La mecha de Acción Poética prende en el barrio Oliver

El IES María Moliner del barrio Oliver, centro calificado como de difícil desempeño, ya cuenta con su propio verso en uno de los muros del centro.

Acción poética en el Instituto María Moliner de Zaragoza
C. I.

 

“Fue una grata sorpresa y un honor para mí”. Así comienza el relato de Rafael López Insausti, autor del libro ‘Muros de besos’, sobre la historia del nuevo mural que ya luce sobre el muro de la entrada del Instituto de Educación Secundaria María Moliner del barrio Oliver de la capital aragonesa. Fue una de las profesoras del centro, Yolanda Caudavilla, profesora de 2º de E.S.O., quien planteó esta iniciativa al escritor que ha causado furor en el centro.

“La idea de Yolanda era motivar a los chavales para que eligieran una frase para protagonizar este mural, quería que participaran, que se sintieran parte de esto, que se esforzaran. Desde luego, para mí ha sido una experiencia maravillosa”, añade López. Además, durante todo el proceso contaron con la compañía del fotógrafo del libro publicado por ‘Mira editores’, el zaragozano Jorge Sesé, que casualmente fue estudiante del instituto.

En la actualidad, se trata de un centro calificado como de difícil desempeño debido al perfil del alumnado, según datos de la dirección del centro formado por 120 estudiantes, el 90% de etnia gitana. “Nuestro reto diario es fomentar la asistencia a clase, ya que la mayoría de ellos vienen aquí porque tienen que estar. Queremos que comprendan que venir a clase realmente les va a aportar cosas positivas el día de mañana”, asegura Caudevilla.

Hoy, y tras un par de semanas de preparativos entre los que han incluido preparación del fondo blanco sobre el que hoy reposa el verso, que llegasen las plantillas de cartón y que el tiempo se pusiera de su parte, la cita ‘En mi diccionario los besos los defines tú’ luce en la entrada principal del instituto bajo el sello de ‘Acción Poética’.

Además, el autor visitó el centro para presentar su último libro que habla precisamente de esta forma de expresión de poesía urbana y de varias manifestaciones que han tenido lugar en Zaragoza, y proponer la iniciativa a los estudiantes, todos ellos de entre 14 y 16 años. Tras conocerlo, López describe el instituto como “una trinchera de gente valiente que lucha por integrar a chavales que están fuera del sistema”.

En opinión de Caudevilla, la verdadera artífice de esta iniciativa, la pedagogía tradicional no siempre funciona, y es en estos casos en los que es necesario echar mano de la creatividad y la originalidad. “Queríamos llamar la atención de nuestros estudiantes, sobre todo de los que tienen menos inquietudes por el estudio”, añade.

Pero, ¿cómo engancharlos? “Tal vez no les llame la atención hacer una redacción sobre papel, pero cuando les dijimos que íbamos a pintar la fachada del centro y que queríamos contar con sus ideas cambió la cosa”, asegura.

Una herramienta motivacional

De repente, los jóvenes del centro comenzaron a redactar sus propios micropoemas y versos, que luego fueron sometidos a debate en el aula con el resto de sus compañeros. Según su maestra, su grado de implicación fue impresionante. “Durante varios días estuvieron inmersos en la lectura de poesía, buscando frases en internet, escribieron sus ideas… utilizaron sus teléfonos para algo distinto a lo que están acostumbrados”, recuerda Caudevilla.

Por su parte, desde la dirección del centro aseguran que la iniciativa parte de una base muy clara, que los estudiantes sientan suyo el instituto “Para nosotros es muy importante fomentar el sentimiento de pertenecía y las emociones positivas con respecto al centro formativo porque creemos que es un motivación para estos jóvenes”, explica María José Andaluz, su directora.

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