Se enfrenta a 12 años de cárcel por continuos abusos a su sobrino en reuniones familiares

l Durante el juicio declaró otro familiar del acusado, que también fue víctima de este hombre hace dos décadas.

El juicio contra Ángel Francisco C. M. se celebró este miércoles en la Audiencia.
Oliver Duch

La Audiencia de Zaragoza juzgó este miércoles a un zaragozano que está acusado de abusar del nieto de su hermana durante ocho años, desde que el chico tenía 6 hasta que cumplió los 14. Durante la vista oral, tanto la Fiscalía como la acusación particular, consideraron probado que Ángel Francisco C. M. comenzó a realizar tocamientos al niño cuando tan solo contaba con 6 años aprovechando reuniones familiares, y con el tiempo fue agravando sus abusos.

Según estas acusaciones, durante una estancia en Uncastillo, cuando el menor tenía 7 años, el acusado "se las apañó" para quedarse solo en una habitación con él, se bajó los pantalones y le instó a que le tocara el pene y realizó idénticas acciones con el niño. Pasado el tiempo, cuando la víctima había cumplido 12 años, y hasta en dos ocasiones, Ángel Francisco C. M. le practicó felaciones (una vez en el portal de la vivienda del niño y la otra en el piso del acusado en Nochevieja, aprovechando que el nieto de su hermana se había quedado a dormir allí) y en uno de esos episodios, incluso, le obligó a practicarle una a él. "Se trata de unos hechos de extraordinaria gravedad", señaló el fiscal José Luis Edo, que pidió una pena de 12 años de cárcel por un delito de abuso sexual y 6.000 euros en concepto de responsabilidad civil. La acusación particular, ejercida por Carmen Alquézar en nombre de la familia del menor, solicitó la misma pena de prisión pero elevó la responsabilidad hasta 24.120 euros por los daños morales, las secuelas y el coste de la terapia a la que se están sometiendo tanto la víctima como sus padres y su hermana pequeña.

Ángel Francisco C.M., que se encuentra en prisión preventiva, negó los hechos, aunque reconoció parte de ellos, como que estuvo desnudo en la misma habitación con el menor durante el fin de año de 2014, pero no le tocó, dijo. Su defensa, ejercida por Alejandro Sarasa, pidió la absolución.

La víctima, que tardó varios años en confesar los abusos y no dejó que sus padres denunciaran hasta pasado un año, declaró que lo mantuvo en secreto porque no quería "defraudarles" ni "torturarles". Preguntada sobre por qué tardaron en ir a la Policía, la madre dijo que el menor no quería. "Nos amenazaba con suicidarse si lo hacíamos", declaró ante el tribunal. Los forenses que examinaron al niño determinaron que sufría un cuadro compatible con los que sufren las víctimas de abusos.

En el juicio también declaró un sobrino de la esposa del acusado, que también fue víctima de abusos durante ocho años. Este testigo admitió que hace dos décadas, su tío le práctico felaciones y tocamientos. Estos abusos no tuvieron reproche judicial porque "se resolvieron en la familia", según declararon la víctima y el acusado.

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