Un debate de candidatos

El Real Zaragoza y Las Palmas se ven esta tarde en La Romareda, un duelo que se presupone de altura. Aragoneses y canarios están llamados a ser vanguardia de la competición.

Alberto Zapater, con Álvaro Vázquez y Perone, entrenándose ayer.
Toni Galán

Aún es muy pronto decir nada absolutamente firme sobre nadie en Segunda; pero la convención y el sentido común dicen que este sábado estamos, en principio, ante un debate de candidaturas al ascenso, ante un encuentro de potencias de la categoría. Situado de antemano el partido en este elevado plano, quizá sólo se trate en esta tarde del primero de septiembre, con el sol todavía apretando lo suyo, de esbozar las primeras líneas de fondo, sin que, por supuesto, pueda darse por sentado qué vaya a ocurrir en adelante con el Real Zaragoza o Las Palmas, ganen o pierdan o se quedan en el terreno de las tablas. Pero aun siendo así, este choque será en todo caso la primera vez en que nos asomemos al estado real de unos y otros, a sus debilidades y fortalezas. 

Ha dicho en las últimas horas Imanol Idiakez, entrenador del Real Zaragoza, que prevé un encuentro igualado, disputado, dejando entrever entre las líneas de su discurso que se van a medir dos fuerzas más o menos igualadas, en cierto modo parejas. Es lo que él ha afirmado en público. Luego, el fútbol dirá.

Sobre Las Palmas, por ejemplo, no cabe hacerse demasiadas ideas previas. No sabemos a ciencia cierta cómo le ha sentado el descenso, entre otras razones porque, por el momento, su partido victorioso lo ha sumado ante el Reus, un rival que a día de este sábado no sirve para testar estados de forma o capacidades tácticas. Frente al Albacete, empató.

Se trata, además, de una escuadra que se encuentra en pleno proceso de construcción. Durante esta semana, la secretaría técnica del club canario ha estado metida de lleno en el mercado. este viernes, último día hábil para hacer operaciones, fichó a David Timor, jugador que estaba en el Girona y que había disputado los dos primeros encuentros de liga con el cuadro catalán, en Primera. También han desembarcado en recientes fechas Alberto de La Bellas, lateral zurdo de contrastada experiencia, y Danny Blum, cedido por el Eintracht de Frankfurt. Rubén Castro, que se ha renovado a sí mismo tantas veces como ha sido preciso y parece incombustible, es un referencia ofensiva. Dieciséis futbolistas son nuevos en la plantilla, confeccionada con el poder que otorgan el talonario y el dinero fresco de la ayuda al descenso.

Al frente de este conglomerado y de la reconversión canaria se sitúa un viejo conocido de La Romareda, Manolo Jiménez, a quien la directiva de Las Palmas ha confiado el reto de volver por los fueros recién perdidos. Por su dilatada experiencia, el técnico andaluz  sabe a qué se enfrenta. A veces sucede que los equipos que pierden pie en la élite tardan en reaccionar. No aciertan a gestionar el cambio de usos, ritmos, espacios y modos. En lugar de sentirse fuertes, por venir de arriba, prolongan una especie de depresión.

En estos patrones, el Real Zaragoza constituye las antípodas. Su política ha sido la de mantener la escuadra del pasado ejercicio en todo lo posible. De la continuidad y del conocimiento mutuo entre sus futbolistas pretende extraer una virtud colectiva. este viernes pasó la última jornada de mercado abierto con cierta tranquilidad. Aunque el día amaneció con la incertidumbre acerca de qué iba a ocurrir con el interés del Éibar por Dani Lasure, el horizonte se despejó relativamente temprano. El club vasco, que ofrecía millón y medio de euros por el lateral izquierdo aragonés, no quiso mover al alza su oferta ni acercarse a la cláusula de rescisión de su contrato, fijada en seis millones de euros. Finalmente, Lasure se queda donde está, ocupando un lugar en la plantilla de Imanol Idiakez. No ha entrado en la convocatoria para el partido de este sábado a causa de las molestias físicas que arrastra desde un tiempo atrás.

La gran ventaja con que cuenta el Real Zaragoza la tarde del sábado trae causa de su masa social, que ha superado la barrera de los veinticinco mil abonados. Vieja y obsoleta en su arquitectura, La Romareda volverá a presentar un aspecto fantástico a ojos de cualquiera y, por supuesto, de los tiros de cámara de la televisión. De la grada llena y colorida partirá el espíritu que se creó durante la segunda vuelta de la pasada campaña,  aliento de un ímpetu fenomenal, fuerza imposible para la mayoría de contendientes de esta Segunda División.

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