofensivo, con sendos 4-4-2 en la pizarra, novedoso en el caso de los zaragocistas. Ello derivó enseguida en un ir y venir constante de área a área, con velocidad en las líneas medulares respectivas, con un fútbol ágil, vistoso y entretenido para el espectador. Lo más extraño, desde este punto de referencia, es que el primer tiempo acabase 0-0, sin goles, como hubiera sucedido en un choque trabado y feo, de los que tantos abundan en Segunda División. Esto fue así por el poco tino en los remates de ambas delanteras, pues ocasiones para perforar las porterías hubo de sobra.

El Real Zaragoza salió, como había prometido Víctor Fernández, enchufado desde el vestuario. Nieto, con un centro-chut cerrado en el primer ataque, casi estrenó el tanteador. Igbekeme, en el minuto 5, tras un rechace en una contra de Álvaro Vázquez, remató duro en carrera y detuvo Nadal, el portero de los manchegos, que demostró su gran temporada a partir de ahí. En el 8, en plena efervescencia local, Álvaro Vázquez marró la mejor ocasión de la primera mitad del duelo: mano a mano, tras un buen pase al espacio del citado Igbekeme, intentó culminar con un lujo de vaselina que Nadal le adivinó y acabó interceptándole la pelota cuando el gol se cantaba en la grada. Fue una pena, un día más, que los blanquillos no adquiriesen en este buen comienzo la ventaja en el marcador que merecieron.

El Albacete despertó con abrumadores ataques por las bandas, bien apoyados por la segunda línea. Susaeta, en el 13, en un córner directo (de los varios peligrosos que botó el cuadro visitante) estuvo cerca de sorprender a Cristian Álvarez, pero el guardameta argentino salvó el tanto sobre la línea, en el primer palo. En el minuto 17, el internacional ucraniano Zozulia, una pesadilla toda la tarde, cabeceó una falta lejana, picada, y la pelota se marchó fuera rozando el palo izquierdo literalmente. El Zaragoza se dio cuenta en esta fase del tipo de rival que tenía enfrente. Un Albacete venenoso, digno de su vitola de líder.

Aguirre, la gran novedad en el once inicial en la vacante del lesionado Zapater (Ros fue suplente, cuando se presumía su relevo natural), punteó el marco albaceteño en el minuto 18 con un zurdazo seco que rozó la escuadra tras un centro largo de Benito. De nuevo los de Fernández replicaban con fuerza a la iniciativa del Albacete. Enseguida, en el 25, Soro hizo una gran jugada personal, entró en el área y su disparo lo rechazó como pudo Nadal. La jugada continuó en fase de acoso total zaragocista y Pombo insistió con otro remate fuerte desde la frontal del área que el portero manchego volvió a repeler con una perfecta colocación. El público vibraba en un envite de altos vuelos futbolísticos en la categoría de plata. 

Todo era limpio, sin demasiadas faltas, con nobleza e intención de jugar la pelota con calidad en ambos bandos. En el 27, de nuevo Zozulia, remató de cabeza un centro de Peña y el balón se le marchó por encima del larguero por poco tras rozar en Guitián. Y de ese córner llegó la mejor opción de los visitantes, pues Peña acabó marcando con la testa en el segundo palo tras el saque de esquina, pero antes había habido una falta del propio Zozulia sobre Guitián, que el árbitro señaló para abortar el 0-1 que los albaceteños ya celebraban. Un alivio para el Zaragoza esa visión de Trujillo Suárez.

En el último cuarto de hora, el ritmo frenético bajó ostensiblemente su diapasón. Los dos equipos se dieron algo de tregua y, aunque la ida y vuelta prosiguió en el guión, ya no hubo tanta profundidad. Las ocasiones fueron todas más leves, menos claras. En la zaga aragonesa se dejó notar el debutante Dorado que, a sus 36 años, vio cumplido su sueño de ser futbolista del primer equipo zaragocista. Su presencia dio poso y consistencia a la defensa en un día de máxima necesidad. El medio campo, con Pombo y Aguirre abiertos a bandas e Igbekeme y Eguaras en un doble pivote atípico, ofreció un buen chorro de fútbol y una notable ocupación de los espacios. Y arriba, Álvaro Vázquez y Soro recibieron buen suministro de balones útiles y disfrutaron del juego.

El descanso llegó como alivio para que todos los protagonistas tomasen oxígeno y los entrenadores pensaran cómo llegar al gol, lo único que faltó a sus buenos planteamientos iniciales. No hubo cambios en el arranque de la segunda mitad, como era natural ante tan buen rendimiento general. Todo estaba abierto de par en para para que el partido se encarase hacia un lado u otro. Era cuestión de acierto y, sobre todo, de ser el primero en marcar el 1-0.

De nuevo, el Real Zaragoza salió dominante en los primeros lances de la reanudación. Y, tras varios amagos en el área de Nadal, la primera gran ocasión la tuvo Álvaro Vázquez en el 57. El catalán voleó, solo en el área, un balón filtrado por alto por Igbekeme y, con todo a favor, la pelota se le marchó fuera a dos metros del poste. El Albacete parecía más predispuesto a guardar su defensa, menos incisivo arriba. Pero fue una impresión pasajera. El líder despertó de súbito y volvió a meter miedo en el área zaragocista. Bela lanzó una falta desde 30 metros en el minuto 61 y Cristian Álvarez detuvo con seguridad. Y dos minutos después, Zozulia llegó tarde por un segundo, a bocajarro, a meter la cabeza tras un centro cerrado de Susaeta que llevaba sello de gol. A falta de 25 minutos, todo estaba de nuevo en el fiel de la máxima igualdad. Sin quedar claro de qué lado podía caer el triunfo final, si lo había, si alguien era capaz de romper el 0-0 matriz.

Víctor Fernández movió el banquillo en el minuto 70. Ros relevó a Pombo para meter ritmo y despliegue fresco. Tres más tarde, Linares pisó por primera vez La Romareda como blanquillo en vez de Aguirre. El de Fuentes de Ebro se colocó como ariete y Vázquez cayó a la banda izquierda. Un doble cambio en busca del arreón final ganador. Ramis, el entrenador del Albacete, no se quedó atrás e introdujo al delantero Rey Manaj en el puesto del extremo Álvaro Peña. Dinamita por las dos partes. El empate se les quedaba corto a los dos equipos.

En el minuto 76, tras un córner, Dorado tuvo el gol en su bota derecha después de un disparo raso de Igbekeme desde la frontal. El central cordobés empalmó mal según le venía y la ocasión se fue al limbo. En esas, el tercer cambio se le escapó de la intención a Víctor Fernández, pues la esperada salida postrera del otro punta, M. Gual, quedó desvanecida por la lesión de Benito (problemas en un hombro y en una pierna), que obligó a suplirlo por Delmás. En esos momentos de cierta confusión y aceleración del pulso, el portero Nadal salvó al Albacete de la derrota con un paradón a disparo de Eguaras, tras jugada preciosa de Soro en el área, que sacó a córner en la escuadra izquierda. Era el minuto 82 y volvía a volar una opción excelente de gol para los zaragocistas.

El partido llegó a sus postrimerías en un vertiginoso intercambio de golpes. En el 87, Álvaro Vázquez forzó a Nadal a hacer una buena parada, de riesgo, tras un buen disparo desde el pico del área. Y en la respuesta inmediata, Bela, solo en la frontal, disparó con potencia alto, rozando el larguero, entre la exclamación de alivio de La Romareda. Si el empate sin goles ya fue lo más extraño del primer periodo, que el choque acabase 0-0 resultó anómalo ante el permanente flujo de ataques de zaragocistas y manchegos de principio a fin. El pitido final de Trujillo dejó descontentos a todos. Real Zaragoza y Albacete, en su fuero interno, seguro que consideraban que habían hecho méritos para ganar el duelo. Al menos, ninguno perdió y no hubo damnificado serio tras un bonito partido de fútbol como el que se vio en La Romareda, que despidió a los equipos con aplausos.

El Real Zaragoza prosigue su suma de puntos bajo la batuta de Víctor Fernández, escapando paso a paso de los problemas de la cola, que cada vez queda más lejana para tranquilidad de la globalidad del zaragocismo. Y el Albacete, que celebró su empate con una piña en el medio del campo, continúa en la pugna por el ascenso directo a Primera División.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito (Delmás, 77), Guitián, Dorado, Nieto; Eguaras, Igbekeme; Pombo (Javi Ros, 70), Aguirre (Linares, 73); Soro y Álvaro Vázquez.

Albacete Balompié: Nadal; Tejero, Caro I, Gentiletti, Borja Herrera (Fran García, 86); Torres, Febas (Malsa, 82); Susaeta, Álvaro Peña (Rey Manaj, 74); Zozulia y Bela.

Árbitro: Trujillo Suárez (Canario). Amonestó a Febas (51) y Susaeta (71).

Goles: No hubo.

Incidencias: Tarde agradable en Zaragoza, con 15 grados. El césped presentó un buen aspecto. En las gradas, alrededor de 26.000 espectadores.

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