Cinco escapadas únicas para disfrutar de los paisajes más curiosos de Aragón

Cinco escapadas únicas para disfrutar de los paisajes más curiosos de Aragón

La Tienda Heraldo ofrece la posibilidad de comprar una amplia variedad de guías que recorren Aragón de norte a sur, desde sus bosques pirenaicos hasta los carrascos de las serranías turolenses.

Aragón es tierra de altas cimas, bosques únicos que en otoño se ven salpicados de intensos colores, ríos, pantanos, lagos y cañones. Tierra de interminables desiertos y de frondosos parques naturales y nacionales. Un territorio dominado por sus paisajes y sus contrastes. Y qué mejor manera que recorrerlo y disfrutarlo que de la mano de una de las muchas guías sobre la Comunidad que la Tienda Heraldo les ofrece y que les permitirán disfrutar de una gran diversidad de ambientes.

En esta lista les mostramos cinco rincones inolvidables, que tan solo son una pincelada de lo mucho que pueden encontrar en estas guías:

 

<div class="tit_blue">Aragón: de la montaña al valle</div>

  • El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Catalogado como Patrimonio Mundial por la Unesco, este rincón, uno de los más conocidos de todo Aragón, celebra este año su centenario y esta es una buena ocasión para volver a visitarlo. Su riqueza paisajística lo convierte en un enclave único, con mil sitios que merece la pena visitar. Pero si hay una excursión que no hay que perderse es la que recorre la Pradera de Ordesa, el Camino de Soaso, las Gradas de Soaso, y llega hasta la Cola de Caballo. 
  • Ibones del Pirineo. Cuenta la leyenda que en la Basa de la Mora, uno de los lagos glaciares más hermosos del Alto Aragón, no solo habitan ranas y tritones. Quienes han transmitido esta historia, de generación en generación, aseguran que en su interior se encuentra el alma de una princesa mora. Realidad o leyenda, lo cierto es que este privilegiado rincón es solo uno de los 1.200 lagos de origen glaciar que hay a lo largo y ancho del Pirineo y cuya superficie supera la media hectárea.
  • Cuevas fertilizantes. En la comarca de Los Monegros, algunas mujeres acuden al interior de las cuevas de la Peña Mora o La Tinaja para cumplir una antigua tradición, según la cual, si te acomodas en su interior y dejas que tus partes intimas toquen la roca arenisca es mucho más fácil quedarse embarazada. Son las denominadas 'Cuevas fertilizantes', de diversos tamaños y formas. Algunas de ellas se encuentran en los alrededores de Alberuela de Tubo, pero hay otros lugares 'clandestinos', desperdigados por los montes de este rincón de la provincia de Huesca, que merece la pena encontrar. 
  • El dragón de Bronchales. Aragón no es solo tierra de dinosaurios, también lo fue de dragones. En Bronchales, en plena Sierra de Albarracín, debió existir uno de los más pintorescos. Sus fechorías se contaban por cientos y los vecinos, cansados de su malhacer, decidieron actuar y recurrieron al fuego para acabar con él. Encerrado en una cueva, el dragón no pudo hacer frente a ese ejercito de personas y cuentan que murió desangrado y el rastro de su sangre llegó a todos los rincones de esta zona. De hecho, en la Fuente del Hierro todavía se percibe el sabor acre y fegurrinoso de esta batalla entre la bestia y los vecinos y una prueba de ello es el rastro de sus aguas, que deja en el suelo un intenso color anaranjado procedente de sus óxidos. 
  • El alcornocal de Sestrica. La presencia del alcornoque en Aragón es muy escasa. Es cierto que hay ejemplares dispersos en algunos rincones de la Comunidad, pero para disfrutar de su visión en todo su esplendor hay que irse hasta la sierra de la Virgen, en Sestrica, donde este árbol, tan parecido a la encina, se ha convertido en el rey del lugar con casi 320 hectáreas de extensión. Aquí, conviven con encinas y jaras, entre otras especies endémicas de este espacio único en pleno corazón de la comarca del Aranda. 
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