El acusado de quedarse dinero de la bolera de Plaza insiste en que es una excusa para echarlo por gay

Niega que sustrajera 140.000 euros y dice que lo despidieron por ser homosexual. Sus jefes resaltan que trabajó 9 años en la empresa y nunca les importó su orientación sexual. 

El acusado, Cristian C. P., este martes en la Audiencia de Zaragoza.
Aránzazu Navarro

Cristian C. P. negó este martes de nuevo haberse quedado con 140.000 euros de la recaudación de la bolera y el salón de máquinas recreativas que dirigía en el centro comercial Plaza. El joven aseguró al tribunal de la sección Sexta de la Audiencia Provincial de Zaragoza que ingresaba semanalmente la recaudación. Se defendió alegando que sus jefes se llevaban habitualmente dinero en efectivo y en negro y que por eso no cuadraban las cuentas, e insistió en su argumento de que lo acusan de apropiación indebida para ocultar que realmente lo despidieron por ser homosexual.

Sin embargo, los responsables de las empresas han rechazado esta acusación de homofobia argumentando que, de ser así, no habría estado trabajando durante nueve años para ellos. Añadieron que en 2014 entregó el modelo 145 de la Agencia Tributaria para comunicar un cambio en su estado civil (se casó con un compañero de trabajo) y no ocurrió nada ni pusieron ninguna pega.

"Para nosotros su orientación sexual es intrascendente. Tenemos negocios en España que casualmente están regentados por gays desde hace años y no supone ningún problema", ha declarado Nicolás Q., el administrador de las mercantiles Ozone Games y Ozone Bowling SL.

Su padre, José Antonio Q., se ha expresado en términos similares y añadió que, además de un perjuicio económico, para él fue una "decepción personal" porque confiaba en él.

La Fiscalía y la acusación particular, a cargo del abogado Javier Osés, mantienen que Cristian C. P. se quedó con la recaudación de diez semanas entre abril y septiembre de 2017. Señalan que la primera vez que dejó de ingresar el dinero motivó llamadas de teléfono del contable desde Alicante, sede de las empresas, para pedir explicaciones, y solo recibió excusas como que necesitaba ayuda para llevar las monedas de euro al banco porque varios miles pesan mucho y no le había dado tiempo.

Lo que sí ha admitido Cristian C. P., defendido por Héctor Cinca, ha sido que el 26 de septiembre, cuando iba a ingresar 13.250 euros, le abrieron el coche que había aparcado en la calle de Arias, en las Delicias, y se los quitaron. "No denuncié porque llamé a mi jefe y me dijo que no hiciera nada", ha justificado cuando le han preguntado por que no comunicó el hecho a la Policía. Ha añadido que hasta septiembre de 2017 le habían tratado bien, pero que desde ese mes le dijeron que un "maricón" no podía trabajar allí y lo despidieron. Sus declaraciones solo han sido ratificadas por su hermano, que también fue despedido. 

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