Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Este turolense revolucionó la ciencia..., sin moverse de su pueblo en Teruel

José Pardo Sastrón sembró paz en lugar de odio en la convulsa España del XIX y desde Torrecilla y Valdealgorfa estudió las hierbas de los cultivos. Escuelas de todo el mundo le pedían información, y fue precursor de la etnobotánica, que ahora desarrollan científicos del CITA

Este turolense revolucionó la ciencia..., sin moverse de su pueblo en Teruel
HERALDO

Los hermanos José y Salvador Pardo Sastrón, ambos nacidos en Torrecilla de Alcañiz en la segunda década del siglo XIX, aportaron desde la localidad turolense de Valdeagorfa importantes deducciones sobre las plantas cultivadas y silvestres de la provincia, anticipándose a la corriente de etnobotánica que proliferaría en el siglo XX. José Pardo Sastrón colaboró con Francisco Loscos durante años y reunió miles de especies en su ‘Catálogo de las plantas de Torrecilla de Alcañiz’, mientras que Salvador aportó sus conocimientos para ayudar en la epidemia de cólera que asoló Madrid en 1856.

Una ciencia que surgió en la trastienda. Si otros sabios viajaban a las grandes capitales europeas o se embarcaban en importantes viajes para identificar flora y fauna, José Pardo Sastrón hizo de boticario y aportó sus conocimientos anotando sus observaciones en pequeños cuadernos, que escribía en las reboticas de Valdealgorfa, Torrecilla, La Cocoñera o Castellote, donde ejerció. Era el mayor de ocho hermanos, hijos del boticario de Torrecilla José Pardo Sanz y, como explicaba el periodista y escritor Ramón Mur en las celebraciones por el centenario de la muerte de Pardo Sastrón (2009), era un «sabio de su tiempo», que «nació en una España tambaleante y recorrió casi por entero uno de los siglos más convulsos de nuestra historia». Ycuenta cómo con 14 años fue testigo del asesinato de los alcaldes de Torrecilla y Valdealgorfa, horrores de la primera Guerra Carlista (1833-1840).

<div class="quote_box">«¡Aragón! País desconocido por excelencia. País abandonado por los gobiernos españoles. ¿Van misioneros españoles al África? ¿Van comisiones científicas a explorar países lejanos? No tendrían que ir tan lejos. Aquí en su propia tierra encontrarían faena larga. Aquí en nuestra nación podrían hallar honra y provecho».</div>Quizá porque quiso sembrar paz en lugar de odio, José Pardo Sastrón abrazó la ciencia desde el silencio y el retiro de las grandes urbes. Y en su comarca se dedicó durante décadas a herborizar los campos de los pueblos, a estudiar palmo a palmo las especies botánicas, y a anotar en sus diarios los descubrimientos.

Impulso al mundo rural

Desde el Bajo Aragón, Pardo Sastrón fue corresponsal de sociedades naturalistas de Madrid, Granada y Barcelona, formó parte de la Real Academia de Farmacia. Pero no era un sabio encerrado en su mundo, sino que durante toda su vida se preocupó de orientar a sus vecinos en los cultivos de distintas especies. Y en sus diarios aportó interesantes reflexiones que entroncan con el movimiento de regenarcionistas como Joaquín Costa o incluso con plataformas sociales actuales como Teruel Existe. En 1903 escribió:«¡Aragón! País desconocido por excelencia. País abandonado por los gobiernos españoles. ¿Van misioneros españoles al África? ¿Van comisiones científicas a explorar países lejanos?No tendrían que ir tan lejos. Aquí en su propia tierra encontrarían faena larga. Aquí en nuestra nación podrían hallar honra y provecho».

Los naturalistas aragoneses han contribuido desde antiguo al conocimiento de la flora hispana y americana. Labor iniciada, entre otros, por Ignacio Jordán de Asso (se esforzó por que que Aragón contara con una cátedra de Botánica, un Museo de Historia Natural y un jardín para el estudio de la flora), Félix de Azara (naturalista autodidacta, estudió cómo afecta el medio al aspecto físico de los seres vivos, idea precursora de la teoría de las especies de Darwin), Mariano Lagasca (sus mejoras agrícolas se aplicaron en Rusia. Creó un gran herbario que se destruyó cuando Fernando VII le condenó al exilio)o Francisco Loscos Bernal, con quien Pardo Sastrón colaboró y quien unió a científicos de pueblos de todo Aragón para compilar la flora de la región.

Pero la particularidad de José Pardo Sastrón fue anotar los usos populares de las plantas, sus capacidades terapéutas. Un total de 1.027 especies reseñadas y más de la mitad acompañadas por una nota sobre su uso en el lugar o sus curiosidades. Décadas antes que los demás, José Pardo Sastrón impulsó lo que ahora se conoce como etnobotánica, que define el papel de los vegetales en las sociedades humanas; estudia la interacción de los grupos humanos con las plantas. Actualmente, la etnobotánica está presente en grupos de investigación como el Centro de Investigación de Tecnología Agroalimentaria de Aragón, que cuenta con un banco de germoplasma de semillas autóctonas y tradicinoales. Saber qué cultivamos y cómo nos puede ayudar a crear denominaciones de origen, sellos de calidad...

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