Atardecer luminoso con el Rosario de Cristal

La procesión, en la que participaron más de 200 grupos llegados de toda España, llenó las calles del Casco Histórico durante más de tres horas.

Rosario de Cristal de las Fiestas del Pilar 2018
Efe

Había tantas ganas de volver a ver en las calles las carrozas del Rosario de Cristal, que media hora antes de que se abrieran las puertas del Sagrado Corazón no cabía un alfiler en San Pedro Nolasco. Ni en la plaza ni en la calle Verónica, ni en Santo Dominguito del Val, ni en San Vicente de Paúl. La tarde era propicia y mientras por megafonía se anunciaba el comienzo de la procesión, muchos devotos prendían ya sus velas a pesar de que la luz natural aún las hacía pasar desapercibidas.

El Rosario de Cristal volvió a brillar por el Casco de la ciudad, con más de 200 grupos participantes y numeroso público en todos los tramos del recorrido, que se agolpaba para ver de cerca los detalles de las figuras y las carrozas. Este año, además, había un aliciente extra: se estrenaban dos faroles nuevos diseñados por Isabel Guerra, que fueron objeto de no pocas fotografías de los asistentes.

Un acto devocional

"Cada año parece que la tradición va a más. Se nos unen pueblos, cofradías, entidades, parroquias... En esta edición hay más de 200 grupos inscritos de toda Zaragoza y, también, de casas regionales de fuera de Aragón", explicaba  Domingo Figueras, vicepresidente de la junta de la cofradía del Rosario, poco antes del inicio de la procesión. "Es uno de los actos más solemnes de las fiestas y tiene mucha devoción -continuaba-. Además, como este año cae en mitad del fin de semana la previsión es que congregue a mucha gente".

Y el pronóstico se cumplió. Sobradamente. Cuando comenzaron a desfilar las 16 figuras que representan los misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos, la calle enmudeció, salvo por algunas personas que musitaban plegarias y oraciones.

"No se trata de un acto folclórico sino devocional. Hay que recordar que las figuras representan el amor a la Virgen del Pilar y la mayoría de ellas han sido donadas por particulares o instituciones para agradecer su intercesión", explicaban los responsables de la organización del luminoso Rosario.

 

Junto a la Virgen

La emoción, no obstante, se desbordó cuando comenzaron a recorrer las calles algunas de la carrozas más queridas por los zaragozanos. Es el caso de espectacular escenografía de la Venida de la Virgen, único grupo esculpido en madera, dado que el Rosario no admite elementos que no sean en cristal. Esta talla, que es la excepción, es una obra del escultor Francisco de Borja y está datada en el año 1903. Los adornos florales y los nuevos faroles dieron más realce -si cabe- a la carroza que llevan las Damas de la Corte de Honor y Caballeros del Pilar.

"El público se emociona mucho también con la carroza del templo del Pilar, que está compuesta por 30.000 piezas y representa con exactitud el interior y las cúpulas de la basílica", explica el vicepresidente de la cofradía. Este grupo, del año 1872, es el favorito de los turistas, sobre todo, cuando la carroza recorre la plaza del Pilar y brinda estupendas estampas con las torres reales y las acristaladas sobrepuestas.

"Recuerdo que fue muy bonito también el año que el Rosario tuvo que cruzar el Ebro por las obras del tranvía", comentaba Mercedes Lázaro, esperando ver pasar a sus familiares, apostada en una esquina de la calle del Sepulcro. "Cuentan que sopló muy fuerte el cierzo aquel año -continuaba-, pero la hilera de faroles sobre el puente de Piedra fue realmente preciosa".

Otra de los momentos más esperados del Rosario es la salida de la última de las carrozas, la de la Hispanidad, que fue en su día donada por el Ayuntamiento y es portada por los miembros de la Policía Local. Fue construida por Manuel y José Romera en 1946 y representa una enorme barca -es una de las más voluminosas-, que recuerda a la Santa María, uno de los barcos con los que Colón alcanzó América.

"Mi momento preferido es cuando este ‘festival de luces’ pasa junto al manto de flores de la Virgen", decía Mariano Fustero, tratando de captar con su cámara una imagen de las tulipas de color rojo de los misterios gozosos con los claveles también rojos del manto. "No me pierdo el Rosario ningún año. Las vidrieras son preciosas y uno se pregunta qué paciencia deben tener los artesanos que las confeccionan", decía Fustero, que recordaba cómo hace dos años hubo que suspender este acto por la lluvia y se tuvo que conformar con ver las piezas -iluminadas, eso sí- en el interior de la iglesia del Sagrado Corazón.

Mientras unos se maravillaban con las carrozas en la plaza o junto al paño mudéjar de la Seo, los participantes que acompañaban los pasos procuraban ir a buen ritmo porque la procesión no debía prolongarse más allá de las tres horas. "La idea es que nos recojamos a las 22.30, pero es difícil hacer el cálculo porque varía dependiendo el volumen de personas. Tenemos además el inconveniente de tener que desalojar la plaza del Pilar en torno a las 21.30, porque comienza a llegar gente para los conciertos y otras actividades", cuentan los responsables de la cofradía.

Numerosos detalles

La marcha fue bastante fluida, si bien en algunos momentos se produjeron inevitables parones, que los portadores aprovechaban para aliviarse del intenso calor. También pasadas las 21.00 se interrumpió el Rosario momentáneamente en San Vicente de Paúl por el paso de ambulacias y Policía. Los curiosos empleaban estos parones para acercarse y ver los faroles al detalle. El dedicado a Santo Domingo de Guzmán, con sus 70 vitrales, era de los más observados, ya que esta era la segunda vez que podía verse en la calle.

Cuando llega la cabeza de la procesión comenzaba a llegar de nuevo a la plaza de San Pedro Nolasco, apenas acababan de salir los últimos oferentes en incorporarse. Es difícil calcular cuántos espectadores se dan cita a lo largo del recorrido, pero en más de una ocasión se ha cifrado en unas 150.000 personas entre participantes y seguidores.

Por cierto, quienes no pudieran acercarse ayer a ver los faroles en el que fue ya el 129 aniversario de la procesión han de saber que las carrozas son expuestas durante todo el año en el templo del Sagrado Corazón. Todo el año, menos los 13 de octubre, y ya queda menos para el de 2019.

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