Torralba de Ribota se 'enartece' cada día un poco más

Lucía Camón y Alfonso Kint son los motores de una apuesta local por las expresiones creativas que ha atraído a varios colegas suyos sin irrespetar el espacio y la participación de los locales.

Alfonso Kint y Lucía Camón, en su casa de Torralba de Ribota, donde viven hace casi siete años.
Laura Uranga

Llegaron en 2012, echaron raíces y aquí siguen. Así dicho suena hasta inquietante; nada más lejos de la realidad. Lucía Camón, de raíces caspolinas, y su pareja Alfonso Kint son artistas; vivían y trabajaban en Madrid, con el teatro y el cine como actividades principales pero un buen día decidieron que necesitaban un cambio, y el cambio tenía nombre propio: Torralba de Ribota, su actual base de operaciones. "Confluyeron varias cosas; iban a vender la casa en la que vivíamos, me quedé embarazada y supe que mi familia tenía una casa en Torralba –comenta Lucía–, así que lo hablamos y nos decidimos. No quería que mi hija creciera en Madrid".

Alfonso recuerda los primeros días en el pueblo. "Lucía pasaba noches en vela pensando en todo lo que se podía hacer. Como la casa es grande empezamos a hacer residencias artísticas, y funcionaron muy bien; seguimos organizándolas". "También queríamos compartir experiencias: charlas, talleres, muestras plásticas... todo con la idea de intercambio, una vorágine hermosa, el arte como altavoz", apostilla Lucía. Algunas cosas cuajaron, otras no, pero Pueblos en Arte (pueblosenarte.com) nació oficialmente en 2014... y hala, a dinamitar clichés. "Yo –confiesa Lucía– necesitaba y necesito vida social, así que las residencias y las visitas de amigos creadores cubrían esa parte. Alfonso es más reservado, y voy yo y le meto gente en casa todo el rato –ríe– pero en el fondo le hace bien".

Además de los talleres y las residencias, Pueblos en Arte mueve ‘La Ruta 234’, un río de artistas que recorren la carretera Sagunto-Burgos y dejan su impronta allá donde paran. "Ahora –cuenta Lucía– sale un libro de la ruta, va a estar muy bien. Por otro lado, con La Butaca Rural llevamos cine con proyector a los pueblos pequeños. Con el Saltamontes Festival, que empezó el pasado verano, Torralba se llenó de manifestaciones de diversas artes. Y está la peli de Alfonso, claro".

La peli, ‘Soñando un lugar’, se estrenó en la última Seminci de Valladolid, también se han visto en Calatayud y busca distribución nacional. El documental ha supuesto siete años de grabaciones –sobre todo en Torralba– y año y medio de montaje y posproducción. "Cuenta nuestra historia con el pueblo, el pueblo con nosotros –dice Alfonso– y la libertad frente al control que se disfraza de seguridad; el cambio, que en este caso va desde la manera de usar la cámara. En la película salen nuestros vecinos, protagonistas principales, y se aprecia el modo en que nos hemos metido en la dinámica local... y no tiene un final cerrado: hay una puerta abierta a la luz".

Javier Mariscal –sí, el de Cobi y Barcelona’92– es tío de Lucía. Ha hecho el cartel del Saltamontes y de ‘Soñando un lugar’. "Le encanta lo que hacemos –dice Lucía– y nos ha apoyado en esta última etapa. Es muy trabajador".

Ana Bettschen, la tercera pata de Pueblos en Arte, era amiga de Lucía y compañera en el mundo teatral: también giró por España con Emilio Gutiérrez Caba y la inmortal obra ‘El príncipe y la corista’. "Ana es calmada, generosa, tiene don de gentes… es perfecto tenerla como socia", dice Lucía. La aludida revela cómo se enamoró de Torralba. "Vine de Madrid, mi ciudad, hace año y medio. Vengo del teatro profesional, aunque empecé como traductora. El flechazo fue la primera noche que vine, un año antes de establecerme. Delibes y ‘El camino’ despertaron mi curiosidad por lo rural: lo que más me gusta de Torralba es el cielo y las montañas, el olor a tomillo, a leña en invierno… también el sentido de comunidad me atrae, ver siempre a la misma gente: nos cuidamos. No reniego de la ciudad y su efervescencia, pero también está bien alejarse un poco de su locura: los puentes entre esos dos mundos son fundamentales".

El fotógrafo manchego Juanan Requena lleva tres años y medio en Torralba con su pareja; ella es enfermera. El pueblo, paradójicamente, suponía un paso hacia la socialización para él: ahí ha instalado El Granero, su espacio creativo, en el que se hacen encuentros lectivos y visitas a la exposición ‘Perenne entropía’ en el local a ras de calle. "Suena raro, pero es que vivía solo en medio del campo antes. Una amiga nos habló de Lucía y Alfonso, de su historia; les escribimos, nos invitaron a venir y vimos una casa. No fue la elegida, pero la segunda sí; en un mes hicimos dos viajes y el tercero ya fue con la furgoneta cargada". Quedan casas a la venta: el parnasillo de Torralba de Ribota siempre está dispuesto a recibir nuevos miembros.

<div class="tit_blue">Jesús Marco, el saxofón torralbino</div>Los artistas de Torralba tienen a un hijo del pueblo en sus filas; Jesús Marco, vástago de Simón. Lo suyo es la música, concretamente el saxofón, aunque paga las cuentas –y casa en el pueblo– trabajando en una empresa de mantenimiento en Calatayud. A sus 24 años, el discurso de Jesús es muy claro; se queda en Torralba. "Mi padre nació aquí y me inculcó el cariño por el pueblo; vivimos siempre en Calatayud, pero pasábamos en el pueblo cada fin de semana, y todas las vacaciones desde el primer día. Tuve que marchar a Zaragoza a estudiar, pero en mis planes estaba venir a Torralba para quedarme; trabajo en Calatayud, estoy a un cuarto de hora".

A la pandilla torralbina de Jesús le llaman La Parroquia. Pertenece a la charanga El Descontrol de Calatayud, que el año pasado celebró su décimo aniversario, y también le gusta Charlie Parker; además, está aprendiendo a tocar la guitarra. "En la charanga ya somos familia, diez personas que sabes que estarán siempre para ti. Representamos a Aragón en el nacional de Poza de la Sal, en Burgos, fuimos segundos en el premio del público". Lo del saxo viene de atrás. "Tendría yo 3 años cuando me quedé hipnotizado con el saxofón de la charanga en unas fiestas. No sé si fue el sonido o el hecho de que brillaba, pero había un puesto con juguetes y me empeñé en que me comprasen un saxo pequeño de plástico, gris plata, con la boquilla naranja. Aún lo tengo, es un tesoro".

Simón Marco falleció joven. "La decisión de vivir aquí –concluye Jesús– también es porque sé que se sentiría orgulloso. No sé si sonará cursi, pero es que Torralba es mi vida; se encoge el alma al ver que va a menos. La mayoría de nuestros ‘jóvenes’ tienen más de 70 y en 15 años quizá estemos aquí cuatro, pero si la vida me lo permite, quiero vivirla aquí hasta el final".

En datos

Comarca: Comunidad de Calatayud

Población: 172

Distancia a Zaragoza: 93 km

Los imprescindibles

Las Jornadas Medievales

Desde hace 15 años, Torralba celebra a finales de agosto su retorno puntual a la edad media (foto: Macipe), de la mano de una leyenda: la de la Virgen de Cigüela. Organiza la Asociación Cultural Castillo de Torralba.

Casa Marco

La alternativa hotelera en Torralba es esta casa rural de alojamiento compartido en el centro del pueblo. Tiene seis habitaciones, dos de ellas con cama de matrimonio. Está junto al bar y la piscina del municipio.

La Torre Alba

También llamada Torre Blanca, dio nombre al pueblo. Data del siglo XIV, es de corte defensivo y va a ser restaurada con 42.800 euros aportados por la Diputación Provincial de Zaragoza y el consistorio local.


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