¿Apropiación indebida o despido por homosexual?

La Audiencia juzga al empleado de una bolera de Plaza por apropiarse presuntamente de 140.000 euros. Él lo niega y alega que el jefe tuvo un comportamiento de odio y acoso contra él al descubrir que era homosexual y lo despidió alegando falsamente que se había quedado dinero.

El juicio se celebrará en la Audiencia de Zaragoza.
Guillermo Mestre

La Audiencia Provincial de Zaragoza juzgará esta semana a Cristian P. por quedarse, según le acusan sus antiguos jefes, 140.000 euros de su empresa. Sin embargo, él afirma que no cogió ningún dinero ajeno y que lo que pasó fue que lo echaron del trabajo al descubrir que era homosexual, pero no se les ocurrió mejor manera de justificar ese despido que decir que les había sustraído esa cantidad.

Los hechos difieren tanto según quien los relata que tendrán que ser las pruebas las que lleven al tribunal a una conclusión certera.

Cristian P. trabajó durante nueve años en una bolera y un salón de máquinas recreativas de Plaza. Empezó como camarero pero a los dos años le hicieron responsable de la sala y entre sus tareas se encontraba la de recaudar las cajas de ambos negocios, custodiar el dinero e ingresarlo en el banco.

Según la acusación particular, en abril de 2017 el contable de la empresa, que desarrolla su labor desde Alicante, constató que el empleado no había ingresado la recaudación de la primera semana de ese mes y le llamó por teléfono para pedirle que lo hiciera y que, además, así evitase que se acumulara el dinero en efectivo en las oficinas de Plaza. La empresa alega que la respuesta del acusado fue decir que tenía mucho trabajo y que no le había dado tiempo, pero esta situación se repitió durante diez semanas más entre mayo y septiembre.

Ante las excusas dadas a sus jefes por teléfono o por correo electrónico a sus jefes -como que estaba enfermo, por ejemplo- el 26 de septiembre el dueño de las empresas se desplazó desde Alicante hasta Zaragoza para pedirle explicaciones. Fue entonces cuando le dijo que el día anterior le habían robado el dinero del coche que había parado en un camino. También que no había querido presentar denuncia hasta consultarlo con la empresa. Hasta la fecha no la ha presentado. 

Tanto para la acusación particular, a cargo del abogado Javier Osés, como para la Fiscalía, lo que pasó realmente es que Cristian P. se apropió indebidamente de 83.070 euros de la bolera y de 57.592 del salón de máquinas tragaperras. Por esa razón, el primero solicita para el acusado cinco años de cárcel y multa de 3.000 euros, mientras que la fiscal pide tres años de prisión y 2.160 euros de multa. Ambos reclaman la devolución del dinero.

Sin embargo, la defensa mantiene que ninguno de estos hechos son ciertos y que lo que ocurrió es que el titular de la empresa, al “descubrir” la orientación sexual de Cristian P., en una “actuación poco comprensible” despertó un “comportamiento de acoso y odio” hacia él que culminó con un despido a su juicio en ningún caso justificado y que ha pretendido basar en una supuesta apropiación indebida de la recaudación.

Recuerda que los hechos están impugnados en la jurisdicción social y pendientes de resolución. “Por lo tanto, lo único que motiva el presente procedimiento es enmascarar una incorrecta decisión empresarial y una vulneración de derechos fundamentales", recoge el abogado Héctor Cinca en su escrito de defensa.

Además, expone que simultáneamente la empresa despidió a un hermano de Cristian P. que también trabajaba en las mismas empresas y que aunque le confesaron que contra él no tenían nada porque él “sí que era un hombre” (heterosexual) pero como era hermano de Cristian P. no quedaba más remedio que despedirlo.

“Ambos despidos fueron simultáneos con acusaciones igualmente peregrinas e infundadas”, afirma en el escrito.

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