Un año sin el Balonmano Aragón

Hace 365 días, el club zaragozano abandonaba la élite golpeado por las deudas y la inestabilidad económica. El único equipo aragonés con una final europea en este siglo, ni siquiera se pudo despedirse sobre la pista.

El Balonmano Aragón vivió momentos de gloria durante sus 13 años de vida.
Heraldo de Aragón

Una bofetada sin posibilidad de réplica. Un golpe bajo. Hace justo un año, el Balonmano Aragón decía adiós a la vida. Sin subvenciones y sin un patrocinador principal, el club zaragozano se desvinculaba de la Asobal un lunes, en plena competición, sin tiempo para despedirse siquiera de su afición sobre la pista.

La crisis, las deudas y la falta de ayudas (públicas y privadas) terminaron derrumbando un castillo que se desvanecía poco a poco desde hacía varios años, con la entidad en un complejo concurso de acreedores. El fallecimiento del presidente Eduardo Acón en agosto del año pasado fue el penúltimo golpe a un proyecto que llegó a disputar una final europea en el 2007.

Eran otros tiempos, otra economía, pero lo cierto es que el Balonmano Aragón es el único club de la comunidad que ha disputado una final europea durante el siglo XXI. La eliminatoria por el título de la EHF ante el Magdeburgo es solo uno de los momentos que, como otros tantos, quedarán grabados para siempre en la retina del aficionado aragonés al balonmano.

El BM Aragón ascendió a la élite en 2005 y, con Ricardo Arregui en la presidencia, creció hasta rozar el cielo en la final europea del 2007. En tiempos de bonanza económica y bajo el paraguas de la Caja Inmaculada, la entidad aragonesa disfrutó de sus mejores días, de sus partidos más memorables. El sustento de las instituciones públicas alimentó un presupuesto que llegó a ser más que competitivo en la entonces potente y dominadora liga Asobal. "Para nada imaginábamos lograr la clasificación para la EHF en nuestro primer año de Asobal. Hay que entender que el nivel del balonmano español era mucho más alto que en la actualidad, puesto que las ayudas institucionales y privadas permitían confeccionar plantillas de vértigo", recordaba el año pasado Ricardo Arregui días después de la desaparición del club.

Tras aquella hazaña, el BM Aragón aún fue capaz de alcanzar las semifinales de la Copa EHF en varias ocasiones, firmando a su vez grandes actuaciones en la Copa Asobal y en la Copa del Rey. En la liga, el mejor resultado fue el quinto puesto conseguido en dos temporadas consecutivas (2011-2012 y 2012-2013), cuando la crisis económica ya sacudía con fuerza al deporte español. "Afortunadamente, me tocó vivir los mejores años. Me despedí en 2008 y vi el cambio desde la distancia. Seguí como socio, pero la agonía no es comparable", valoraba Arregui en aquellos días tristes.

Por las filas del BM Aragón pasaron internacionales españoles como Fernando Bolea, Mariano Ortega, ya retirados, Demetrio Lozano, que fue el último entrenador, o Valero Rivera y Jorge Maqueda. También militaron destacados internacionales de otros países como los suecos Robert Arrhenius y Dalibor Doder, el egipcio Hussein Zaky, el serbio Ivan Stankovic, el noruego Stian Vatne o el brasileño Felipe Borges.

Con una deuda de 1,5 millones de euros, el BM Aragón presentó a finales del 2011 en el Registro Mercantil de Zaragoza la solicitud de concurso voluntario de acreedores. La plantilla, el presupuesto y las aspiraciones deportivas menguaban temporada a temporada. En concurso de acreedores, el BM Aragón dejó de recibir subvenciones públicas de la DGA en 2013 y todavía esperaba el año pasado las de 2015: casi 300.000 euros que sabía que no podría recibir. "El club no cumple los requisitos legales (con Hacienda) para percibir una subvención ahora mismo", explicaba hace un año Mariano Soriano, director general de Deportes.  

"Hicimos todo lo posible para tratar de que se mantuvieran, pero la situación era insostenible. Para la Asobal fue un duro golpe ver desaparecer a un club que había militado durante 13 temporadas en la liga", recuerda ahora Adolfo Aragonés, presidente de la Asobal, y lamenta que el desenlace fuese "traumático" y se "alterase" la competición.

Así murió, en una tarde de lunes de hace justo un año, el club que situó al balonmano zaragozano en la élite más absoluta. El equipo que se codeó con los mejores y que, durante varios años, fue uno de ellos. El conjunto que contó con jugadores icónicos y que ganó partidos imposibles. La entidad que hizo vibrar a una grada que llenó el pabellón Príncipe Felipe para disfrutar de un bloque irrepetible.

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