Los vecinos de Las Fuentes piden más presencia policial para acabar con la quema de contenedores

La quema el pasado fin de semana de ocho depósitos ha puesto en alerta a los vecinos de la zona, que reclaman la instalación de sensores en los contenedores para alertar rápidamente a los bomberos.

Los contenedores quemados ya han sido repuestos pero todavía son visibles los restos del incendio.
Leyre Ruiz

No ocurría desde hace varios meses, pero el fin de semana del 12 y 13 de enero, ocho contenedores ardieron en el barrio de Las Fuentes, concretamente en dos puntos de la calle María de Aragón y en cuestión de pocos minutos. Afortunadamente, el fuego solo afectó a los depósitos y no se propagó a los vehículos cercanos, pero los hechos han alertado a los vecinos de la zona, que reclaman sanciones más duras para sus autores y medidas que ayuden a frenar estos actos vandálicos.

La Asociación de Vecinos Las Fuentes de Tramacastilla ha condenado lo sucedido y ha advertido del grave peligro que supone la quema de contenedores para el mobiliario y los vehículos cercanos. En esta ocasión, las llamas no afectaron a fachadas ni a coches estacionados junto a los contenedores, pero sí a un par de árboles. Y a punto estuvo el fuego de alcanzar un contenedor de aceite usado, aunque los bomberos sofocaron el incendio antes de que se siguiera extendiendo. “Gracias a dios ese depósito no prendió, aunque la chapa está chamuscada”, explica José Luis Ibáñez, presidente del colectivo vecinal.

Los contenedores que ardieron estaban situados a la altura del número 24 de María de Aragón y junto al colegio de Torre Ramona y ya han sido repuestos. “Ya hacía tiempo que no pasaba en Las Fuentes”, comenta Ibáñez, que asegura que los vecinos están preocupados. “Hay mucha gente que ya no quiere aparcar cerca de los contenedores por si a algún descerebrado le da por quemarlos”, apunta el presidente, que considera que “sin comerlo ni beberlo”, el perjuicio que los vándalos están causando a los residentes de Las Fuentes es considerable. Además, cree que el hecho de que actúen en una zona u otra es circunstancial. “No estamos libres de que pueda ocurrir otra vez”, añade.

Es por este motivo por el que la asociación reclama una mayor presencia policial en el barrio, ya que “la que hay ahora no es suficiente”. El representante vecinal asegura que si hubiera más patrullas y efectivos por las calles de Las Fuentes, estos actos vandálicos serían menos frecuentes. “Algo se evitaría, a lo mejor no el 100%, pero disuadiría a la gente de hacer ciertas cosas”, sostiene. También piden la implementación de medidas como la instalación de sensores de calor en los depósitos, ya que de esta manera, los bomberos podrían ser alertados al instante y actuar con la mayor rapidez posible.

“El coste que está generando reponer los contenedores es tremendo”, advierte Ibáñez. De hecho, en lo que va de año, han ardido 27 contenedores causando daños que superan los 20.000 euros. El presidente de la asociación ve en los sensores una solución más factible y barata que, por ejemplo, la colocación de cámaras de vídeovigilancia. “Lo de las cámaras sería más complicado y mucha gente se quejaría por el tema de la privacidad”, apunta.

Solucionar la falta de aparcamientos, una prioridad

Para la Asociación de Vecinos Las Fuentes de Tramacastilla, uno de los mayores problemas del barrio es la falta de aparcamiento. De hecho, la principal reivindicación del colectivo desde sus inicios es la reconversión de los solares sin uso que hay en Las Fuentes en aparcamientos públicos y gratuitos. “La propuesta se presentó en los presupuestos participativos de 2017 y 2018. En 2014, el asunto llegó hasta el pleno de la Junta de Distrito de Las Fuentes”, explica Ibáñez, que cree que es una actuación que a los políticos “no les interesa” llevar a cabo. “En otros barrios ha habido solares en las mismas circunstancias que se han adecuado para aparcar”, lamenta.

Lo que la agrupación sí que consiguió hace un par de semanas fue la instalación de aparatos de gimnasia para mayores en el parque Glorieta de Goya, algo que los residentes de la zona habían demandado en varias ocasiones. “Estamos muy contentos. Los vecinos ya se habían quejado varias veces de que no tenían aparatos de este tipo por ahí”, explica.

La instalación ha sido posible gracias a los presupuestos participativos de 2018, y aunque en un principio no fue de las propuestas con más apoyos, logró salir adelante tras la última votación.

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