El agente que sujetó a la anciana: "Al verla desde la calle suspendida en el vacío creí que no llegaba"

Los 'Centellas' que rescataron a la octogenaria en Las Delicias recuerdan la angustiosa actuación. "Hay que tomar decisiones críticas en cuestión de segundos", aseguran.

El rescate se produjo en la calle de Inglaterra, en el barrio de Las Delicias de Zaragoza.
Google Maps

A los dos ‘centellas’ que salvaron a la anciana que estaba a punto de caer desde un cuarto piso en Las Delicias todavía les cuesta entender cómo pudo una mujer de 87 años aguantar suspendida en el vacío tanto tiempo. “Cuando llegamos y vi desde la calle que le colgaba todo el cuerpo y solo se sujetaba con las manos, pensé que no iba a llegar. Subir las cuatro plantas para llegar a la casa se me hizo eterno”, explica David M., uno de los dos agentes de la Policía Nacional -el otro fue José María C.- que participaron en la actuación.

El portal estaba abierto, por lo que no tuvieron problema para acceder al edificio de la calle de Inglaterra. El dilema se planteó al llegar a la puerta del domicilio de la anciana. “Estaba cerrado y no había nadie dentro más que ella. Temí que si pegaba un patadón a la puerta la mujer oyera ruido y se soltara. Pero si no hacía nada se iba a precipitar al vacío seguro. Así que entramos. Son decisiones que tienes que tomar en cuestión de segundos”, explican los rescatadores.

Por fortuna, a la primera patada se abrió la puerta. Una vez dentro de la vivienda, no quedaba mucho tiempo y había que actuar en un pequeño hueco que había junto a la ventana. “Solo cabía yo y tuve que sacar medio cuerpo hacia el exterior para poder hacer fuerza y elevar a la mujer. Tuve que hacerlo en dos movimientos, porque en el primero, la anciana pareció incluso querer soltarse”, recuerda ahora David M.

Parece  increíble que una persona de 87 años pueda permanecer varios minutos colgada en el vacío y únicamente amarrada a la ventana con sus manos. Pero esta vecina de Las Delicias lo consiguió. “Era una mujer delgada y pequeña, no mediría mucho más de 1.50. Estoy convencido de que eso ayudó a que ella lograra sostenerse y a que yo pudiera volverla a meter por la ventana al domicilio”, recuerda su rescatador.

Según explican los agentes, una vez que volvió a poner los pies en tierra, la anciana estaba muy nerviosa y no dejaba de hablar y gritar. “Hablaba en rumano, así que no entendimos lo que nos decía”, indican. En principio, no parecía haber resultado herida, pero una ambulancia de Cruz Roja que se había desplazado hasta el lugar de los hechos la trasladó después al Hospital Clínico de Zaragoza para reconocerla.

La intervención de estos agentes se suma a la que el pasado domingo llevó a cabo un agente de la Policía Local de Zaragoza, que gracias a la colación de un parche antisangrado -que no forma parque del equipamiento de la URF, unidad a la que pertenece- salvó la vida a un joven que acababa de ser apuñalado en el pulmón en un bar del Casco Histórico de Zaragoza.

Consulte más información de Sucesos en Heraldo.es

Etiquetas