La apertura de una calle de Santa Isabel, más de 30 años durmiendo el sueño de los justos

La asociación de vecinos ha iniciado un nuevo expediente para solicitar la ejecución de las obras de la calle de Oeste y descongestionar así el eje central del barrio.

La apertura de una calle de Santa Isabel, más de 30 años durmiendo el sueño de los justos
L. M.

Desde 1986 hay una reclamación archivada en el cajón de ‘asuntos pendientes’ de Santa Isabel. Aquel año, el Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza recogió la apertura de la calle de Salvador Valiente Aznar y la prolongación de la de Oeste para facilitar el tránsito de vehículos, pero no se pudo llevar a cabo porque existían retranqueos de diversas fincas en dichas vías. Tras más de 30 años durmiendo el sueño de los justos, la Asociación de Vecinos Gaspar Torrente ha iniciado un nuevo expediente para solicitar la apertura de la calle de Oeste, que ha hecho llegar tanto al Ayuntamiento de la ciudad como al Justicia de Aragón.

Durante el mandato socialista en Zaragoza de 2003 a 2007, con Agustín Martín Soriano como presidente de la Junta de Distrito de Santa Isabel, los servicios técnicos municipales pusieron en marcha el proyecto de obra, con un presupuesto de un millón de euros y un plazo de ejecución de nueve meses, “pero al final no se realizó por falta de dinero”, explica Isaac Garza, responsable de Urbanismo de la asociación vecinal. Desde entonces, según apunta el colectivo, “no consta que los presupuestos municipales de años posteriores hayan contemplado alguna partida para llevar a cabo la licitación y ejecución de la obra señalada".

El terreno de la calle de Oeste no es actualmente de propiedad municipal, pero en 2014 el Jurado Provincial de Expropiación Forzosa acordó fijar el justiprecio de los bienes expropiados en 326.564,08 euros. La valoración fue comunicada por el Consistorio a la parte propietaria, que no ha presentado ningún recurso al respecto, por lo tanto “bastaría con que el Ayuntamiento haga el ofrecimiento definitivo del pago y adquiriera el suelo para poder empezar las obras”, señala Garza.

La asociación vecinal mandó un escrito al alcalde de la ciudad, Pedro Santisteve, exponiendo la situación, pero el caso ha sido omiso. También solicitó una entrevista con Pablo Muñoz, concejal de Urbanismo, quien derivó el asunto a su asesor Luis Mangrané, “pero tampoco nos hizo ni caso”, aseguran desde el colectivo. “Los que hoy gobiernan en el Ayuntamiento son iguales que los que estuvieron al frente en años anteriores, marginan a barrios como Santa Isabel”, lamenta Garza, y subraya que “con los impuestos que pagamos los vecinos se podrían acometer este tipo de obras sin problema”.

Tanto el responsable de Urbanismo de la asociación Gaspar Torrente como Luis Salvador, el secretario, dicen que desde hace “más de 14 años los impuestos no son repercutidos en nuestro barrio ni en un 10%”. Consideran que se destinan a grandes obras de Zaragoza “con la consiguiente marginación de Santa Isabel”, algo que no entienden siendo que “hay graves problemas de movilidad desoídos durante años, no solo el tema de la calle de Oeste, también el de las líneas de autobús”.

La finalidad de la apertura de la calle de Oeste es conectarla con la calle de la Iglesia y descongestionar así el eje central del barrio, la avenida de Santa Isabel, algo que se ha empezado a conseguir con la avenida de los Estudiantes, pero los vecinos consideran que “esperar 30 años a esta obra ya es de justicia y necesitamos que de una vez por todas se pongan soluciones definitivas”.

Como otro ejemplo de la falta de atención que sufre el barrio, la asociación vecinal cuenta que “desde 2008 no se ha plantado ningún árbol en nuestras calles, habiendo casi 200 alcorques vacíos”. Además, en noviembre de 2017 se dijo que comenzarían unas obras para comunicar las calles de Víctor Jara y de Tomás Ostáriz, que se cortan  cuando llegan al cubrimiento del túnel de la Z-40, “y estamos a mes de febrero y ahí sigue el asunto, sin ejecutarse”, indica Salvador.

La propuesta de la apertura de la calle de Oeste ya se hizo extensiva el año pasado a los presupuestos participativos, pero los técnicos municipales argumentaron que “el coste era muy elevado y por eso no entraba abrir la vía, ya que entre la expropiación y la obra la cifra asciende al millón de euros”, apunta Garza. Los vecinos no esperan que la solución sea inminente. “Tras 30 años podemos esperar dos o tres más”, dicen, pero solicitan que el Ayuntamiento, al menos, lleve a cabo lo antes posible la expropiación y municipalice el terreno, “solo así la obra se llegará a hacer en algún momento”.

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