Opinión

Partido estrella

El duelo con el Recreativo condensa un buen puñado de cuestiones fundamentales para el equipo aragonés. Variables que han de cambiar la trayectoria del cuadro de Paco Herrera.

Real Zaragoza - Tenerife_4
GUILLERMO MESTRE

 Es verdad que acaba de empezar la Liga, pero comparto la tesis que mantiene el técnico del Real Zaragoza Paco Herrera: “Es el partido más importante de los que llevamos”. La cita de este domingo en La Romareda (18.15) reúne ese puñado de cuestiones claves que lo convierten en una cita fundamental, un encuentro que puede marcar la línea deportiva del conjunto aragonés.


Busca el conjunto blanquillo su tercer triunfo consecutivo: un salto cualitativo en la clasificación y un revulsivo moral para la escuadra y también para una afición necesitada ya respaldo anímicos con los que contrarrestar esa zozobra permanente en la que se encuentra. Y, al mismo tiempo, dar entidad de fortín –que es lo que debe ser- al estadio municipal.


El Real Zaragoza debe fijarse en sí mismo, pero es importante también la entidad del rival. Llega el líder. En esta competición igualada e irregular, las distancias son muy cortas y las diferencias mínimas; pero un líder siempre se hace respetar. Y doblegar al Recreativo tiene también ese aspecto nada desdeñable: la capacidad de hacer tiritar la cabeza de la Liga.


Y, de paso, el Real Zaragoza adelanta la tarjeta de presentación de su potencial y sus aspiraciones: escalar cuanto antes hacia la cabeza y propulsarse hacia el territorio que le corresponde, que es el del ascenso. Los rivales ya saben, como enunciaba el viernes el técnico del Huelva, Sergi Barjuán, que el equipo aragonés se está “reencontrando”, por fin.


Ha trabajado con intensidad Paco Herrera en la faceta física; y no ha descuidado la psicológica. El ‘repaso’ del jueves a sus jugadores, la exigencia de la entrega, la ambición, el espíritu ganador, resulta también un aspecto trascendente.


Porque al Real Zaragoza –que puede jugar bastante mejor de lo que le hace- le falta un cambio de chip mental. La cabeza debe también carburar al aire de la exigencia de un equipo llamado a ser grande en la categoría de plata.


Recobrar la confianza y la seguridad, saberse mejores –con todo el respeto al equipo rival- y dar el salto cualitativo que se le pide. Que ha de plasmarse en el juego sobre el terreno de juego. Es el cambio que se le pide al Real Zaragoza. Y todo ello se condensa en el partido de este domingo.

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