Vino a cuidar niños a Zaragoza y la obligaron a hacer 15 servicios sexuales al día

La Audiencia de Zaragoza juzga a una pareja colombiana para la que la Fiscalía pide penas de 6 años de cárcel por explotar sexualmente a compatriotas en un piso de Miguel Servet.

Los acusados, durante el juicio celebrado en la Audiencia de Zaragoza.
Toni Galán

La Audiencia de Zaragoza sentó ayer en el banquillo de los acusados a Anny Elizabeth M. R. y Yaxon A. G., una pareja de origen colombiano a la que tres compatriotas denunciaron en julio de 2017 por, supuestamente, obligarles a ejercer la prostitución en una vivienda de la capital aragonesa. Aprovechando un descuido de sus presuntos explotadores, una de las víctimas escapó del piso y se presentó en la comisaría de Delicias, donde contó a la Policía que había venido a España para cuidar niños y ancianos y había acabado haciendo hasta 15 servicios sexuales diarios.

Los acusados, para los que la Fiscalía pide ahora sendas penas de 6 años de cárcel, niegan que obligaran a estas personas a prostituirse y aseguran que "lo hacían libremente". "Nosotros no reclutamos ni engañamos a nadie. Nos conocíamos desde la infancia y éramos amigas. Todo el mundo tenía llaves para entrar y salir cuando quisiera del piso que alquilamos en la calle Miguel Servet", declaró la acusada, a la que todos conocen por su nombre de guerra: Angie Escobar. Según esta, todos estaban aquí "contentos y felices" y la única razón por la que les denunciaron fue "por resentimiento". "Un día se pelearon entre ellas por celos y me reprocharon que no les sacara la cara", apuntó.

Los denunciantes no se presentaron al juicio, por lo que hubo que reproducir las grabaciones de las declaraciones que hicieron en su día ante la jueza instructora. A esta le contaron que fue Angie quien les convenció para viajar a España y quien se encargaba aquí de recaudar "todo" el dinero que obtenían haciendo servicios sexuales. "Si ganábamos 800 euros en un fin de semana, 400 eran directamente para ellos. Y la otra mitad se la quedaban también diciendo que era para pagar los 3.500 euros que les debíamos por los billetes de avión", manifestó una de las denunciantes.

"Trabajábamos hasta con la regla"

La mujer que se presentó en comisaría diciendo que había logrado escapar de sus explotadores aseguró que eran forzadas a ejercer la prostitución prácticamente todos los días, incluso cuando tenían la regla. "Nos obligaba a meternos una esponja en la vagina para seguir trabajando", manifestó una de las denunciantes cuando compareció en sede judicial. Esta dijo que llegó engañada a España, mientras que los otros dos denunciantes reconocieron que les habían dicho que venían a prostituirse.

En lo que coincidieron los tres denunciantes fue en que les obligaban a vender droga a los clientes, de ahí que la Fiscalía atribuya a los encausados dos delitos: uno de explotación sexual y otro contra la salud pública. Y lo cierto es que, durante el registro de la vivienda, además de 1.585 euros en efectivo ocultos en una caja fuerte, la Policía encontró varias papelinas de cocaína.

Las defensas, a cargo de José Luis Melguizo y Javier Arbe, entienden que la acusación no se sostiene y recuerdan que ni siquiera han podido interrogar a las denunciantes. Por ello, piden la absolución de sus clientes.

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