Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Los gabinetes de las maravillas

Los primeros museos eran vitrinas particulares donde exponer curiosidades. Crecieron en tamaño hasta ocupar habitaciones y, después, grandes edificios. Así de fácil es crearlos en nuestra casa... 

Una vitrina repleta de tesoros para crear en el salón
HERALDO

Las primeras exhibiciones museísticas se popularizaron cuando exploradores, botánicos y arqueólogos y paleontólogos exponían sus hallazgos para familiares y amigos. Eran los llamados ‘gabinetes de las maravillas’, enormes vitrinas situadas en bibliotecas que con el paso de los años albergaban tantas curiosidades que se transformaron en habitaciones enteras, hasta que la importancia de las distintas colecciones acabaron convirtiéndose en museos.

Los aficionados a la jardinería pueden crear fácilmente uno de esos gabinetes, si reúnen objetos relacionados con la naturaleza, tarros donde guardar semillas, detalles con las flores como protagonistas...

Es una tendencia de moda que se puede adaptar a todos los gustos. Si en casa tenemos un estilo más industrial, se puede optar por vitrinas bajas en las que se incluye una iluminación led que resalte su interior. Si hay poco espacio, la superficie de un pequeño aparador puede ser nuestro museo particular, con objetos y detalles rescatados de la niñez o encontrados en el campo, sobre los cuales se colocan campanas de cristal, a la venta en muchas tiendas de decoración.

Otras veces, ese gabinete puede ser un pequeño armario colgado de la pared, con figuritas donde guardar semillas, tarros y frascos... O una caja de madera con tapa de cristal, también baratas y fáciles de encontrar. Y la vitrina del salón puede quedar ideal si se llena de curiosidades.

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