José María Gracia 'Machillo': "Quiero a mi pueblo y lo hago encantado"

El ‘hombre semáforo’ de Quinto lleva 20 años regulando el tráfico de la N-232 a las horas de entrada y salida del colegio. Hoy recibe un homenaje.

José María Gracia 'Machillo' controla el tráfico mientras varios vecinos cruzan la N-232.
Oliver Duch

Los niños saludan a José María Gracia ‘Machillo’ mientras él, sin quitar la vista de la carretera, controla que los vehículos han frenado al llegar al paso de cebra situado junto a la entrada del colegio Fernando el Católico de Quinto, al que lleva acudiendo cinco veces al día durante los últimos 20 años. En todo este tiempo tan solo ha faltado a su cita en "poquísimas ocasiones". "Si algún día no vengo, la gente me echa en falta", aseguró. Y es que, vestido con un chaleco reflectante, y con la ayuda de una señal de stop, avisa a los conductores de que paren cuando circulan por la carretera nacional N-232 para permitir que crucen los niños. "Estoy encantado y lo hago porque quiero mucho a mi pueblo. Aquí estaré mientras pueda", explicó sin dejar de vigilar el tráfico.

Para reconocer su labor desinteresada, el Ayuntamiento y la asociación de madres y padres del centro escolar le han organizado esta tarde un homenaje en la casa de cultura. Será un acto emotivo, que coincidirá con su 73 cumpleaños, en el que se le entregarán detalles de los pequeños, se proyectará un audiovisual y habrá "alguna sorpresa". A continuación, se descubrirá también la placa que se ha colocado en el paraje que lleva su nombre, y que se decidió tras una consulta popular en la que hubo un gran acuerdo de los vecinos. El alcalde, Jesús Morales, destacó que "si alguien se merece este reconocimiento, es Machillo". No solo en Quinto se conoce su labor. Mucha gente que circula por la travesía se ha topado alguna vez con el ‘hombre semáforo’: "Es ya una imagen típica de Quinto".

José María era trabajador municipal y decidió seguir prestando este servicio ya jubilado: "Por esta carretera nacional pasan muchos turismos y camiones pesados", por lo que es una forma de aumentar la seguridad de los peatones, indicó el responsable local.

De la misma opinión se mostraron ayer por la tarde a las puertas del centro escolar María Pilar y Susana, abuela y madre de alumnos, que reconocieron y agradecieron su tarea: "Estamos mucho más tranquilas sabiendo que él está aquí parando los coches. Además, los niños le hacen mucho caso. Es una persona muy querida en la localidad". Es habitual verle minutos antes de las horas de entrada y de salida del colegio, pero también colabora para regular el tráfico si hay alguna salida de los alumnos.

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