El aeropuerto estrenará cuatro vuelos regulares a Alemania, Italia y Francia dentro de un año

La DGA licitará las nuevas rutas antes del verano, al igual que las seis que subvenciona a Ryanair y Wizz Air. Las conexiones se garantizarán durante tres años, el máximo que permite la UE.

Un panel informativo del aeropuerto de Zaragoza.
Guillermo Mestre

El aeropuerto de Zaragoza estrenará cuatro vuelos regulares a otras tantas ciudades europeas dentro de un año. Así lo ha decidido el Gobierno de Aragón, que pretende sacar las nuevas rutas a concurso público antes del verano por un periodo de tres años, el máximo que permite la Unión Europea. El objetivo es recuperar la conexión con Alemania, de modo que desde la primavera de 2018 se podrá volar a dos ciudades centroeuropeas, además de ampliar la actual oferta a Italia y Francia con un nuevo enlace en cada caso.

El objetivo final que persigue el Departamento de Vertebración del Territorio no es solo aumentar la oferta de conexiones, sino hacerlo con los principales aeropuertos europeos para garantizar de este modo que los aragoneses puedan enlazar con rutas transoceánicas. La DGA no quiere concretar aún los destinos antes de terminar la ronda de contactos con las compañías para saber su disponibilidad y detallar las posibles frecuencias y horarios que se fijarán en los pliegos.

La dirección del aeropuerto de Zaragoza está colaborando desde hace meses en la planificación y ha aportado a la DGA información sobre los destinos más demandados por los aragoneses que utilizan la red de AENA. De este modo, se pretende afinar al máximo la oferta de vuelos.

Prórroga de las subvenciones

En los próximos tres meses se licitarán las nuevas rutas junto a las cinco que viene subvencionando el Ejecutivo autonómico desde hace años y que operan Ryanair y Wizz Air: Bruselas, Londres, Milán, Bucarest y Cluj Napoca, a las que se suma la de París durante la temporada de primavera-verano tras haber dejado de ser regular como el resto el pasado otoño.

Para asegurar las seis rutas internacionales hasta que se resuelvan los concursos y comiencen los nuevos operadores, la DGA acaba de prorrogar por otro año los contratos vigentes de promoción con ambas compañías de bajo coste. El número de frecuencias serán las mismas, al igual que el desembolso, que se realiza a través de Promoción de Actividades Aeroportuarias. Esta sociedad pública dispone de dos millones de euros.

Las dos aerolíneas de bajo coste podrán presentarse al concurso como cualquier otra, pero se acabará con la dependencia actual de los designios de la aerolínea irlandesa. De hecho, no era la DGA ni el Ayuntamiento los que decidían los destinos, frecuencias y horarios, sino que los marcaba Ryanair en función de la disponibilidad de su flota, de la rotación de sus aviones y de sus acuerdos económicos con otras ciudades.

El Gobierno de Aragón está decidido a dar un giro radical a la situación, que se venía perpetuando desde que en 2004 aterrizó Ryanair en Zaragoza con su política de vuelos asequibles para todos los bolsillos. Y lo hará impulsado por la directiva marco de la Unión Europea que obliga a las administraciones a licitar las subvenciones: no solo debe haber competencia, sino que se deben fijar trayectos concretos que se pretenden apoyar, limitar las ayudas a tres años e incorporar un plan de negocio para garantizar que, a medio plazo, sean viable la ruta sin la inyección de dinero público. La DGA no será el primer gobierno autonómico en cumplir la normativa europea, puesto que Canarias, Cantabria y Galicia ya han hecho lo propio.

Recortes acumulados desde 2011

La ampliación de destinos europeos desde el aeropuerto de Zaragoza revertirá los recortes emprendidos en 2011 por la propia aerolínea irlandesa, que dejó de volar ese año a Düsseldorf, Alicante y Málaga. La decisión estuvo ligada entonces a la imposición de tasas por parte de Alemania, al enfrentamiento con AENA por los costes de explotación del aeropuerto de Alicante y a la finalización de las ayudas en Málaga.

Ese mismo año se perdieron definitivamente dos rutas históricas de la capital aragonesa, las de Madrid y Fráncfort, que eran estratégicas por ser dos centros de conexión con Surámerica y Asia. Su gestión correspondía a Air Nostrum, que también dejó de operar con París y La Coruña al acabarse la subvención encubierta que cobraba hasta entonces. Y algo parecido hizo Ryanair tras la salida del Ayuntamiento de la sociedad promotora, con el consiguiente recorte de las ayudas: de llegar a operar trece rutas redujo su oferta a las cuatro existentes, lo que supuso perder también las de Roma, Bolonia, Sevilla, Tenerife, Las Palmas y Lanzarote.

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