“En Miralbueno tenemos un autobús que nos lleva de ningún sitio a ninguna parte”

El Ayuntamiento de Zaragoza ha dado luz verde al diseño de una estrategia que mejore las conexiones del nuevo Distrito Sur con el resto de la ciudad, pero los vecinos de Miralbueno lamentan que ellos son “un barrio olvidado y con problemas de transporte que no se subsanan”.

“En Miralbueno tenemos un autobús que nos lleva de ningún sitio a ninguna parte”
Laura Mateo

La construcción del tranvía y la supresión del uso del autobús que conecta Zaragoza capital con Garrapinillos fue para los vecinos de Miralbueno “el principio del caos” de su movilidad. El pleno del Ayuntamiento de Zaragoza aprobó el pasado 24 de noviembre por unanimidad una moción de Chunta Aragonesista que instaba al Gobierno de la ciudad a diseñar una estrategia que mejore las conexiones del nuevo Distrito Sur con el resto de la capital. Aunque todos los grupos municipales coincidieron en la medida, los concejales del PP y Ciudadanos, Sebastián Contín y Alberto Casañal, advirtieron de que los problemas “no son exclusivos de ese entorno” y que “el barrio peor comunicado no es Arcosur, sino Miralbueno”.

Hasta que el tranvía entró en circulación, la línea 53 comenzaba su recorrido en Miralbueno y concluía el trayecto en la Puerta del Carmen, mientras la 52 también servía de nexo de unión con el centro de la ciudad. Sin embargo, desde hace más de cinco años “tenemos un autobús que nos lleva de ningún sitio a ninguna parte”, explica Ricardo Berenguer, presidente de la Asociación San Lamberto de Miralbueno.

El 53 parte actualmente del barrio y finaliza la ruta en la plaza de Emperador Carlos V, “algo que nos lleva a morir al tranvía si queremos seguir desplazándonos”, alegan desde la asociación. La única línea que les conecta hoy en día con el centro es la 52, pero los largos tiempos de espera están agotando la paciencia de los habitantes de la zona. “La media son 15 o 20 minutos, además, muchas paradas no tienen paneles que indiquen cuánto falta para que llegue el autobús ni marquesinas en las que sentarse y resguardarse, por lo que en invierno esto se hace insoportable”, cuenta Carmen Sierra, vecina del Camino del Pilón, la arteria principal del barrio.

A esto hay que sumar  la críticas por la supresión hace tres años del uso del autobús de Garrapinillos, “que recorre todo Miralbueno, va muy puntual y ofrece un buen servicio los fines de semana, pero por un conflicto de competencias entre la empresa que gestiona esta línea, Samar Buil, y Auzsa, no podemos utilizarla”, explica el portavoz vecinal, quien denuncia que “tenemos que soportar el tráfico y la contaminación que genera, pero solo podemos ver pasar el autobús, no utilizarlo”.

Miralbueno es uno de los distritos en crecimiento de Zaragoza, “con el índice de natalidad más alto de toda la ciudad”, subraya Berenguer.  Roza el horizonte de los 15.000 habitantes y percibe “una fiscalidad muy alta por parte del Ayuntamiento, sin embargo, los servicios para mejorar nuestra situación  no terminan de llegar”, lamentan desde la asociación San Lamberto, donde aseguran ser “un barrio olvidado y con problemas de transporte que no se subsanan”.

El conflicto del Bizi también ha llegado hasta el barrio. La frustrada extensión del servicio hace que Miralbueno siga sin disponer de estaciones de alquiler de bicicletas, a lo que los vecinos añaden el agravante de que “la empresa que lo gestiona, Clear Channel, está ubicada en la carretera de Madrid, por lo que para distribuir las bicicletas por la ciudad pasa por nuestro barrio”. Así pues, sucede lo mismo que con el autobús de Garrapinillos: “vemos por delante de nuestros ojos un servicio al que no tenemos acceso”.

En cuanto a carriles bici, el sentir general de los ciudadanos es que Miralbueno “es un cero a la izquierda, porque tenemos uno que va de Guatemala a Guatepeor”. Este se dirige desde la carretera de Madrid hacia la de Logroño, y aunque ahora el barrio cuenta con el Corredor Verde, desde San Lamberto exigen mejoras tanto en recorrido como en mantenimiento, ya que “por mucha pintura que pongan, la superficie del suelo sigue sin ser lisa”.

Berenguer insiste en que “la movilidad de Miralbueno es catastrófica y no hay visos de mejora”. La asociación vecinal dice que seguirá peleando fundamentalmente para poder hacer uso de la línea de Garrapinillos y para que aumenten las frecuencias de los autobuses que circulan por el barrio, aunque el portavoz vecinal mantiene que “en un corto espacio de tiempo no va a haber arreglos, son muchos años buscando soluciones y cada vez perdemos más la esperanza”.

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