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Real Zaragoza 0-2 Granada

La crisis no cesa y el Real Zaragoza cae a descenso tras perder 0-2 ante el Granada, nuevo líder

Dos goles rápidos en la primera parte liquidaron a los blanquillos, que jugaron con uno menos medio partido por expulsión de Benito.

Actualizada 04/11/2018 a las 22:42
Real Zaragoza - Granada en La Romareda


El Real Zaragoza aumentó el grado de su crisis y cayó por 0-2 ante el Granada, nuevo líder de la categoría, en un partido de alta exigencia que no supo afrontar en ningún momento bajo la batuta del nuevo entrenador, Lucas Alcaraz, que suma así su segunda derrota en dos choques al frente del cuadro aragonés. De este modo, la longitud de la mala racha se alarga a 8 jornadas sin ganar, habiendo sumado solo 3 de los últimos 24 puntos.

El partido fue una pesadilla para los zaragocistas desde el mismo pitido inicial. Durante el primer cuarto de hora porque se manifestaron millones de nervios, de imprecisiones, de vértigos en los futbolistas blanquillos, incapaces de hilvanar una sola jugada, muertos en la bañera ante la responsabilidad que acometían al nacer el choque en puestos de descenso. Y, a partir del minuto 15, cuando el Granada marcó el 0-1, porque vieron que iban a ser incapaces de optar a cualquier rédito en una noche tan exigente. Los andaluces gobernaron el juego a su antojo. Con el balón, sin el balón, a través del otro fútbol (con la connivencia de un árbitro permisivo, el vasco Vicandi), jugando al trote o acelerando la circulación cuando les convino.

El 0-2 que aparecía en el marcador al descanso hablaba solo. Era la constatación en hechos de lo que había puesto sobre el césped un equipo y el otro. El Real Zaragoza no tuvo fluidez nunca, con errores monumentales en el pase de Eguaras, de Zapater, de Igbekeme, un centro del campo obturado e inerte siempre. Con Buff desconectado cuando debía ser la conexión con la delantera, lleno de apatía en las pelotas que cayeron por su zona. Y con Pombo y Gual aislados, sin suministro. Atrás, la defensa, fue un flan. Llegaron dos goles como pudieron ser un par más. En definitiva, que la cosa nació torcida desde el principio y así fue derivando con el paso del crono.

Vadillo ya avisó en el minuto 13 de lo que venía, con un chut desde la frontal del área, tras error de Zapater, que rechazó como pudo Cristian Álvarez. Enseguida, Fede Vico fabricó el primer tanto andaluz. Remató desde lejos de nuevo Vadillo, volvió a detener sin atajar Álvarez y, sorprendentemente, llegaron dos jugadores visitantes al rechazo sin que los defensores blanquillos reaccionasen. Vico batió por alto a bocajarro al portero argentino y abrió la caja de Pandora.

El Zaragoza replicó a través de Pombo en el 17, en la única acción de ataque de todo el primer tiempo con catalogación de potable. El canterano sacó un chut seco desde lejos que Rui Silva sacó a córner por encima del larguero cuando la pelota iba dentro. Fue un espejismo. Ya no habría nada más que anotar en la ofensiva aragonesa, salvo una chilena fallida de Grippo tras ese saque de esquina que detuvo el guardameta granadinista sin problemas. El central zaragocista se lesionó poco después de mala manera, en la rodilla derecha, y tuvo que ser suplido por Álex Muñoz.

Todo lo demás lo hizo el Granada. Vadillo, una pesadilla para Lasure y toda la zaga, se metió hasta el palo en otra acción letal pero, en esta ocasión, su disparo lo despejó con un pie Cristian Álvarez bajo palos en el minuto 26. En el 34, otro centro del mismo atacante visitante golpeó en la mano de Verdasca pero, afortunadamente, Vicandi no vio penalti y si involuntariedad. Y en el 37, en pleno desbarajuste blanquillo, Vadillo marcó el 0-2 en una falta directa desde 25 metros que se coló cerca de la escuadra derecha con clase. El golpe al hígado del Real Zaragoza era ya de K.O. técnico. 

Por si faltaba algo para agravar las sensaciones de impotencia ante un rival que iba para líder de la categoría con este triunfo, Benito, alterado todo el partido, fue expulsado antes del descanso por dos amarillas vistas en apenas 7 minutos, fruto de la frustración. El Zaragoza se quedaba con uno menos más de medio partido.

Tras el intermedio, Alcaraz dejó en la ducha al ido Buff y metió a Delmás para recomponer la línea defensiva. Tocaba apelar a una heroica que, por lo visto hasta entonces, no tenía apenas feligreses entre el zaragocismo. El Zaragoza lo intentó en el arranque de la segunda parte, a base de casta, de corazón, en franca inferioridad tanto de piezas como, sobre todo, en el marcador y el juego. Forzó dos faltas al borde del área, gemelas a la que provocó el 0-2 para los visitantes. En la primera, en el 48, Rui Silva le sacó el gol a Zapater en una palomita preciosa, junto al palo. En la segunda, el balón se le marchó al capitán ejeano demasiado arriba.

Esa efervescencia duró apenas 8 minutos y, lamentablemente, no tuvo efectos reales en el marchamo del partido. El Granada aguantó con comodidad ese empujón, sin sufrir demasiado. Víctor Díaz, desde 20 metros, lanzó el primer disparo nazarí en la segunda parte cuando se cumplía el minuto 55, pero su derechazo potente se marchó alto ligeramente. Poco a poco, el Granada volvió las aguas al cauce que le venía bien a su enorme superioridad. Buena colocación de los de Diego Martínez, apoyos constantes en la cobertura y en la salida del balón, y el Zaragoza sufriendo porque a su intento de resurrección le faltaba chispa y un hombre sobre el campo que, en tales coordenadas, se notaba una inmensidad.

Gual se perdía en individualidades, Pombo luchaba solo contra el mundo. Igbekeme y Zapater intentaban subir balones arriba sin ningún éxito. Eguaras mostraba un día más que la pubalgia lo ha deteriorado seriamente. El Real Zaragoza vio pasar los minutos sin soluciones a sus severos problemas. Mientras, el Granada decidió asegurar su botín y no arriesgar en ataque lo más mínimo. Lo tenían muy sencillo, a ciencia cierta, porque apenas tenían rival. Así, tras un largo tramo de juego insulso, se alcanzó el último cuarto de hora del envite con el público cada vez más chillón por motivos que no necesitaban explicación. Muchos seguidores abandonaron las gradas con mucha antelación, hundidos en su ánimo.

Los que se quedaron, tras mostrar su desaprobación en varias fases, acabaron con la mofa de los ‘olés’ al propio equipo cuando tocaba y tocaba la pelota sin profundidad en la zona de zagueros. Esa sorna hiriente que, de vez en cuando, el zaragocismo emana en días de hiel. ‘Esa camiseta no la merecéis’ fue otro grito que surgió desde el mismo fondo de animación a falta de 5 minutos. La fractura empezó a sentirse irremediablemente. El lío, tras 8 jornadas sin vencer y con la clasificación denunciando ya que el Zaragoza está en zona de descenso, estaba armado. El partido hacía mucho rato que no existía. Lo del terreno de juego era secundario, un esperpento alejado del objetivo de este proyecto de Lalo Arantegui, el ascenso a Primera División. Lo mejor de la segunda parte fue que el Granada no quiso hacer más profunda la herida futbolística con un marcador más amplio. Le bastaba el claro 0-2 para irse a casa en lo más alto de la tabla. Y aun así, sin querer, Montoro estuvo en un tris de marcar el 0-3, solo en el área en el minuto 90, pero su remate lo sacó bajo palos Álex Muñoz para evitar un epílogo todavía más cruento.

La bulla del final fue de las de órdago a la grande. Gritos de ‘fuera, fuera’, pañuelos de bronca y alusiones al palco. Lo que dicta el prospecto en las circunstancias que acontecen en el Real Zaragoza de noviembre de 2018. Todos los jugadores, excepto Verdasca (que se fue al vestuario) aguantaron el chaparrón en el césped e, incluso, fueron a agradecer al rincón de animación su apoyo. También acudió allí Alcaraz. Feo gesto el del portugués que no pasó desapercibido para la gente de Preferencia, que se lo censuró. Fue un final feo, de esos que hacer presagiar días duros en los intestinos del club en lo sucesivo.

La crisis no cesa. No remite sino que aumenta. El fútbol está haciendo desembocar al Real Zaragoza a una situación imprevista, indeseada a más no poder. El equipo es el 19º, cuarto por la cola y necesita un reseteo urgente ante lo que de esta nueva derrota ante el Granada emana.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito, Grippo (Álex Muñoz, 28), Verdasca, Lasure; Eguaras, Zapater, Igbekeme, Buff (Delmás, 46); Pombo y M. Gual (Soro, 75).

Granada CF: Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Álex Martínez; Montoro, Fede San Emeterio (Alberto Martín, 68); Fede Vico, Pozo, Vadillo (Nico Aguirre, 63); y Rodri (Adrián Ramos, 82).

Árbitro: Vicandi Garrido (Comité Vasco). Expulsó a Benito por doble amarilla (36 y 43). Amonestó a Cristian Álvarez (45), Fede San Emeterio (47) y Montoro (61).

Goles: 0-1, min. 15: Fede Vico. 0-2, min. 37: Vadillo.

Incidencias: Noche fría en Zaragoza, con 11 grados y un viento molesto. El césped de La Romareda presentó un aspecto excelente. En las gradas hubo alrededor de 20.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Gerardo Molina, vicepresidente de la Federación Aragonesa de Fútbol, y por los exjugadores Totó y Esquerdinha, todos fallecidos durante la semana previa.





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