El Espacio Zity recibe a Vetusta Morla y su éxito cincelado desde el instituto

El de la banda madrileña (21.30) es uno de los conciertos más esperados por la afición en esta semana.

Vetusta Morla
Jerónimo Álvarez

Vetusta Morla lleva diez años en la cima nacional, algo más de un lustro en posición envidiable dentro del mercado latinoamericano y dos décadas en funcionamiento. Seis chavales amigos desde el instituto, con la salvedad del bajista Álvaro Baglietto, que igualmente está en el grupo desde hace muchos años, antes de que subieran a lo alto de la ola. Un equipo compacto que ha recogido los frutos de su trabajo y aspira a mantener la ilusión por otros veinte años, como mínimo. Hoy actúan en el Espacio Zity de Valdespartera (21.30) y la cosa apunta a lleno.

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David García, el batería del grupo desde el primer compás (también es percusionista) recuerda con cariño los años en la mina del amateurismo hasta que el éxito masivo sonrió a los ‘vetustos’. “Fueron años de aprendizaje y disfrute, de componer, de horas y horas en el local; la música nos unía a la hora de expresarnos y ahí tenías el fin mismo del asunto; claro, se añadían pequeñas metas, como grabar algo y tocar en Madrid. Girar era más bien un sueño, porque ninguno vivíamos de la música; de hecho, yo fui el primero en dejar mis estudios para dedicarme a esto. Poco a poco, con algunas sorpresas, nos dimos cuenta de que el proyecto podía tener un futuro y que quizá merecía la pena intentar grabar un disco. Ahí dimos con Manuel Colmenero y Javibu Carretero de Sonovox, y lo demás fue rodando. Creamos nuestro sello al ver lo que costaba grabarlo, porque no queríamos publicar si no era con unas mínimas condiciones. Como resultó que nuestros trabajos nos permitían hacer bastante bien todo lo necesario para sacar adelante la grabación, nos lanzamos; administración, comunicación, generación de material audiovisual de promo, fabricación de discos, diseño… nos repartimos las tareas”.

Por muy amigos que fuesen todos, manejar tantos egos siempre es complicado. “Hay que intentar buscar el equilibrio -explica David- y ayudarse. Estamos de la mano sobre una estructura muy frágil, y si alguien se cae, le ayudamos a levantarse; si otro se viene demasiado arriba, le bajamos al plano común. Ten en cuenta que nuestros lazos vienen del colegio y que antes de lograr repercusión pasaron diez años, la cosa nos pilló ya cerca de la treintena y ahí no te vuelves tan loco, el éxito abruma menos. Álvaro llegó después, y de una manera muy curiosa; estuvo viendo el último concierto del anterior bajista, que había decidido dejar la banda, y le gustó mucho hasta el punto de decir que le hubiese encantado ser del grupo. Como quedó libre el puesto, cuando dimos voces para llenarlo enseguida vino a hacer una prueba; dijo que tenía que ser él, y así ocurrió”.

Lo de ser profetas en su tierra no es algo que preocupe a Vetusta Morla, aunque sin duda son queridos en Tres Cantos. “Eso de profetas tendrían que decirlo otros. Nosotros hemos crecido allá, es un gran sitio para ser niño, tenemos a la familia en Tres Cantos y volvemos constantemente, hace apenas unos días rodamos un programa de televisión allá”.

Además de Pucho, el vocalista de Vetusta, David ha trabajado con otros dos líderes escénicos singulares en la música española actual: Jairo ‘Depedro’ Zavala y Julián Maeso, con quien formó en SpeakLOW durante la pasada década. “Con Jairo íbamos a dúo antes de que grabara su primer disco, pero luego ya siempre ha contado con Calexico de banda; es un gran artista. Cuando puedo me junto con él y tocamos algo, o me subo al escenario en un concierto suyo. Con Julián tocaba bongó y cajón flamenco; mi hermano es percusionista y maestro de cajón, aprendí con él. Con Julián hacíamos algo jazzeado, con toques de funk y soul. Aunque Vetusta no me deja mucho tiempo, trato de ejercitarme con eso cuando puedo. En los viajes te nutres de toques e instrumentación autóctona de cada sitio, pero también pasa dentro de España, cada vez me interesa más la música tradicional y la inmensa variedad de instrumentos originales que estoy conociendo”.

Desde su posición trasera y centrada, David ve la acción en una tribuna privilegiada de la que además es parte... y metrónomo. “Son tantos años que estoy acostumbrado a ese puesto, que parece casi el de un portero protegiendo el arco. Me gusta esa responsabilidad: en otras músicas el ritmo está más compartido, pasa pro ejemplo en el flamenco, pero en el rock lo marcas tú todo. En Vetusta tocamos con claqueta y esa guía es un caminito para todos, tienes más margen para enfatizar. A pesar de que la claqueta también exige, puedo experimentar con ritmos más nerviosos o ir casi hacia atrás, justo por detrás de la claqueta, siempre según el tipo de canción que sea. Me gusta salirme un poco del papel típico de batería, disfruto con las canciones las más salvajes y también con las que invitan a bailar; en otras ocasiones se busca generar texturas y matices, jugar con la batería como si fuera un instrumento melódico. En fin, disfruto siempre que siento que puedo sacarle más partido a mi instrumento.

Vetusta toca hoy en la ciudad natal de su compadre Enrique Bunbury. La amistad surgió de la camaradería y ha derivado en colaboraciones artísticas. “Hablaba muy bien de nosotros. Todos conocíamos a Héroes, claro, y también habíamos seguido su carrera en solitario. Cuando finalmente tratamos con él ya hablamos de la posibilidad de hacer algo juntos, y luego nos invitó a su ‘Unplugged’ de la MTV en México DF, estuvo genial. Nosotros también le invitamos en un bolo nuestro en la misma ciudad, subió y cantó ‘Maldita dulzura’. De hecho, ya había grabado una versión de la canción para una iniciativa de Radio 3 que llevó Ángel Carmona, llamada ‘Versión imposible’, en la que se proponía a un artista español que hiciese una versión de otro con la condición de que ambos estuviesen activos, generando así una cadena de versiones. Nosotros hicimos ‘Tengo un trato’ de La Mala.

Hoy tocarán ante una audiencia entregada. “En Zaragoza siempre se disfruta, ya hemos estado en las fiestas antes y sabemos que nos espera mucha gente. Lo daremos todo, de eso podéis estar seguros”, concluye David. 

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