El americano que encontró y perdió para siempre a la mujer que le enamoró en la Scratch

Peter Szyjka consiguió retomar el contacto con su exmujer a través de HERALDO. Esta es la secuela de aquella historia y no habrá tercera parte.

Peter Szyjka en la época en la que conoció a Sara

Ha pasado un año desde que publicamos su historia. La de aquel piloto americano que buscaba a la zaragozana que le había robado el corazón 34 años atrás en la antigua discoteca Scratch. Como digo, ha pasado un año y en un año pasan demasiadas cosas. En este caso, una secuela completa para aquel relato que, por desgracia, no tendrá tercera parte. Hace unas semanas, Peter se presentó por sorpresa en la redacción de HERALDO provisto de una maquinita traductora de bolsillo, una expresión seria y un objetivo firme: quería contarnos la segunda parte y quería que publicarlo sirviera para algo.

Empecemos por el principio. Peter Szyjka es un antiguo oficial del Ejército del Aire estadounidense. Tiene 66 años y, hace uno, se puso en contacto con HERALDO para que le ayudásemos a localizar a aquella chica "tan decidida, agresiva y mona" que había conocido una noche, hace ya mucho tiempo, mientras estaba destinado en la base americana de Zaragoza.

Corría el año 83, Peter sumaba 32 y Sagrario (Sara para los amigos) tenía 21 y fue para él un vendaval del que no pudo evitar enamorarse. Ella se mudó por él a California, dos años después se casaron en Michigan y otros dos y muchos malentendidos más tarde, ella cogió un avión y se volvió. El choque cultural, la falta de vida social en las bases militares por las que pasaron, la excesiva dedicación de él a su trabajo... Sara se sentía perdida en aquella vida lejos de su entorno y terminaron divorciándose, aunque el tiempo ha demostrado que él nunca la olvidó ni supo perdonarse haberla perdido. Treinta años después, se decidió a "enmendar algunos errores" y nos escribió para ver si podíamos hacer algo para encontrarla.

Sara apareció y, aunque con ciertos reparos iniciales, se prestó a retomar el contacto con el americano. Cuando se publicó la historia los dos estaban contentos, habían quedado en hablar por videollamada cada viernes e incluso acordado que él vendría a verla a Zaragoza para Navidad.

Planes de futuro

"¡Uy!", exclama con una pícara sonrisa Margarita, la tía de Sara, cuando se le pregunta por cómo digirió su sobrina esa 'vuelta al pasado'. "Estaba irreconocible. Se le ponía una sonrisa en la cara cuando le preguntábamos por el tema... Yo siempre le decía 'ay Saraaa'", dice recreándose en esa 'a' final del nombre de su sobrina. "Le pinchábamos con que acabaría volviendo a Estados Unidos pero ella decía que no, que no y que no; que de aquí ya no se movía. Que si acaso viniese él", cuenta divertida.

Y la cosa es que a Peter también se le pasaba esa idea por la cabeza. Cuando retomaron el contacto, con la "experiencia que da la madurez", quedaron en ser prudentes, en ir hablando poco a poco, en no hacerse demasiadas ilusiones y en que ninguno se precipitaría. Pero la verdad es que Margarita no recuerda haber visto a su sobrina tan ilusionada en años y que Peter, sin decirle nada, se planteaba un futuro de jubilado en España junto a ella. Y la idea le gustaba. Y mucho.

Efectivamente se vieron en Navidad. Él vino, pasearon por las calles de una ciudad que Peter encontró muy cambiada y visitaron a la familia de Sara. Ahora, por desgracia, es cuando toca cambiar el tono del relato y empezar la parte del 'y la perdió para siempre'.

Sara y Peter, la pasada Navidad, en Zaragoza

"Ay, el tabaco"

Al poco de volverse a Cincinnati, donde Peter trabaja como profesor de Matemáticas en la universidad, a ella le detectaron un agresivo cáncer. "Fumaba mucho", sentencia él con enfado. Hacia ella, hacia él y hacia todas las personas que ha visto pasar fumando mientras esperaba a Margarita sentado en la fuente de la plaza de España de Zaragoza. "Sara fumaba mucho y no supe hacer que lo dejase. Cuando estábamos juntos, de jóvenes, lo intenté alguna vez pero ella nunca se lo tomó en serio. Si me hubiese esforzado más, o si hubiese sabido mantenerla a mi lado, quizás no hubiese fumado tanto ahora", dice para sí en inglés mientras esconde la cara entre las manos en una mesa del Café del Tibet.

"Cuando nos reencontramos, fumaba mucho más de lo que recordaba. Tuvo una vida dura pero ella siempre fue muy estoica y muy trabajadora. Estoy convencido de que usaba el tabaco como muleta", insiste, encerrado en la idea de que ese vicio es la causa por la que Sagrario murió a principios de verano, a los 55 años. Todo fue muy rápido. Falleció el 4 de julio, antes de tener tiempo para volver a verse una segunda vez. Fue un miércoles. El viernes anterior, ella ya no se había conectado para la videollamada de rigor. El siguiente, evidentemente, tampoco lo hizo. Él no lo supo hasta varios días después, cuando logró contactar con unos familiares.

Margarita trata de restar importancia al tema del tabaco y habla de antecedentes familiares, de la presencia del cáncer en su familia y de una enfermedad que Sara arrastró durante años. Peter, sin embargo, insiste en señalar al tabaco, hábito que resulta el principal factor de riesgo para desarrollar otros muchos tipos cánceres, además del de pulmón. El tabaquismo, por ejemplo, es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de vejiga y los fumadores tienen el triple de posibilidades de padecerlo debido a los residuos de nicotina que se van acumulando poco a poco. De hecho, el hábito de fumar causa alrededor de la mitad de todos los cánceres de vejiga, tanto en hombres como en mujeres, tal y como explica en su web la Sociedad Americana contra el Cáncer. 

Al poco de publicarse este artículo, la familia de Sara se puso en contacto con nosotros para matizar que el cáncer que se le detectó a ella a principios de año era de hígado. En sus estudios, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer también relaciona el tabaquismo con el desarrollo de este tipo de tumores aunque, en el caso de Sara, había que sumar otros problemas de salud.

"¿Hay algo, Peter, que te quedases con ganas de decirle a Sara?". Y el hombre rompe a llorar viendo cómo de repente se ha ido al traste su ilusión de tener una segunda oportunidad con ella. "Demasiadas. No me hagas esa pregunta", logra decir.

Al despedirnos, nos cuenta la idea que ya ha ido tomando forma en su cabeza. Se aferra a la idea del tabaco y ha decidido que el verano que viene vendrá a España y hará el Camino de Santiago desde la frontera con Francia en una especie de campaña antitabaco. "Por Sara -dice- , y porque si dar a conocer la historia sirve para que una sola persona en el mundo reduzca el consumo de tabaco, todo habrá merecido la pena".

Peter y Margarita, la tía de Sara, el padado 24 de julio en Zaragoza

 

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