La cabeza de Augusto, de exposición en Madrid

Esta pieza arqueológica se halló en Tarazona en el año 1980 y está depositada en el Museo de Zaragoza.

La cabeza de Augusto, de exposición en Madrid

La cabeza de Augusto, hallada en Tarazona y depositada en el Museo de Zaragoza, es una de las 150 piezas que componen la exposición temporal ‘El poder del pasado. 150 años de arqueología en España’, organizada por el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

La muestra coincide con el 150 aniversario de la fundación del Museo y pretende poner en valor el proceso de construcción de la arqueología española y el nacimiento de la red de museos arqueológicos del país. Su objetivo es dar a conocer la historia y el desarrollo de la arqueología española para entender cómo se ha producido la construcción del pasado material del país y su presentación al público. Para ello, se cuenta con 150 objetos o conjuntos, procedentes de 68 instituciones colaboradoras, con los que se trata de plasmar una visión general, actualizada y crítica.

Un ejemplo es la cabeza de Augusto, uno de los tesoros arqueológicos más importantes de la historia de Turiaso. Se trata del busto del emperador César Augusto, hallado en 1980 en las excavaciones arqueológicas en el espacio que hoy ocupa el colegio público Joaquín Costa.

De pequeñas dimensiones y esculpida en sardónice, el origen de esta pieza se remonta a los tiempos del Emperador Trajano, entre los años 98 y 103 d.C. Tiene apenas 16 centímetros de alto y poco más de 10 de ancho, pero supone un sublime retrato del primer emperador romano.

El busto pertenece a la colección de arte romano del Museo Provincial de Zaragoza, pero hasta el 1 de abril puede contemplarse en esta exposición abierta en Madrid. Es una de las obras emblemáticas del museo, que en muy pocas ocasiones se concede en préstamo temporal a otras instituciones. De hecho, solo había salido de Zaragoza para viajar a Roma en el año 1997, para participar en la exposición ‘Hispania romana: desde tierra de conquista a provincia del Imperio’, y más recientemente, en 2016, a Florencia, donde formó parte de la muestra temporal ‘Splendida Minima’ de pequeñas esculturas preciosas de la colección Médici.

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