Comienza la temporada aguas abiertas en Aragón

Los nadadores aragoneses se preparan para ponerse a prueba con la primera cita del calendario el próximo 16 de junio en el parque de Agua.

Prueba de natación en aguas abiertas

 

Nadar en un pantano, un río o un canal cada vez es más habitual y atractivo para los nadadores aragoneses, tanto profesionales como amateurs, que siguen buscando escenarios en los que poner a prueba las horas y horas de entrenamiento en una piscina. Por este motivo, desde la Federación Aragonesa de Natación, desde hace cuatro años publican un calendario oficial que aúna todas estas pruebas en la comunidad autónoma.

“Desde la federación se hizo un esfuerzo por promocionar este tipo de pruebas y reunirlas en un calendario como se hace desde hace años en otras comunidades”, advierte Bárbara Sentre, vocal de la sección de Aguas Abiertas de la Federación.

En su opinión, lo que diferencia a este tipo de pruebas de interior, además del escenario que en otros emplazamientos suele desarrollarse en zonas costeras, es que cada espacio es completamente diferente: “Nadamos en cualquier sitio en el que se pueda nadar, depende mucho de factores climatológicos y es muy diferente para aquellos acostumbrados a nadar en una piscina, algo que también supone un reto para ellos”.

Este año, el calendario aragonés lo inaugura la X edición de la travesía del parque del Agua que tendrá lugar el próximo 16 de junio. Este mismo mes le seguirá la del pantano de la Tranquera, el día 30. Durante el mes de julio tendrán lugar las pruebas de San Juan de Flumen, el 1; el pantano de Arguis, el 8; el descenso del Ebro el 14 y el Arquillo (en Teruel) el día 28. En agosto cerrará el calendario la prueba desarrollada en El Bolaso en Ejea de los Caballeros.

En cuanto al perfil, Sentre asegura que es de lo más variado, ya que participan tanto nadadores profesionales como gente que nada por hobby, y gente que forma parte de un equipo o que nada por su cuenta. “El objetivo es lograr una meta divertida”, añade. En torno al 50% de los participantes suele superar los 20 años y el 70% suelen ser hombres.

“Lo más atractivo es la sensación de libertad. Nadar en aguas abiertas te da la oportunidad de conocer sitios nuevos, viajar con tu equipo, practicar el deporte en lugares diferentes a los que estás acostumbrado”, afirma Sentre.

Una de las pruebas más conocidas de la comunidad autónoma, y que forma parte del Circuito de Aguas Abiertas de la Federación Aragonesa de Natación, es la que se desarrolla en el pantano de Arguis (Huesca) desde hace 56 años. “Ha habido algunos años en los que no hemos podido celebrar la prueba por falta de agua en el embalse, por eso este año celebramos la 42º edición”, explica Ernesto Ferrer, presidente Asociación de Clubes de Natación de la provincia de Huesca (ACNPH) y organizadores de la travesía más longeva de la comunidad, iniciada en 1962 de la mano de Víctor González Pedregal.

En honor a su fundador, cada año se entrega el trofeo Víctor González al nadador o nadadora más joven de la prueba que logra terminar la travesía, que consiste en dar una vuelta completa al pantano en torno a una isla que se forma en su interior.

La cita se desarrollará el 8 de julio a las 11.30, y esperan alcanzar los 200 participantes. “Tenemos varias categorías, desde la promesas masculina y femenina para nacidos a partir del año 2005 y con una distancia de 400 metros aproximadamente; e infantil, desde el 2002; absoluta que es para los nacidos entre 1994 y 2001; y máster, antes de 1993; que nadan una distancia de 1.200 metros”, asegura Ferrer.

Uno de los fieles participantes de esta y otras citas de aguas abiertas es el zaragozano Nacho Casales, nadador máster –de más de 25 años- del Club El Olivar. “La primera vez que te enfrentas a una de estas pruebas sientes mucha incertidumbre, te ves ahí, en la orilla, frente a un pantano enorme… pero luego todo se pasa volando. Es una experiencia maravillosa”, asegura.

Una motivación para los nadadores

En su opinión, el inicio de esta temporada de aguas abiertas supone para estos nadadores una obligación de estar todo el año entrenando para tener un reto que superar en verano. “Es una forma de poner a prueba todos esos metros de invierno”, advierte. En su caso, la primera vez que participó en una de estas pruebas fue hace 20 años en el Ascenso del Bidasoa: “La verdad es que todos los años digo que voy a bajar el ritmo pero al final me acabo apuntando a todas”.

Este año, el nadador participará en la del parque del Agua, la de Arguis, o la del Ebro –“la verdad es que hace ilusión nadar en casa, y te permite algo completamente diferente y es que tu familia te siga a lo largo de la orilla”, advierte. “Quizás me deje la de la Tranquera, que es la más dura con una distancia de más de 6.500 metros”; añade.

Entre las peculiaridades de nadar en este tipo de espacios al aire libre, el barro que limita la visión, la ausencia de marcas que delimiten el recorrido, o el oleaje que puede venir provocado por el viento, convierten en cada prueba en una aventura diferente. “A medida que pruebas va desapareciendo este miedo a lo desconocido y lo único que importa es avanzar metro a metro, brazada a brazada, hasta que llegas al final”, concluye.

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