Garrapinillos sigue peleando por un bus directo con Utebo   

El grupo de vecinos de la plataforma 3km, creada en 2015, está recabando alegaciones contra el Plan de Movilidad para conseguir que la línea 604 permita a los residentes llegar hasta Utebo sin necesidad de tener que ir hasta la capital aragonesa.

Garrapinillos sigue peleando por un bus directo con Utebo   
Raquel Labodia

Ir de Garrapinillos a Utebo en transporte público supone, en la actualidad, tener que coger dos autobuses diferentes e invertir cerca de una hora en el viaje, con parada en Zaragoza incluida. Para tratar de cambiar esa realidad, un grupo de vecinos del barrio rural formaron en 2015 la plataforma 3km, que ha vuelto a reactivarse en 2019 para seguir peleando por la conexión directa con Utebo a través de la ampliación de la línea 604.

“Tenemos un transporte muy deficitario, por no decir tercermundista”, apunta Julio Giménez, miembro de la plataforma. Los autobuses pasan por Garrapinillos cada media hora, pero el barrio funciona como una especie de “fondo de saco”; solo algunos autobuses siguen su trayecto más allá, hasta Torre Medina. Según la plataforma, poder llegar a Utebo en autobús mejoraría la calidad de vida de los vecinos del barrio en todos los sentidos, especialmente la de aquellos que carecen de vehículo particular. “Utebo es más grande, tiene más servicios, como comercios, dentistas, veterinarios… Además, mucha gente de Garrapinillos tiene familiares y amigos ahí, y viceversa”, recuerda Giménez. A estos factores se les suma el hecho de que el crecimiento de este barrio rural se ha estancado, por lo que la juventud decide irse a vivir a otros lugares. “Es un barrio sellado. Cuando los jóvenes crecen se van a Utebo, Casetas u otras poblaciones más grandes”, explica Giménez.

En estos momentos, el trabajo de la plataforma se centra en animar a los vecinos de Garrapinillos a presentar el máximo número posible de alegaciones al Plan de Movilidad, para intentar conseguir que la línea que llega hasta el barrio se alargue hasta Utebo. En 2015, la entidad ya expuso esta posibilidad a la Junta a través de un estudio “muy elaborado con cifras y estadísticas” y, aunque en aquel momento se desechó, los vecinos no pierden la esperanza. “La ampliación del recorrido no alteraría apenas la frecuencia actual”, asegura Giménez. Y es que ambas poblaciones están separadas por apenas tres kilómetros, pero el entramado de transporte actual obliga a los vecinos a coger un autobús hasta Zaragoza y, una vez ahí, coger otra línea para llegar hasta Utebo. Esto significa convertir un trayecto que en coche sería de alrededor de ocho minutos en un recorrido que puede superar fácilmente la hora de duración.

Los escritos pueden presentarse hasta el próximo 28 de febrero, día en el que finaliza el plazo para presentar alegaciones. La plataforma, a través de las redes sociales y una página web, está difundiendo una circular a modo de ejemplo para que todo aquel que quiera pueda sumarse a la iniciativa. En este sentido, Giménez asegura que la plataforma “carece de cualquier connotación política” y que tan solo les mueve “el interés vecinal”.

“Retener a la juventud aquí es complicado”

Para Antonio Sánchez, vecino de Garrapinillos desde hace 15 años, la conexión con Utebo es necesaria porque “si no tienes coche, estás pillado”. Además, señala que el barrio está envejeciendo y que la falta de servicios está haciendo “complicado retener a la juventud aquí”. A su juicio es “un barrio que se está dejando morir” y en el que harían falta más inversiones.

Entre las principales preocupaciones de este vecino se encuentra el mal estado del camino que une la Carrera de la Herradura con la urbanización de Condefuentes, que “está sin asfaltar y lleno de baches” y las acequias abiertas junto a la carretera que va al aeropuerto. “Con todo lo que ha pasado estamos más sensibilizados”, reconoce Sánchez, que asegura que “pueden entrañar riesgos para mayores y niños”.

También señala la excesiva presencia de palomas en el barrio, una plaga que la Asociación de Vecinos Peramán ya denunció hace un par de años y que se intensifica cuando llega la época de siembra. “Hay más palomas que habitantes en Garrapinillos”, bromea José Ignacio Lacabe, presidente del colectivo vecinal. “Hay días que  el tejado de la iglesia no se ve, pero nadie ha tomado ninguna medida”, lamenta.

No obstante, Lacabe es partidario de que las quejas y denuncias se hagan a través de los canales oficiales en lugar de a través de las redes sociales. “La gente se está acostumbrando a hacer uso de ellas para hacer este tipo de denuncias, pero es mejor utilizar los cauces oficiales que el Facebook”, recuerda.

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