Trinidad Villaverde y Margarita Solano: "Somos mensajeras, llevamos a la Virgen los deseos de la Ofrenda"

Son madre e hija y se encargan desde hace más de diez años de coordinar al equipo de trabajadores y voluntarios que recibe los ramos en la Ofrenda de Flores de las Fiestas del Pilar bajo la estructura del manto

Teresa Villaverde (derecha) y Margarita Solano, posan con ramos de flores, junto a una imagen de la Virgen, en la floristería Los Sitios, en Zaragoza.
GUILLERMO MESTRE

En la Ofrenda no se desperdicia ni una sola flor. Ni un detalle de los ramos se queda por el camino. Mensajes con agradecimientos, fotografías de un familiar enfermo..., todo se guardará en la enorme estructura multicolor, pues de eso se encarga el equipo de voluntarios, trabajadores y organizadores que se afanan para que el paso de cientos de miles de oferentes sea tan ágil como emocionante. Porque, si la Ofrenda de Flores es el acto más bonito y multitudinario del Pilar es gracias, en gran parte, a gente como Trinidad Villaverde y Margarita Solano, que reciben las flores de los oferentes y se encargan de coordinar a ese gran equipo de trabajadores.

Son madre e hija y llevan más de una década dentro del equipo de la Ofrenda. Trinidad trabaja en una administración de la DGA y Margarita es profesora de Primaria en un centro de Zaragoza. «Me lo propuso una amiga –recuerda Trinidad–, me comentó que necesitaban gente para la Ofrenda y me pareció una manera muy bonita de participar en el acto. Se lo propuse a mi hija, que también aceptó. Y llevamos así más de diez años, no lo cambiaríamos por nada». Es una jornada agotadora, que empieza a las 6.45 y que para Trinidad Villaverde a veces no termina hasta bien pasadas las 21.00, «porque me gusta estar hasta el final. El turno es hasta las 16.00, y mi hija suele irse entonces para estar con la familia y sus amigos, pero yo me quedo. Hay algo ahí que me hace sentir bien, una conexión difícil de explicar».

La emoción de recoger las flores en la Ofrenda

Margarita intenta poner en palabras la emoción que supone su trabajo coordinando a trabajadores y voluntarios de la Ofrenda:«La fila es muy larga y la gente aguarda horas para poder llegar a nosotras. No todos llevan grandes ramos, los hay que solo portan una flor, porque no tienen más dinero. Pero todos lo entregan con un mensaje:un deseo de ayudar a un ser querido que está enfermo, un recuerdo a alguien fallecido... “Por favor, que llegue a la Virgen”, nos dicen. Sentimos su emoción y la trasportamos. En realidad, somos mensajeras que llevan hasta la Virgen los deseos de la Ofrenda». Y es cierto que los trasmiten. Que esa pequeña flor, si es necesario, se depositará en lo más alto si ese era el deseo, «se lo pedimos a los compañeros de la estructura, que tienen mucho cuidado de no dañar ramos ni perder los papeles o las fotografías –asegura Margarita–. «Y no se desperdicia ni una flor, que nadie crea que alguna puede ir a la basura. Todas las que se pueden caer qen el proceso se recogen con la escoba por la tarde y se crean más ramos para la Virgen».

Las dos coinciden en que la Ofrenda es más que un acto religioso, «es un encuentro espiritual que trasciende cualquier religión. En el equipo de trabajadores hay musulmanes también, y no están allí por dinero. En una jornada larguísima, en la que no puedes sentarte ni un momento y apenas descansas para comer, solo se reciben 60 euros. Nadie acude allí por el dinero, es un tema de devoción», considera Trinidad Villaverde.

Más de 700 grupos y colectivos transportan hasta ocho toneladas de flores en las 14 horas que suele durar la Ofrenda. «Y cada vez se ven más participantes extranjeros –destaca Margarita–. Zaragoza es una ciudad de unión, no hay tensiones en la Ofrenda. Y esos buenos sentimientos nos llegan también a nosotras: después de tantos años, incluso hay oferentes que nos traen bizcochos y comida como agradecimiento por estar ahí cada 12 de octubre para coger su ramo».

En ese equipo de 120 personas también hay voluntarios, que no reciben dinero, solo la oportunidad de ayudar en el acto más colorido y emocionante de las fiestas. La Virgen es, en realidad, una madre a la que se quiere y que nos quiere a todos, seamos como seamos.

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